cómo billie eilish usa el humor y el terror para hablar sobre salud mental

Billie sabe usar su música para mostrar de una forma muy sutil y atractiva sus propios monstruos personales.

por Jake Hall
|
09 Abril 2019, 9:28am

Cuando Billie Eilish tenía 15 años, tuvo una revelación: "No tienes que pasar por nada para escribir sobre eso". Como joven agitadora del pop, esta deducción comenzó a dar forma a la música que estaba escribiendo junto con su hermano en su hogar familiar de Los Ángeles, pero los resultados no eran mundos de fantasía ligeros y espumosos; sino que sus canciones están cargadas de referencias al asesinato, la violencia y el terror.

A primera vista, su primer EP cumple con todas las características de un disco pop: hay canciones de amor, baladas ("Ocean Eyes") sobre la baja autoestima ("Idontwannabeyouanymore") y mordaces comentarios de imitadores ("COPYCAT"). Pero una canción en particular se destaca: "Mis amigos no están lejos / en la parte de atrás de mi auto / ponen sus cuerpos", canta Billie contra un brillante fondo acústico en el tema "Bellyache", en la que habla de un sociópata a la fuga.

Estos temas se amplifican enormemente en su primer álbum de larga duración, WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO? que ha trabajado junto a su hermano Finneas como coautor y productor. En él, Billie habla con mucha habilidad sobre la salud mental, el odio a uno mismo y el narcisismo a través de metáforas sobre paredes salpicadas de sangre y amigos que ha enterrado. Los paisajes sonoros son espeluznantes, impulsados por líneas de bajo amenazantes y sintetizadores siniestros que se envuelven alrededor de las voces susurrantes de Billie.

Pero detrás del melodrama hay una chica de 17 años extremadamente inteligente y entrañable. Los primeros sonidos que escuchamos en el álbum son los sorbos de Billie mientras saca sus llaves Invisalign [Una marca de ortodoncias invisibles]; es un guiño a su Instagram, donde el año pasado publicó un vídeo con el título "Dile a Invisalign que se vaya a la mierda, odio esa mierda". El vídeo, en el que se la ve haciendo una peineta, tiene casi seis millones de visitas.

Obviamente, hay una parte de verdad cuando alguien describe a Billie como la niña rebelde de la generación Z, pero no suelen rascar más allá de la superficie. Aunque su éxito en la música es fruto de la situación de la industria hoy en día y el meteórico ascenso al estrellato a través de las redes sociales, hay discursos sociales en sus letras que suelen pasarse por alto.

"Xanny", la tercera canción del disco, es un ejemplo de esto. La enfermedad mental es cada vez más común entre los adolescentes, y hace que muchos de ellos estén recurriendo a la automedicación. Xanax —una píldora para calmar la ansiedad a la que se hace referencia a menudo en el "emo rap"— se está convirtiendo rápidamente en la droga de moda entre la Gen Z, consumida en masa por adolescentes que buscan un breve respiro de sus propias mentes. En este tema, Billie se lamenta de la soledad de ser la única persona sobria en una habitación llena de amigos drogados; "No necesito un xanny para sentirme mejor", canta, mientras su voz comienza a desdibujarse. Eso no quiere decir que no lo haya considerado, sin embargo, "me debe faltar algo", reflexiona, antes de ponerse más desafiante: "No me des un xanny, ni ahora ni nunca".

Esta es la típica historia en la que alguien rechaza la presión de grupo, pero los matices pesados de las enfermedades mentales ponen de relieve las presiones culturales. A pesar de ser catalogado a menudo como la única raíz del problema, las redes sociales han creado una nueva forma de discutir la salud mental: los memes. La generación Z es famosa por hablar con naturalidad sobre problemas como la ansiedad, la depresión e incluso el suicidio, mientras los gobiernos luchan por financiar de forma adecuada los servicios sanitarios básicos. Algunos argumentan que este enfoque tiene beneficios, mientras que otros están menos convencidos.

Las discusiones de Billie sobre su propia salud mental son crípticas, especialmente porque tiende a reclamar un espacio entre ella y sus letras. Sin embargo, ella ha hablado con franqueza sobre los efectos que la fama y el éxito han tenido en su bienestar mental. En una entrevista en vídeo, observa las respuestas que dio a las mismas preguntas un año antes y se sorprende un montón. La nueva Billie es más oscura, más endurecida; ella viste de negro en lugar de verde brillante y se ríe con amargura mientras describe que la versión más joven de ella misma "no tenía idea de lo que se le venía encima". Esta misma oscuridad se ve particularmente hacia el acto final, cuando hablan del álbum, que termina con tres canciones diseñadas para crear una oración: "Escucha antes de irme", "Te quiero", "Adiós". Ella explicó esta elección en otra entrevista, en la que alude en gran medida al suicidio antes de hacer una pausa y reír: "¡Wow, esto se ha vuelto muy oscuro!" Es un ejemplo en el que usa el humor para trivializar una conversación extremadamente pesada y emocional.

Los medios sociales nos permiten compartir demasiado cuando nos da la gana y adoptar una postura cuando no lo hacemos, con la creciente popularidad de las cuentas de Finsta que ayudan a la curación digital de nuestras personalidades. Del mismo modo, en las canciones de WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO? también se puede ver este paradigma, dividido entre los temas de "cuenta principal" y los temas de "finsta".

Las tres últimas canciones, sin lugar a dudas, caen en la última categoría, pero muchas de las otras tienen una arrogancia distinta que las hace destacar sobre las demás. "Bad guy" es una canción contagiosa y controvertida (el verso "podría seducir a tu padre" ha suscitado más que unas cuantas cejas arqueadas), y el vídeo que la acompaña, en el que una tarántula se arrastra a través de la cara de Billie e incluso por su boca, solo aumenta esta sensación de audacia.

Y si hubo una canción que trajo polémica fue la de "wish you were gay". Las letra fue duramente criticada por el colectivo LGBTQ, aunque Billie más tarde aclaró que se trataba de narcisismo y autodesprecio. De hecho, en su esencia, la canción es una declaración tonta de amor no correspondido que Billie desea que se pueda explicar por cualquier otra razón que no sea que es una "persona de mierda", mientras canta: "No digas que no soy tu tipo / Solo di que no soy tu orientación sexual preferida".

Momentos sinceros como estos contrastan con otros temas más viscerales como "bury a friend", aunque los temas de los que tratan (ansiedad, miedo) son en gran medida los mismos. Las películas de terror modernas como "Nosotros" o "Está detrás de ti" han comenzado a alejarse de los miedos más baratos para adentrarse en un terreno más psicológico; representan el horror de enfrentarse a la oscuridad que hay dentro de cada uno, usando imágenes horribles y trucos de la vieja escuela para transmitir una conversación mucho más complicada sobre la angustia de la enfermedad mental. "Bury a friend" toma prestada esta fórmula. Ella confirmó en una entrevista que estaba escrito desde la perspectiva de su propio monstruo, así como los terrores nocturnos que experimenta como parte de su parálisis del sueño. El resultado es una canción brutal sobre el miedo existencial que la ansiedad puede inducir. Pero estos temas están camuflados a través de metáforas sobre grapado de lenguas y perforaciones en la piel con cristales rotos.

Con don’t smile at me y WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?, Billie Eilish ha creado un lenguaje tan superficial como profundo para entablar conversaciones difíciles y emocionalmente sustanciales. La distancia que ella enfatiza entre ella y sus letras se ve interrumpida en algunas ocasiones por una sobreexposición, que nos recuerdan a todos que hay una persona joven y complicada detrás de la música. Aunque ha recurrido a una tendencia más amplia de utilizar el terror como un medio para abordar las ansiedades colectivas, su trabajo es distinto; es claustrofóbico, su voz es un susurro íntimo, inquietante y estilizado. Es la clave del encanto y la relatividad de Billie: ya sea que esté atendiendo a una entrevista o cantando desde la perspectiva de sus propios monstruos, enmascara conversaciones realmente terroríficas con humor. Es original, es efectivo y se vincula con un cambio cultural más amplio en términos de narrativas sobre la salud mental: es lo que la convierte en una estrella del pop de la Generación Z.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.