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¿sirve de algo estudiar moda en españa?

Aunque de entrada no parezca conflictivo, el tema de los estudios de moda en España genera debates encarnizados en los que, generalmente, no suele haber un punto medio. Los detractores de las escuelas de moda nacionales lo son intensamente al igual que...

por Carmen López
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19 Febrero 2015, 8:30am

Sofía Pastor es diseñadora de moda. Estudió en ESDI (Escuela Superior de Diseño de Barcelona) y es co-fundadora de la marca de complementos llamada Curium. La opinión de Sofía, que actualmente reside en Berlín, se posiciona rotundamente en el primer grupo: "Estudiar moda en España hoy en día es una gran pérdida de dinero, tiempo y energía. No existen buenas escuelas de moda españolas adecuadas a su época con programas de estudio eficientes, materiales apropiados y un profesorado competente con una trayectoria internacional. Se han quedado totalmente obsoletas. Hoy en día existen miles de diseñadores de moda, cada año se crean nuevas marcas con poca identidad abocadas al fracaso. En España no hay sitio para todos, está colapsado".

El árbitro, en este caso, podría ser Fernando Aguileta de la Garza, periodista y profesor de moda en BAU. Según su opinión: "El punto a debatir (desde mi óptica) es el motivo por el cual estudiamos moda, es decir, si el estudiante que estudia en España y sus expectativas son que de la noche a la mañana se le descubra y valore como el nuevo Balenciaga, pues vamos bastante equivocados. De los diseñadores se dice que vienen por racimos, y es evidente que esta generación tiene muchas posibilidades y talento, pero también infinidad de retos y es en gran parte porque el sistema de la moda es otro. Las velocidades son otras, las políticas de los Holdings son cada día más agresivas y el entramado cultural y económico es muy distinto a la moda en el siglo XX y sobre todo al formato italiano de PàP desarrollado en los 70, por razones enunciadas y que de sobra está más que caduco".

Los discursos de Sofía y de Fernando se encuentran en la parada de la moda de gran distribución, aunque después los caminos se bifurcan. Para Sofía las escuelas de moda son "una fábrica de `diseñadores- administrativos´ de moda low cost o de pequeñas firmas que al no tener ningún tipo de financiación no pueden seguir creciendo", mientras que Fernando precisamente opina que pasar por un trabajo en una empresa como Inditex, con sus pros y sus contras, puede servir de buen entrenamiento: "Especialmente si se quiere pasar a la gama media o dar el salto a una empresa internacional".

¿Y quién está en el bando de la visión positiva? El diseñador Manuel Bolaño estudió en la escuela Felicidad Duce-LCI Barcelona y afirma que su experiencia fue provechosa y que, para él, hay buenas escuelas de moda en España. Antes de terminar sus estudios entró a trabajar en el equipo de diseño de Mango hasta que decidió crear su propia colección. Ganó el premio de su promoción a la mejor colección en Bread & Butter Barcelona y a partir de 2009 empezó a desfilar en la 080 de Barcelona. Está contento con su trayectoria y, por lo tanto, forma parte del segundo grupo.

¿Me compro ya los billetes?
Otro de los temas redundantes en relación a los estudios de moda es el de si merece la pena irse a Londres, París, Nueva York o donde sea que estén las escuelas de moda con mayor reconocimiento internacional. Por lo menos para que el nombre aparezca en el currículum, que parece ser un pensamiento bastante generalizado acerca de esta cuestión. Pero con matices, claro.

Manuel Bolaño comenta que: "En cuanto a la preparación [del alumno o alumna] hay algunas que quizás si son mejores, pero puede que yendo a otras estés igual que aquí o peor. Por otro lado, para abrirte puertas igual sí es provechoso. Si has estudiado en Saint Martin's o Parsons ya por el nombre quizá tienes más posibilidades". Sofía Pastor da un paso -en firme- más allá y sostiene que: "Por desgracia, en moda se compra un título. Ninguna de nuestras escuelas tiene un reconocimiento internacional que pueden tener Central Saint Martins, Parsons o L´IFM ( Institut Français de la Mode). Sus programas de estudios son más competitivos y ofrecen una formación más específica además de hacer prácticas en prestigiosas empresas y tener programas y subvenciones para la investigación. Desde el principio se crean una serie de vínculos y contactos con gente importante del sector y facilita la búsqueda de trabajo y sueldos más atractivos".

Fernando sigue en su papel de mediador, explicando que, "depende del objetivo, hay mucha gente que estudia y trabaja en España y otra hay mucha gente que se ha ido y ha vuelto con más experiencia. El beneficio está en relación al objetivo" y deja claro que si este último es "jugar en una primera línea de sector, pues por lógica hay que ir a donde se hace la moda. Pero no creo que esté condicionado directamente con estudiar en el extranjero, sino con entender la profesión como una película completa. La moda es una industria internacional, con ferias, desfiles, showrooms y presentaciones en cuatro ciudades importantes. Es una caravana, se trabaja fuera a cualquier escala". Nada mejor para entenderlo que con ejemplos: "DEL POZO, con Josep Font, Perfumes y Diseño SL en Madrid lo tienen clarísimo: nos vamos a trabajar imagen a NY y fichamos a Indre Rockefeller. Es que, si no, no tiene ningún sentido... Hay que vender perfumes".

Arreglar el mundo (de la enseñanza de moda)

Si tiene fallos se pueden arreglar y aunque se considere que algo está bien, seguramente se pueda mejorar ¿Cómo se aplica este principio a la enseñanza de moda nacional? Cada entrevistado tiene, por supuesto, una visión correspondiente a su papel (detractor, árbitro, defensor).

Sofía: "En mi opinión falta formación (tanto por parte del profesorado como por los que gestionan los centros) de lo que se está realizando fuera, en todos los campos. Tendría que haber una especie de formación continua, muchos más seminarios o workshops internacionales abiertos a profesores, alumnos y gente interesada. Se deberían conseguir convenios con compañías variadas dentro del sector, no solo con firmas españolas de fast fashion."

Fernando: "De nuestra parte apostamos por mejorar los enfoques y sacar lo mejor de cada estudiante, que reconozca y potencie sus destrezas, sin obviarles la realidad del mercado y de lo duro que puede ser la competencia ahí fuera. Nunca he creído en la educación paternalista. Siempre apuesto por mejorar y pulir el perfil creativo-ejecutivo, es el perfil del futuro, es el que las empresas buscan y es el que si, por otra parte, creamos algo por nuestra cuenta, nos salvará de muchos problemas. Que el diseñador de moda entienda que es un instrumento creativo para resolver necesidades de un cliente es tarea ardua, pero no imposible. Estar de moda significa indudablemente que no lo estarás: no busco profesionales efímeros, y he ahí la cuestión".

Manuel: "Creo que a lo mejor, aunque se vuelcan con los alumnos, se podrían volcar más para promocionarlos. Si terminas ahora, pues que la escuela te ayude más con la promoción, dando más facilidades para que el diseñador se dé a conocer, como a la hora de hacer un desfile. Dando más medios".

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Texto Carmen López

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