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La polémica del 'baby hair'

El mundo de la moda no puede esconder su predilección por el 'baby hair' esta temporada –desde el flequillo de Givenchy a las ondas noventeras en Caitlin Price-, pero esos delicados rizos no siempre son tan inocentes como parecen.

por Alice Newell-Hanson
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12 Marzo 2015, 1:35pm

givenchy fall/winter 15 by mitchell sams

¿Qué podría resultar más inocente que el baby hair? No nos referimos a los ricitos de oro y al olor a polvos de talco, sino que hablamos de los rizos engominados que irrumpieron en la pasarela de Givenchy que, combinados con joyas y piercings que cubrían el rostro de las modelos, consiguieron que Jessica Chastain e Isabelle Huppert se agarraran una a otra en la primera fila del desfile.

¿Por qué se ha vuelto todo el mundo tan obsesionado con el baby hair? 'Todo el mundo' en este caso significa varios desfiles y editoriales de moda, FKA Twigs, Katy Perry... Y más importante todavía: ¿Qué significado tiene que las firmas de lujo hayan adoptado un look que nace de la subculturas negras y latinas -de las cholas del Echo Park hasta el estilo garage del sur de Londres-?

FKA Twigs. Fotografía Matthew Stone [The Just Kids Issue, nº 320, otoño de 2012].

Desde que FKA Twigs apareció en la portada de i-D para el número The Just Kids (Pre-Fall 2012) con la palabra "love" escrita con rizos sobre la frente, el baby hair se ha convertido en tendencia. En la edición de LOVE de la primavera 2014, Kendall Jenner lucía una brillante onda rizada a lo largo de la línea del cabello. En el desfile de DKNY de primavera/verano 2014, las modelos caminaron por la pasarela con unas ondas diseñadas por la estilista Eugene Souleiman.

DKNY explicó que la colección fue un homenaje a las mujeres de diversos colores y etnias de Nueva York. Y el baby hair funcionaba como una referencia a los peinados tradicionales de las latinas, que aquí estaban encarnadas por modelos procedentes de diferentes etnias. En Twitter, sin embargo, la gente adoptó un punto de vista diferente; de hecho, hubo surgió una oleada de críticas e indignación pública porque muchos consideraban que la moda se estaba apropiando del estilo propio de esta subcultura .

Las quejas sobre el hecho de que la moda está robando algo que no le pertenece no son algo nuevo en la industria. Sin embargo, creemos que la clave del debate radica en que en ocasiones ciertas marcas y ciertos famosos adoptan este tipo de tendencias para sentirse más "de la calle", pero este cambio en su estética no conlleva ningún tipo de esfuerzo por comprender su contexto. "La gente de las clases altas pretende tomar por unos días el estilo de personas de color privadas de derechos sin tener que enfrentarse a la discriminación y marginación acompaña a estas últimas", afirma el escritor Julianne Escobedo Shepherd en un artículo para The Guardian sobre la apropiación por parte de este estrato social de las características fundamentales del estilo chola.

Sin embargo, hay una diferencia entre la re elaboración de los códigos subculturales y el simple hecho de apropiarse de ellos. En la colección de Caitlin Price, la estilista Tina Outen creó uno de los ejemplos más extremos de esta tendencia: las modelos, vestidas con chándales rosa brillantes, lucían enormes moños trenzados y mechones engominados que se extendían por toda la frente.  

Caitlin Price otoño/invierno 15. Fotografía Piczo.

"No queríamos dar el aspecto de una chica problemática del ghetto", afirma Outen. "Hablamos de las niñas del garage de los '90, pero también utilizamos como referencia el film Dune, y queríamos que el look tuviese un toque de ciencia ficción. El nudo trenzado era algo así como el tocado de la princesa Irulan".

Del mismo modo, en Givenchy se utilizó el baby hair pegado para evocar el espíritu de una subcultura que se entremezcla con otros elementos históricos para crear algo nuevo. Riccardo Tisci describió su colección de otoño/invierno '15 para mujer como de "niña victoriana-chola". Esto no fue algo gratuito por su parte: la apropiación de este estilo le sirve a Tisci para apoyar su visión personal sobre la historia de góticas latinas que desarrolló con sus prendas.

Yendo un paso más allá, Outen considera que estas apropiaciones se convierten en algo completamente diferente al estilo subcultural al que se hace referencia. "A menudo, en el pasado, se usaba la gomina para domar a un pelo rebelde o dañado por los productos químicos. Era una manera de contener y controlar su apariencia. Hoy, sin embargo, se trata de utilizar la cara de una manera estudiada. No estábamos tratando de hacer algo retro: se trataba de encontrar algo nuevo".

Si se hace bien, la tendencia del baby hair (como muchas otras referencias subculturales en la moda) no tiene como objetivo robar las características propios de una cultura; lo que intenta realmente es asociar ese viejo nuevo elemento junto a otras referencias para mostrar algo genuino e inteligente. ¿Y no es acaso eso de lo que trata la moda?

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Texto Alice Newell-Hanson
Fotografía Mitchell Sams y Piczo
Retrato de Twigs Matthew Stone
Estilismo Matthew Josephs
[The Just Kids Issue, no. 320, Pre-Fall 12]

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