¿por qué los grandes diseñadores no paran de autorreferenciarse?

Desde Versace hasta Martine Rose pasando por Prada, diversos diseñadores clave están recreando looks de archivo para una nueva generación de fans de la moda.

por Billie Brand; traducido por Eva Cañada
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feb. 28 2018, 9:34am

¿Puede superarse un clásico? Esa es una pregunta de especial relevancia en la industria de la moda ahora mismo. El mes pasado, algunos de los nombres más significativos de la moda masculina bucearon en sus propios archivos y recrearon ideas pasadas en los desfiles de la temporada otoño/invierno '18. Estaban siguiendo el ejemplo de los desfiles de moda femenina de la temporada pasada, que fueron testigos ―sobre todo― de cómo el brillante tributo de Donatella Versace a su hermano Gianni se convertía en una sensación en Instagram. Quizá este último sea el motivo por el que los diseñadores están dando este paso, para atraer a la generación de las redes sociales. ¿O es una forma inteligente de cimentar el DNA de una marca en estos tiempos de falta de originalidad?

En el caso de Martine Rose, los desfiles de moda masculina de la temporada otoño/invierno '18 coincidieron con el décimo aniversario de la diseñadora al frente de su línea epónima. Para celebrar la ocasión, Martine eligió personalmente los mejores elementos de su catálogo y mezcló el ayer con el hoy y con futuras ideas. Naturalmente, el resultado fue exquisito. Los seguidores más entregados de su línea podrían haber recordado sus etiquetas de cerveza cosidas a la ropa de la temporada otoño/invierno 2013 y las camisas "con anillo" de la temporada otoño/invierno 2016, reconocibles al instante, esta vez ofrecidas en una deliciosa gama de tonos púrpura Violeta de Parma.

Martine Rose otoño/invierno'18. Fotografía Heji Shin

¿Se le han acabado las ideas a Martine Rose? No es probable. "Cada prenda da la sensación de ser una pieza única y el resultado de toda una década de experiencia de archivo y experiencia personal", explicó en unas declaraciones. “Los últimos 10 años me parecen siglos, con tanto en lo que inspirarse. Y me hace sentir realmente emocionada ante la perspectiva de los 10 próximos años". Para esta diseñadora residente en Tottenham, fue una colección que hablaba por sí sola acerca de la identidad de la marca. Aunque cada pieza lanzaba un guiño a un capítulo diferente de sus años como diseñadora, todas narraban la misma historia cohesiva. Recopilar su archivo de esta manera fue por lo tanto un paso muy inteligente. Martine es una diseñadora que ha ido ganando impulso discretamente a lo largo de su carrera y podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la línea que lleva su propio nombre es una de las más comentadas de la industria. Teniendo todo esto en cuenta, nunca hubo un momento mejor para hacer una colección de "grandes éxitos". Especialmente si se trata de una que ―con todas las miradas puestas en el siguiente movimiento de Martine― cristaliza una visión como esta.

“Lo que se celebra en los desfiles acaba fotografiado y compartido en las redes sociales. Como una lección sobre sastrería que las nuevas generaciones deben aprender”.

De modo similar, pero en Milán, Miuccia Prada diseccionó y volvió a unir los estampados más delicados del pasado de Prada, desde las figuras geométricas retro de la temporada primavera/verano '96, hasta la ilustración An Impossible Love de la temporada otoño/invierno '16, con muchas más apariciones sorpresa entre medio. “El regreso de esos estampados provocó que los fans obsesionados con Prada, tanto en el desfile como en las redes sociales, alcanzaran un estado de histeria", indicó el crítico de moda masculina Charlie Porter en su reseña para el Financial Times. “Hay clientes dispuestos a comprar, eso es seguro". Pero no fueron solo los animados estampados de Prada los que provocaron que los fans de la casa italiana empezaran a hacer wishlists mentales. La colección Look 42 fue la primera de toda una serie que incluía el logotipo rojo y blanco de Prada Sport, extraído de la línea de difusión ocasional de la marca especializada en prendas básicas clave de ropa deportiva, de entre 1996 y 2009.

Fue un movimiento muy inteligente. Sin duda, la ropa deportiva es uno de los factores más dominantes ―y lucrativos― de la moda actual. Igual que los logos. Tiene sentido ofrecer productos como las prendas de Prada Sport a los consumidores que eran demasiado jóvenes ―quizá ni siquiera habían nacido todavía― la primera vez que se lanzaron. Ofrecerlos a los amantes de la moda de última generación que están deseosos de poseer una pequeña porción de la historia de Prada. (¿Y quién no?).

Pierpaolo Piccioli está adoptando un método similar en el Valentino post-Maria Grazia Chiuri. Su logotipo VLTN, recientemente adoptado, es un claro ejemplo. “Es uno de los logotipos de la casa que data de los 80. No me gustaba porque lo tenía muy visto", dijo Piccoli a Vogue Runway después de su desfile de ropa masculina para la temporada primavera/verano '18. “Pero tengo un montón de jóvenes en mi equipo y a ellos les encantaba. Me gusta escucharles, es preciso escuchar para aprender. Así que traté de hacer un 'reset' visual y empecé a verlo de modo diferente”.

Valentino otoño/invierno'18. Fotografía Mitchell Sams.

Quizá, entonces, son en realidad los nuevos consumidores y su amor por los productos impregnados de nostalgia los que impulsan a los diseñadores a buscar en sus archivos. La última editora residente de Helmut Lang, Isabella Burley, que persiguió la resurrección de la minimalista casa de moda el año pasado, tomó nota: “Existe un amplio legado que debemos celebrar, pero es preciso que sea una nueva generación la que lo lleve a cabo", dijo Burley a Matches Fashion en el momento del relanzamiento. Con esta mentalidad llegó una colección cápsula de réplicas exactas de elementos de archivo, que a simple vista fácilmente podrían haberse confundido con los originales. “Quiero transmitir a los consumidores más jóvenes que este es el origen, por ejemplo, de las salpicaduras de pintura. Ellos no lo saben porque mucha gente lo ha hecho después. Es preciso que Helmut Lang se adueñe de Helmut Lang de nuevo”.

Este último punto es especialmente provocativo. Es increíblemente importante que, en una industria que puede ser tan derivativa, los clientes más jóvenes y los devotos de la moda sepan reconocer quién es el autor original de determinado homenaje. Y, como se ha demostrado recientemente, las reinvenciones y las réplicas acaban siendo las piezas de cualquier colección con más probabilidades de acabar en Instagram. ¿Qué mejor lugar para presentar a la Generación Z ―los adolescentes post- millennial― las más codiciadas piezas de la historia de la moda? Después de todo, lo que se celebra en los desfiles por ser emotivos tributos a felices flashbacks del mundo de la moda acaba fotografiado y compartido en las redes sociales, como una lección sobre sastrería que las nuevas generaciones deben aprender.

“Es increíblemente importante que, en una industria que puede ser tan derivativa, los clientes más jóvenes y los devotos de la moda sepan reconocer quién es el autor original de determinado homenaje”.

Uno de los momentos más compartidos en Instagram de la última ronda de desfiles de moda femenina fue el homenaje que hizo Donatella a su hermano, el fallecido gran Gianni Versace. Recuperando los maravillosos estampados que Gianni popularizó entre 1991 y 1995, Donatella remezcló los más importantes ( Vogue, Warhol, mariposas) con siluetas actualizadas. “Es la celebración de un icono. Es una celebración de mi hermano. Gianni, te queremos", estas palabras se escucharon en bucle en la banda sonora del desfile. Entre las réplicas, pudo verse incluso una prenda original del archivo de Gianni: la falda con borlas que Naomi Campbell llevara allá por 1992, un diseño que resultaba demasiado complicado de imitar. Aquel fue un auténtico tributo a su increíble nivel de confección artesanal.

Kaia Gerber en Versace primavera/verano'18. Fotografía Mitchel Sams.

Lo más interesante fue el movimiento posterior de Versace. Dos semanas después del desfile ―seis semanas antes del calendario habitual de la moda― se puso a la venta una serie de camisetas del desfile con estampados de archivo. Eso es prueba de que incluso una razón conmovedora para revisitar el pasado también puede resultar fructífera.

No puede negarse que sacar beneficio económico de piezas de archivo es un paso absolutamente inteligente. Porque, no nos olvidemos, la moda es un negocio. Pero dejando los negocios aparte, los relanzamientos y las colecciones de grandes éxitos también resultan emocionantes. Obras de tal nivel de excelencia no deberían quedar ocultas en los archivos. Los fans autoconfesos de la moda admitirán que están encantados de disponer de una segunda oportunidad para presenciar y formar parte de algo que en su día se convirtió en una leyenda. O, todavía mejor, una segunda oportunidad para invertir en una de las ensoñadoras camisas de seda de Martine Rose.

Este artículo se publicó originalmente en i-D UK