6 grupos españoles nos hablan de su primer concierto en el primavera sound

Nervios, emoción y mucha cerveza.

por i-D Staff
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23 Mayo 2017, 8:03am

Las primeras veces siempre son una mezcla de nervios, inocencia y mucho alcohol. Llegas, te plantas frente a todas esas miradas expectantes y no te queda otra alternativa que sacar a relucir todo aquello que llevas tanto tiempo ensayando. La primera vez es frenética e inolvidable, aunque sea tan solo porque no va a repetirse nunca más en toda tu vida. Imagínate si esa primera vez es nada más y nada menos que en el Primavera Sound. 

En sus 15 años de historia se ha convertido en una cita inigualable en todo el continente, tres días de la mejor música del momento y un cartel que te hará correr desesperadamente de un lado al otro del gigantesco Fórum para no perderte nada. Como ya sabemos qué significa para sus espectadores, esta vez nos ponemos al otro lado, el del escenario, para preguntarles a algunas de las bandas españolas que han tocado allí cómo se han sentido en su primer concierto en el Primavera Sound. 

Beach Beach
"Es curioso cómo Beach Beach hemos pasado por la mayoría de las pantallas posibles del Primavera. Empezamos tocando en actividades paralelas al grueso del festival, como el Primavera baixa al Metro o el Primavera A Viva Veu para terminar tocando en el escenario Pitchfork del Fórum en 2012 o en un showcase en La [2] de Apolo en 2014. Aunque suene a tópico, tocar en allí nos ayudó a nivel de proyección. Hay pocos festivales de estas dimensiones que aún sigan intentando hacer encajar la producción de proximidad (la primera vez, en el concierto del Metro de 2011 aún nos autoeditábamos) con cabezas de cartel del calibre actual. Sobretodo en los conciertos del Fórum, es un lujo poder ver desde atrás todo ese aparato 'gargantuesco' funcionando (y poder beneficiarte un poco de él)".

Les Sueques
"Hace dos años tocamos en el Primavera als Parcs, concretamente en el Parque de la Ciutadella. Un parque de nombre horrendo, con cuerpos alegres al sol; que alberga dos museos amarillentos, con vitrinas repletas de piedras y mariposas taxidérmicas. Nosotras habíamos visto conciertos buenísimos la noche anterior, y también amigos, y conciertos regulares, y también conocidos, y ese viernes por la mañana estábamos bastante cansadas y alborotadas. Nuestro grupo, Les sueques, es paradójicamente una familia siciliana: sin cuchillo, pero con muchos espaguetis con tomate y condimento. 

Era la hora de ir a tocar y Tuixén, la guitarrista, no aparecía. Esa misma noche ella se tenía que ir lejos a trabajar y me temía que ese jueves había celebrado el inicio del festival con su despedida. Yo estaba muy preocupada; Raquel, la teclista, me mintió y me dijo que ya estaba llegando, pero no era cierto. Pau, el batería, miró al infinitó, puso cara de circunstancias y empezó a bostezar, que es su manera de concentrarse. Tuixén nos mandó un mensaje de voz sin voz, de esos de haber dormido un minuto. Finalmente llegó y se puso a tocar, todavía casi con la sábana. Yo pensé que no le saldría la voz, y de golpe salió y muy brillante, oiga. Hicimos un concierto vitamínico y enérgico, y parecía que los que allí estaban se lo pasaban tan bien como nosotras. 

La gente a lo lejos seguía con los bongos y los malabares, unas avispas atacaban a una niña y unos guiris borrachos lo bailaban todo. Ciclistas, familias, pelotas y aros, más guiris, más guiris y más guiris. Algunos amigos con cara de sueño, algunos amigos indiferentes. Alguien pensando más bien poco y alguien pensando mucho, demasiado; algunos retozando en la yerba gastada. Algunos en sillas de plástico y otros bailando y mucho sol. En algún momento olía a crema bronceadora mezclada con olor de pipí que emanaba de un 'policlín'. Una sombrilla, botellines de agua, un ampli enchufado, una caseta con zumos y patatas de bolsa. Después, para celebrarlo, fuimos a comer espaguetis con tomate y condimento, entre gritos y jolgorio, porque Les Sueques en realidad somos sicilianas".

Unicornibot
"Para empezar nos llamó mucho la atención que nos llamaran para tocar, acabábamos de lanzar el segundo disco y no habíamos tenido todavía contacto con el asunto "grandes festivales", y la verdad hasta ese momento nunca nos lo habríamos imaginado. Evidentemente flipamos mucho y nos pusimos muy nerviosos. Luego en frío comenzó un poco el debate, me explico: nosotros veníamos -por decirlo un poco así- del underground, de la filosofía DIY (aunque en el segundo disco ya habían participado en la edición varios sellos) y claro, surgió la polémica gran festival, marcas, mainstream…etc. Fue un poco encontrarse de bruces con esta posibilidad y el compromiso ético (o como quieras llamarlo) que significaba para nosotros en ese momento.

El debate siempre es sano y positivo, y a decir verdad, una vez empezamos a ver los nombres de las bandas que iban; Picore, Harvey Milk, Refused, Melvins (que al final no tocaron), Dirty Three, Wilco, Lisabo, Sleep, Shellac, Mayhem… Pues no le dimos muchas más vueltas al asunto y allí nos fuimos los de Pontevedra a hacer el gañán. Y la verdad, nos lo pasamos muy bien. Nos llevamos a Xose del Liceo Mutante en la furgo, liamos al gran Javier Ortiz (Estudios Brazil) para hacernos el sonido, nos juntamos con Fan (David Tombilla), Luis Guerrera e Iván Matapadre allí y colamos religiosamente nuestras 6 botellas de licor café. El resto estaba hecho. Dimos y disfrutamos nuestro concierto como siempre, a pesar del gran escenario y la hora a la que tocamos, y al segundo ya estábamos flipando con la magnitud del evento.

Recordamos especialmente el final del concierto de Refused con los Za! por allí y Luis Guerrera llorando de la emoción, el concierto de Dirty Three con los Picore, el de Lisabo un poco con todo el mundo… Hay una pequeña anécdota de ese día: cinco minutos antes de empezar nuestro concierto, Guille se dio cuenta que tenía todas las baquetas en la furgo...que por supuesto, se hallaba a tomar por culo del escenario en medio del megarecinto del festival. Y allí fue raudo y veloz Iván Matapadre en una bicicleta a por ella. La verdad es que no se nos ocurrió pensar que seguramente los backliners tendrían unas 3.000 en el escenario. No llegamos a comprobarlo ya que las baquetas llegaron a tiempo, y es que como dicen nuestras abuelas: "es mejor salir meado y cagado de casa", cosas de gente de provincias".

Unicornibot se han disuelto, pero tres de sus miembros han formado Diola.

Pol, de Mujeres
"Fue en el Primavera de 2007 cuando decidimos que nuestro grupo se llamaría Mujeres. Al año siguiente, tocamos en lo de Primavera Sound en el Metro. Al siguiente tocamos en la historia esa de Ray-Ban y por la noche en el escenario VICE cuando estaba ahí a tomar por el culo. Luego repetimos más veces en otras ediciones e incluso disfrazados de los Beatles en medio de la sesión de DJ Coco. La verdad es que siempre nos han metido en horarios nocturnos de puta madre, no como con la mayoría de bandas nacionales, que muchas veces los meten en los peores huecos del festival. En fin, ya casi he perdido la cuenta de las veces que hemos estado por ahí. Creo que incluso llegaron a llamarnos "el grupo nacional que más veces ha tocado en el Primavera Sound", imagínate, la de pollas que nos tuvimos que comer para conseguir todos esos conciertos, menudo despropósito.

El caso es que en todos y cada uno de estos conciertos hay como una ilusión extraña, la sensación de formar parte de un momento importante. Me encanta estar deambulando por el festival sabiendo que más tarde estaré encima de un escenario tocando. Me aporta una felicidad extraña, estar visitando a los colegas que tienen un stand ahí y viendo los conciertos e intentando no desfasarme con el consumo de alcohol —que sino luego no recuerdo las canciones— y pensar que en breve estaré con mis amigos tocando delante de toda esta peña que ahora está deambulando por el festival. Supongo que es una sensación extraña de comunión. Y bueno, el backstage está bastante bien y tener infinitas cervezas gratis es lo mejor que me ha pasado en la vida".

Amaia, de Panty Pantera
"Tocar en el Primavera fue muy divertido, íbamos las cuatro Pantyscon tres conciertos dados anteriormente y con muchos nervios. Al final nos salió mejor de lo esperado y luego nos abrieron la jaula y nos quedamos los cuatro días por ahí como salvajes".

Iñaki, de Kokoshca
"Kokoshca, hemos tocado 4 veces ya en el Primavera Sound. [Queda] Decir que yo iba de público en 2002 al Poble Espanyol y que he visto como ha crecido la movida. La primera vez, creo recordar, fue en el Apolo 2 junto a La Otra Gloria. Ellos habían añadido a su formación de dúo original a otra chica, al igual que nosotros, que éramos un trío, pero para la ocasión tocamos con bajista, que creo recordar fue Pablo de Tremenda Trementina. La actuación era dentro de un showcase de Birra y Perdiz -por entonces el sello en el que estábamos ambos grupos- y recuerdo a sus miembros tremendamente felices viendo a muchos de sus grupos favoritos. 

En 2011 tocamos en un escenario que tenía nombre de bebida de ciervo. Allí también tocamos con bajista. Esta vez el bajista fue Germán Úcar, cantante del grupo de metal Antigua y Barbuda. Recuerdo que jodí la 5ª y la 6ª cuerda de la guitarra durante el concierto, pero seguí el concierto como si nada. Al acabar, y contarle al técnico encargado de esas cosas lo que pasó, me miró atónito.

¡La tercera vez creo que fue en una autobús de una bebida azucarada! En esta ocasión ni siquiera llevamos instrumentos, nos los prestaron todos. Era una época en la que estábamos de transición de formación y grabando el disco Hay una Luz. Creo recordar que fue el último concierto de Javier como batería de Kokoshca.

Esta vez fue en un escenario pequeñito, con nombre de marca japonesa de electrónica. Lo extraordinario de ese concierto fue que justo ese mismo día, de sorpresa, se había anunciado que tocaban allí Los Planetas, justo después de nosotros, así que allí estábamos en esa carpita tocando delante de un millar o más de personas que esperaban a los de Granada, que estaban dentro del escenario viéndonos.

También hubo una actuación en el ciclo A Viva Veu, en donde tocamos en el bar Stereo (no recuerdo el nombre) junto a Las Ruinas. La verdad es que no fue nuestro mejor concierto, habíamos bebido mucho durante la comida y después aparecimos allí sin instrumentos y borrachos, pero la verdad hicimos una serie de canciones que nunca habíamos tocado, como 'Let's sing another song boys' de Leonard Cohen o versiones de Connie Francis y demás. Hay vídeos por la red".

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Texto Raquel Zas, con la colaboración de Pol Rodellar

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