demna gvasalia: “para sentir el futuro, es importante conocer el pasado”

Dando a los chicos lo que quieren desde 1981, Demna Gvasalia es el desafiante diseñador que trae nueva luz a los sagrados recintos de Balenciaga.

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28 Octubre 2016, 7:30am

En una noche oscura de invierno en una iglesia de París, Demna Gvasalia prendió su incienso favorito. Uno de los presentes observó: "¿Es el ritual de Vetements?" -"Dijimos: 'Sí, Demna lo hace antes de cada desfile'". A pesar de lo mesiánico que se ha vuelto para la industria de la moda, Demna normalmente no suele hacer eso, pero esta temporada sus raíces cristianas ortodoxas se han hecho presentes. Como un renacer divino, la artista neoyorquina Eliza Douglas cerró el desfile Vetements saliendo de ese recinto eclesiástico en la silueta exageradamente casual de un anorak noventero sobre un jersey de cuello alto y una falda que llegaba hasta el suelo y rematando el look con unas Dr. Martens. 

Cuatro días más tarde, en un recinto cerrado iluminado con luces blancas y con paredes acolchadas ―mitad paraíso, mitad pabellón psiquiátrico―, Eliza abrió el primer desfile de Demna para Balenciaga impecable en un estrictamente esculpido traje con falda. Había conseguido la transición, nacer de nuevo. Como la reencarnación semanal que experimenta Demna cuando se desplaza desde su moderno estudio de Vetements, situado en la multicultural 10ª Avenida, hasta los talleres de Balenciaga de la burguesa 6ª Avenida. "Tengo miedo de desarrollar un trastorno de personalidad múltiple, el síndrome de Jekyll y Hyde", me dijo. Pero ya sabemos que las iglesias y los sanatorios atraen a una clientela similar que busca servicios similares. "Quería la transformación de la mujer tipo testigo de Jehová grunge en este personaje de look poderoso", elaboró Demna elaboró en el backstage de Balenciaga.

Demna pasó mucho tiempo en los archivos después de su nombramiento en octubre del año pasado. Fue un ascenso relámpago a la fama para el diseñador, que fue miembro sin rostro del equipo en Maison Martin Margiela y Louis Vuitton hasta que fundó Vetements en 2014. Buscó y puso atención en todos los aspectos de la casa de moda: el modernismo propio de una dama de Alexander Wang (2012-2015), el futurismo arquitectónico de Nicolas Ghesquière (1997-2012), el minimalismo militante de Josephus Thimister (1992-1997) y el purismo exquisito de Michel Goma (1987-1992). Cuando llegó a Cristóbal Balenciaga, que fundó la casa en 1919 y la clausuró en 1968, justo cuatro años antes de su muerte, "investigué cuál era su forma de trabajar con las mujeres y cómo conseguía observarlas con una perspectiva de 360 grados. 

Una vez que visité el archivo y descubrí ese elemento, nunca volví ahí. Es importante conocer el pasado con el fin de sentir el futuro, pero es como conducir un coche: no puedes ir mirando por la ventanilla trasera, tienes que mirar al frente". Mientras bebía café y fumaba un cigarrillo tras otro en la sala de exposiciones Vetements en julio, me dijo que su desafío favorito era la confección tan evidente en su debut con Balenciaga: el ajuste de formas, resuelto con una precisión matemática, cada curva colocada a la perfección, como la pieza de un rompecabezas del tipo que resuelven los jubilados para mantener la cordura.

"Al abrir una chaqueta hecha a medida, ¡dudo que la mayoría de la gente se dé cuenta de lo que hay realmente ahí! ¿Y por qué está ahí? Pues porque hace que el hombro sea redondo. El proceso de corte es realmente el más complejo de todos. Es mucho más difícil que drapear tela alrededor de un cuerpo y hacer un hermoso vestido de alfombra roja". En una visita a Londres en mayo, su hermano de 30 años, Guram Gvasalia, CEO de Vetements, me dijo que Demna ―cinco años mayor que él― siempre ha sido una especie de niño prodigio. "Demna terminó la escuela como un estudiante de 10 absoluto, todos los años. Incluso en matemáticas, lo cual era extraño para mí", sonrió. "Era muy buen estudiante en Amberes", la ciudad del Royal College donde Demna obtuvo su licenciatura en diseño. "Fue el primero de su clase". 

A pesar de su infancia inusual, el éxito estaba escrito en las estrellas para los hermanos, cuyo triunfo multimillonario con Vetements en sólo dos años allanó el camino para la contratación de Demna en Balenciaga. "Demna dibujaba muñecas y luego creaba ropa para ellas", recordó Guram. "Empezamos creando conciertos en vivo con todos nuestros primos y amigos. Demna los vestía a todos y yo vendía las entradas".

¿Era el destino? "Soy una persona muy espiritual", me dijo Demna, aunque haya crecido bajo un régimen político que consideraba que eso no era más que opio para las masas. Fue moldeado por una crianza turbulenta en el estado georgiano en guerra de Abjasia, donde nació en 1981 y del que huyó con su familia en 1993. "Fue algo completamente de locos. Vi cómo disparaban a la gente frente a mí. Era una guerra. Teníamos que meternos en el sótano todas las noches cuando estaban bombardeando", me dijo en el estudio de Vetements en abril. 

Demna pasó su infancia bajo la censura de la Cortina de Hierro, hasta que en 1989 todo se vino abajo provocando una sobrecarga sensorial masiva. "De repente tenías plátanos. De repente llegó la Coca-Cola. De repente podías conseguir música. Culturalmente fue un shock. No sabíamos gran cosa. Mi primera revista de moda fue una Vogue de Alemania o Italia en 1990. Recuerdo haber visto un vestido rojo de Valentino. Yo estaba totalmente conmocionado". Y aun así, la censura comunista sólo logró aumentar su sensibilidad frente a la creatividad, la espiritualidad y sus manifestaciones corporales. "La adolescencia realmente forma nuestras personalidades y, obviamente, eso se refleja años más tarde. Está en tu mente y así es como se ves las cosas".

La visión única que tiene Demna del sexo, distorsionada por una Unión Soviética donde no se hablaba de ello, dio un giro caprichoso a la rigurosa sensualidad de Balenciaga. "La sexualidad es algo que me he cuestionado mucho y he pasado por varias fases diferentes con respecto a ella y también por diferentes maneras de afrontarla, así que es hasta cierto punto natural para mí que de alguna manera esto quede visible en el resultado de mi trabajo". Para Demna, cuyo novio lució el diseño número veinte en su desfile masculino primavera/verano 2017 de Balenciaga, en el que delicadas enaguas asomaban por debajo del dobladillo de los abrigos de corte formal, lo 'sexy' es a la vez una bestia cortésmente modesta y abiertamente fetichista. 

En su colección femenina para Balenciaga, el aspecto 'sexy' se encontraba de forma sugestiva en escotes que cobraban vida y hombros desnudos gracias a cierres abiertos estratégicamente colocados. Después lo vimos con toda su fuerza en un vestido floral con un toque de puritanismo, contaminado deliciosamente de sensualidad por las botas hasta el muslo que volvieron el desfile muy provocativo, algunas de ellas con plataformas tipo estrella del porno. En una era de redes sociales donde las marcas jóvenes como Vetements y su compañera aficionada al Bloque del Este, Gosha Rubchinskiy, fueron rápidamente elevadas al estatus de culto por las hordas de seguidores adolescentes que aman las cuentas de Instagram de Yeezy y Off-White, el rápido ascenso de Demna a las más elevadas cotas la alta moda de Balenciaga está causando conmoción en el mundo de la Alta Costura.

Hay que tener en cuenta lo dicho por un diseñador de París con veinte años de experiencia: Rick Owens, que evaluó los vientos de cambio en su propia entrevista para este número de i-D. "Me encanta porque está reintroduciendo algo sórdido, que echaba de menos. Soy un gran partidario de la sordidez. Hubo una temporada que fue muy emocionante para todos nosotros. Todos los de la vieja guardia estaban fuera y sentí que esta revolución se desataría, pero no fue así. Sin embargo luego, con el desfile de Demna para Balenciaga, todo pareció volver a su sitio. Sentí que, bueno, eso era lo nuevo que había estado esperando. Fue muy satisfactorio".

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Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Suffo Moncloa
Estilismo Caroline Newell
Peluquería Cyndia Harvey de Streeters usando L'Oreal Professionnel. Maquillaje Nami Yoshida de Bryant Artists usando Synthetic de Chanel et le Lift V-Flash.
Asistentes de fotografía Alberto Moreno Omiste, Emilia Buccolo y Joseph Conway. Asistente de estilismo Philip Smith. Asistente de peluquería Cat Wyman.
Asistente de maquillaje Tamayo Yamamoto. Producción Emily Miles. Director de casting Angus Munro de AM Casting (Streeters NY). Modelo Lina Hoss @ Next.
Lina lleva todo de Balenciaga.