The Office

los pros y los contras de mostrar tus opiniones políticas en el trabajo

Te ofrecemos una pequeña guía para ser políticamente activo en el lugar de trabajo.

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ene. 29 2018, 9:05am

The Office

Todos conocemos la situación. Estás sentado, mirando fijamente con los ojos desenfocados al brillante vacío blanco de la pantalla de tu ordenador durante una tarde de miércoles especialmente aburrida, contando los minutos que faltan hasta que te puedas marchar (para volver a casa y mirar fijamente, con la mirada perdida y desenfocada, al brillante vacío blanco de tu pantalla de televisión). Cuando de repente Carlos ―vamos a llamarle así― te ofrece su particular interpretación de los últimos comentarios de Germaine Greer sobre feminismo. Puto Carlos. A ver, ¿por dónde empiezas? ¿Qué puedes hacer cuando quieres manifestar tus creencias políticas en la oficina?

Bueno, en primer lugar, uno de los principales inconvenientes es que, aunque no te pueden despedir por tus creencias religiosas, no siempre es ilegal que te despidan por tus creencias políticas en el Reino Unido (excepto en Irlanda del Norte). Es completamente posible demandar a una empresa por esto, pero tendrías que llevar el caso hasta un tribunal de empleo. Actualmente se trata de un territorio legalmente tenebroso. La opinión de este tío sobre el cambio climático hizo que le despidieran, pero él presentó una recusación contra su empresa y consiguió que un juez dictaminara que su postura era una creencia filosófica. Aquella decisión significó que quienes poseen una actitud ética similar actualmente están protegidos.

Siendo realistas, a menos que tengas algunas opiniones profundamente controvertidas que seas incapaz de callarte, o que tu inclinación hacia el activismo haga que siempre estés saliendo pronto del trabajo para encadenarte a una central eléctrica, probablemente no te despedirán por hablar sobre política. Pero es mejor usar el sentido común y tantear cómo es la situación en tu empresa. La Dra. Madeleine Wyatt, psicóloga ocupacional y catedrática de gestión de recursos humanos en la Universidad de Kent, afirma que la primera clave para airear tu punto de vista sin que interfiera en tu vida laboral "está vinculada a tu comprensión del contexto político en el que estás operando: ¿hay otras personas con opiniones políticas en tu organización?”.

"Siendo realistas, a menos que tengas algunas opiniones profundamente controvertidas que seas incapaz de callarte, probablemente no te despedirán por hablar sobre política. Pero es mejor usar el sentido común y tantear cómo es la situación en tu empresa".

Obviamente, existe un inconveniente enorme: que manifestar tus opiniones podría provocar que otras personas manifiesten también las suyas y entonces podrías descubrir que son opuestas a las tuyas porque los demás son todos idiotas. Esto podría significar que te empiece a caer fatal esa persona con opiniones detestables, pero aun así vas a tener que seguir tratando con ella más que con tu propia familia, porque siempre hay facturas que pagar. Podrías acabar teniendo que evitar a hurtadillas ir a hacerte un café a la cocina de la ofi al mismo tiempo que esa persona para no tener que compartir el espacio con ella. Así que sopésalo. ¿Cómo te sientes, en una escala del uno al diez (en la que 1 = poner los ojos en blanco y 10 = ganas de vomitar) cuando te topas con alguien llamado @Brad_bro que tuitea que la brecha salarial entre sexos es una patraña? Si eres capaz de mantener una calmada discusión política, entonces genial. Quizá esa persona no esté de acuerdo contigo, pero si ofreces argumentos sólidos al menos podrá respetar tu capacidad para mantener la compostura cuando estás debatiendo.

“Desarrollar habilidades políticas es fundamental si quieres evitar que tus creencias políticas repercutan de forma negativa en tu carrera", afirma Madeleine. “Las habilidades políticas están vinculadas al modo en que comprendemos a los demás y utilizamos ese conocimiento para influir en ellos, y se ha descubierto que repercute en diversos resultados en el lugar de trabajo, como el salario, los ascensos, el rendimiento y la satisfacción con el puesto que se ocupa”. No es lo más fácil de cultivar o mantener en un momento acalorado, pero en lugar de mantener interacciones pasivo-agresivas o directamente agresivas, puede hacer que hablar de política se convierta en algo positivo. “Implica ser socialmente inteligente, crear redes, saber cómo influir eficazmente en otras personas y, lo más importante, ser percibido como una persona sincera y genuina al hacerlo", explica Madeleine. “Las personas con habilidades políticas son capaces de discernir quién estará interesado y quién se mostrará más receptivo ante un debate político. También ayuda a la gente a crear alianzas con individuos de mentalidad similar en las organizaciones”.

"Aparte de simplemente hablar sobre política con los compañeros, existen formas de hacer activismo en el lugar de trabajo que implican fomentar las causas que realmente te importan de una manera que podría marcar una tangible diferencia".

De modo que perfeccionar tus habilidades políticas no solo puede servirte para tratar de ascender en tu carrera ―afrontémoslo, si ese es tu único objetivo, es algo oscuro y bastante sórdido―, sino también para conseguir que la gente se muestre receptiva ante causas que para ti son realmente importantes y, potencialmente, obtener más apoyos para tu causa, en lugar de hablar como si hablaras con una pared. Según Madeleine, "Es muy importante que todo el mundo considere la posibilidad de ser activista en el lugar de trabajo. Las investigaciones generalmente muestran que los activistas, como los representantes sindicales o incluso las personas que dirigen foros de apoyo para los empleados como redes sobre género y etnicidad, pueden ser percibidos como incómodos agitadores y sus carreras pueden resentirse en consecuencia. Las habilidades políticas pueden permitir a los individuos hacer campaña por sus causas de forma más efectiva, llegando a las personas de la forma correcta y desarrollando conexiones que apoyen sus ideas".

Aparte de simplemente hablar sobre política con los compañeros, existen formas de hacer activismo en el lugar de trabajo que implican fomentar las causas que realmente te importan de una manera que podría marcar una tangible diferencia, según afirma la organización benéfica llamada The Centre for Effective Altruism (Centro para un altruismo eficaz), que tiene como objetivo "utilizar el poder de nuestros lugares de trabajo para maximizar nuestro impacto positivo". Con el objetivo de tratar de erradicar la pobreza extrema, han elaborado un manual sobre activismo en el lugar de trabajo que incluye información útil que puede aplicarse a cualquier causa. El manual afirma que: “Las empresas ejercen una gran influencia en el modo en que la sociedad percibe las donaciones benéficas y los empleados ostentan una poderosa posición para desafiar a sus compañías en cuanto al modo en que perciben las cuestiones éticas. El activismo en el lugar de trabajo y la búsqueda del cambio desde el interior de las organizaciones son dos factores que poseen un enorme potencial". Contiene un montón de consejos realmente útiles, incluyendo cómo perfeccionar las habilidades políticas en el sentido descrito por la Dra. Madeleine Wyatt, y también ofrece diversas fuentes que puedes consultar si deseas hacer que tu compañía se implique en iniciativas benéficas en las que crees.

Expresar tus opiniones políticas en el lugar de trabajo es totalmente posible y puede acarrear consigo un cambio positivo: conoce tu tema, investiga y ―lo más importante de todo― escoge tus batallas con inteligencia. La clave es ser siempre razonable y equilibrado. La opinión de Carlos en torno al feminismo es difícil de tragar, es cierto. Pero hay una gran diferencia entre una charla entre amigos en el bar un viernes por la noche y debatir sobre la desigualdad salarial a las 3 de la tarde con un compañero de trabajo. Estamos en 2018 y es preciso que todos hagamos lo que esté en nuestra mano para que el mundo sea consciente de los problemas sociopolíticos que nos rodean.