la verdadera historia de una joven asesina en serie en la praga de los 70

Michalina Olszanska es la estrella debutante de una nueva película sobre la última mujer que fue ejecutada en Checoslovaquia. Nos reunimos con la actriz para hablar sobre las dificultades y los retos de interpretar un personaje tan complejo.

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nov. 23 2016, 8:40am

Puede que no conozcáis la historia de Olga Hepnarová, la última mujer que fue ejecutada en Checoslovaquia. En 1973, cuando solo tenía 22 años de edad, se subió a un camión en el corazón de Praga, condujo hacia una acera y aceleró embistiendo a una multitud compuesta por unas 25 personas. Mató a ocho de ellas e hirió de gravedad a otras doce. Dos años más tarde fue ejecutada mediante ahorcamiento por caída corta.

Pero, ¿quién era aquella mujer y por qué hizo lo que hizo? El nuevo biopic titulado Yo, Olga se centra en estas preguntas, dejando de lado el sensacionalismo en favor de un estudio más profundo del personaje. Vemos a Olga como una adolescente misántropa y solitaria, socialmente inadaptada. Es ella contra el mundo: "Algún día pagaréis por vuestras risas y por mis lágrimas", escribe en su diario, adelantando ya su acto de venganza.

Para interpretar a Olga, con su corte de pelo a lo Louise Brooks, la actriz polaca Michalina Olszanska fuma un cigarrillo tras otro a lo largo de todo el film, capturando el aire retro-chic de la Checoslovaquia de los setenta y la soledad de su personaje. ¿Sintió empatía hacia Olga? ¿Le afectó a nivel personal? ¿Qué tienen las asesinas jóvenes que tanto nos fascinan?

Olga se describe a sí misma en la película como una "psicópata iluminada", ¿es así como la ves tú?
No me gusta pensar que tuviera una enfermedad mental, porque esa explicación es demasiado simple. Creo que era una chica muy inteligente, perdida, sola; quizá demasiado inteligente para su entorno, para las personas que la rodeaban. Quizá ahí estuvo el problema, porque nadie la entendía ni quería entenderla. Creo que si quizá hubiera conocido gente perteneciente a la bohemia artística las cosas habrían sido más fáciles para ella, porque era ese tipo de persona, alguien que leía muchísimo. Su madre solo deseaba que fuera una chica normal en el sentido que se daba a esa palabra en aquella época, en la década de 1970.

¿Cómo conseguiste adentrarte en la mentalidad de una asesina en serie?
Creo que todos los adolescentes ―especialmente las chicas― tienen momentos en que piensan que nadie les entiende. Tienes la sensación de estar solo, de no pertenecer a este mundo. Yo misma experimenté aquello, como todo el mundo, pero no todos acabamos matando personas. Así que lo primero que hice fue intentar ahondar en mi propio pasado, en mis días más oscuros, en lo que pensaba cuando era adolescente. Quería comprender qué debía de haber sentido ella, pero no para justificar sus acciones. Porque lo que hizo en realidad fue un suicidio en cierto modo, no fue solo matar gente.

¿Quieres decir que sabía que sería ejecutada, antes incluso de subirse a ese camión?
Exacto, es lo que ella quería, lo estaba pidiendo. De modo que sí, es un suicidio muy complejo porque, al principio de la película, su madre le dice que para suicidarse hay que tener una increíble fuerza de voluntad de la que ella carece, así que creo que esas fueron las palabras que resonaron en su cabeza durante su corta vida.

¿Cómo te sentiste interpretándola a nivel personal?
Lo más curioso es que casi siempre interpreto al malo: al asesino, al monstruo, al psicópata... no sé por qué [risas]. Y cuando interpreto a estos personajes siempre intento encontrar esa pequeña parte de humanidad en ellos, trato de atraparla y me aferro a ella, porque de lo contrario no tiene ningún sentido interpretar a un villano. Cuando interpreté a Olga incluso sentí una catarsis, porque fue mi primer papel oscuro de verdad, y tratar de entenderla a ella me servía para comprenderme mejor a mí misma y a la gente en general. En última instancia, Olga me enseñó a no juzgar a la gente a primera vista.

En la película la vemos escribiendo en sus diarios. ¿Trabajaste directamente con los diarios reales?
Sí, los diarios eran reales y también las declaraciones ante el tribunal eran reales, pero todo lo demás era en cierto modo improvisado. También conocí a ese tío ―su último novio, el alto―, aunque en realidad no quiso hablar mucho sobre ella. Pero cuando Tomas, el director, le preguntó si yo podría interpretar a Olga él dijo: "Oh, desde luego. Tiene algo en la mirada". Y yo le respondí algo así como, "Ah, vale. Gracias... creo". De modo que aquello fue muy importante, contar con el beneplácito de ese hombre y ver que realmente se sigue sintiendo culpable porque no fue capaz de salvarla de sí misma.

¿Sentiste compasión por Olga y por lo que tuvo que soportar antes de hacer lo que hizo?
Sí, sin duda. Yo misma he sido una outsider toda mi vida, la única hija de dos actores... Eso no es nada fácil. Así que podía entenderla. Además, otra cosa que decidimos cambiar fue que ella no estaba tan delgada como estoy yo en la película. Cuando yo era adolescente todas las chicas querían estar súper delgadas, casi anoréxicas, yo misma pasé por aquello, así que decidimos usarlo como un rasgo moderno vinculado a Olga. Ella no era así, pero pensamos que podría ayudar a que las chicas modernas entiendan mejor lo que sucedió.

Olga tenía un historial de problemas de salud mental, pero fue inflexible con el hecho de no alegar locura. ¿Crees que era totalmente consciente de lo que estaba haciendo?
Eso creo, desde luego. Porque lo que dijo era muy razonable, dadas las circunstancias, por supuesto. Cuando hizo lo que hizo, en el momento en que estaba conduciendo el camión, creo que pensaba con claridad. De lo contrario creo que no tendría sentido hacer una película sobre psicópatas, porque tú no eres un psicópata, yo no soy una psicópata y jamás podría haber sentido empatía por uno. Pero cuando veo a una chica que podría haber sido normal y de repente algo pasó, alguien le hizo daño, entonces sí puedo pensar que algo así podría haberme sucedido a mí.

Cuando Olga se hace ese moderno corte de pelo en la película, ¿es eso símbolo de un lapso de tiempo y quizá también de un cambio en su carácter?
Sí, eso creo. Y el peinado que mostramos en la película es el que llevaba ella en realidad. Es un síntoma de su cambio de personalidad, porque al principio de la película lleva el cabello largo, tal y como su madre deseaba, y después se fue convirtiendo en el personaje que terminó siendo. Es realmente importante porque creo que quería ser más dura, tener un aspecto más duro de lo que era en realidad, parecerse más a un chico, para ocultar lo tremendamente sensible y femenina que era, porque todo le daba miedo.

Tu personaje también fuma sin parar, en casi todas las escenas, ¿te resultó especialmente difícil?
Bueno, yo antes fumaba un poco, con mis amigos en alguna fiesta, ¡pero después de la dichosa película fumo un montón! Para mí fue muy importante porque creo que sus cigarrillos son como el chupete de un bebé. Mi madre dice que fumamos porque todos somos animales y nos sentimos seguros chupando cosas. Es como si recordáramos cuando bebíamos la leche materna del pecho de nuestra madre. Olga fumaba de una forma muy específica, no a lo Greta Garbo, y aquello me ayudó muchísimo porque cada vez que se sentía insegura se ponía a fumar.

¿Crees que la gente siente más curiosidad porque era mujer, cosa que no sucede con demasiada frecuencia?
Sí, porque no es el tipo de cosa que esperamos de una mujer. Es poco frecuente y además es distinto cuando ves a una chica débil y delgaducha haciendo una cosa así, en lugar de a un tipo duro. Es como cuando ves a Mathilda en El profesional (Léon) y piensas, "Oh, debe de haber algo interesante en ese personaje".

Yo, Olga se estrenó en las salas del Reino Unido y en MUBI el 18 de noviembre.

iolgafilm.com

@OliverLunn

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Texto Oliver Lunn