¿por qué no nos queremos a nosotros mismos?

Nosotros somos los únicos responsables de nuestros fracasos tanto sentimentales como profesionales porque, ¿si no nos lo creemos un poco, quién nos va a tomar en serio?

por Raquel Zas
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17 Septiembre 2015, 8:00am

Wildfox primavera/verano 2011

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Pablo- ¿Qué tal la chica de ayer?
Iván- Bien, pero está un poco gorda.
Pablo- ¿No te atrae?
Iván- No, si a mí me encanta, el problema es que sabe que está un poco gorda.

Hace unos días escuché este interesante diálogo entre dos chicos en el metro -obviamente me he inventado sus nombres-. Puede que los más despistados no hayáis entendido la clave de una conversación en apariencia un tanto superficial, pero esas palabras eran mucho más sofisticadas de lo que parecían. Ese chico podría ser un filósofo existencialista -si no fuese un adolescente- y, puede que él no se diese cuenta, pero había descubierto el Santo Grial de las relaciones amorosas, la razón de ser de todos los escritores de libros de autoayuda.

Tal vez os estéis preguntando de qué demonios hablo -o puede que penséis que debería dejar de escuchar las conversaciones ajenas-, pero es que me he sentido totalmente identificada con esa contestación. Cuando pienso en mi lista de amantes (que no es numerosa, pero sí muy suculenta), recuerdo la cantidad de chicos guapos que me acaban decepcionando por su nihilista visión del amor.

Me refiero a cuando juzgas a alguien por su físico (algo inevitable que hacemos TODOS). Resulta que a veces, cuando ahondas más allá de los pobres diálogos en la cama, resulta que esa carita bonita que escucha a The Cure; lee a Adolf Huxley y se traga todos los tostones de Lars Von Trier que a mí tanto me gustan acaba por no convencerme.

Fotograma de 'Melancholia' de Lars Von Trier

Al principio no sabía exactamente por qué, pero el tiempo y unas cuantas conversaciones absurdas con la almohada me han hecho ver que se trata de algo más complejo: la clave está en quererse a uno mismo. Puede que esto suene un poco ridículo, pero mi intención va mucho más allá redactar un artículo de autoayuda.

Me refiero a ese 'algo' con el que nacen algunos afortunados: esas personas que no tienen que hacer cola en las discotecas; que conseguían que el 'friki' de la clase le hiciese los deberes en el instituto y que acaban inspirando las canciones de las estrellas del rock, pero créedme, lo único que te diferencia a ti de esos individuos de mirada penetrante y espalda erguida es el profundo amor que sienten por sí mismos. 

No hablo de prepotencia ni de ego, sino de un cariño más profundo que va hasta el punto de estar cómodo contigo mismo y saber explotar tus cualidades. Ahora mismo parece que no haya descubierto algo que no supierais antes y lo cierto es que no tengo una fórmula mágica que consiga que te deshagas de todas tus inseguridades -si no, no estaría escribiendo este artículo y probablemente estaría dedicándome a algo más provechoso-, pero tan solo tienes que mirar a tu alrededor.

En la industria de la moda han surgido un buen número de modelos, blogueros e it girls que han destacado no por su belleza -o al menos no sólo por eso- sino por mantener una actitud singular y decidida sin hacer caso a los juicios de valor. Grace Neutral, Petra Collins, Alice Dellal o Lou Dillon son buenos ejemplos de esto; queremos parecernos a ellas porque ansiamos ese 'algo' que las hace tan hipnóticas y no es más que la seguridad en uno mismo.

Imagen vía @petrafcollins

Esto se puede traducir a todos los aspectos de tu vida. En el amor y la amistad, tener un buen concepto de uno mismo te facilita las relaciones con los demás porque, aunque suene grosero, a nadie le gusta tener al lado a alguien que está quejándose constantemente de su existencia.

Puede que aquel director de recursos humanos que te descartó al minuto por tu débil apretón de manos te diese otra oportunidad si dejaras de lado tus miedos e inseguridades y demostrases tu enorme talento. Tu futuro laboral siempre dependerá de cómo hables, camines y te vendas a ti mismo.

Pero dejando la hipocresía a otros, ¿qué nos da más seguridad que nuestro aspecto físico? El problema está cuando alguien piensa que es más importante ser guapo a poder participar en una conversación sobre música o que da mejor resultado llevar unos buenos zapatos antes de saber cómo mirar a los ojos cuando te hablan.

El secreto está en descubrir aquello que te hace único (y la respuesta no está en tu bondad ni tu simpatía). Hay mucha gente buena en el mundo, por eso lo que te diferencia de los demás precisamente son tus pequeños defectos. Alguien un día se fijará en tu forma horriblemente entrañable de cantar mientras barres la cocina; esa manía obsesiva que te hace ordenar los libros por orden alfabético o el ruido que haces al masticar la comida y le encantará. Tus defectos molan más de lo que crees -siempre y cuando no seas un indeseable-.

Muchos de nosotros todavía no hemos encontrado ese poder que andamos buscando. Al permanecer desconectados con nuestra identidad, intuimos que nos falta algo esencial para ser felices y por eso mucha gente no soporta estar consigo misma a solas y, puesto que la sociedad nos condiciona para creer que el hecho de querernos es narcisista, esperamos que los demás nos quieran para cubrir ese vacío interior.

Esta idea nos lleva a una callejón sin salida porque es precisamente nuestra conexión interna lo único que nos puede satisfacer, más allá del placer que nos proporciona el éxito y la respetabilidad, así que párate un minuto a pensar: ¿Cuánto tiempo y energía dedicas a conocerte mejor? ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste en paz contigo mismo?

Esta es la única verdad. Te acabo de ahorrar 60 euros en libros de autoayuda, así que ahora cógelos y gástatelos en una buena fiesta.

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Texto Raquel Zas
Imagen Wildfox primavera/verano 2011

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