nostalgia y eterna juventud: todo lo que te puedes esperar de trainspotting 2

T2 parece estar sumida en la nostalgia pero, 20 años después, sus protagonistas siguen teniendo la misma lujuria por la vida.

por Matthew Whitehouse
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23 Enero 2017, 11:50am

"Esto no será una mierda, ¿verdad, Danny?". Esa es la pregunta que el elenco de Trainspotting le hizo a su director cuando les propuso hacer la esperada secuela del clásico de culto. La respuesta corta es: bueno, no. No es una mierda en absoluto. De hecho, T2 es exactamente lo que cualquier fan podría esperar: divertida, nostálgica y con el mismo espíritu que caracterizó a sus personajes 20 años atrás. 

Así como en Porno -la obra literaria en la que se basa, en parte, la secuela- recoge en tiempo real como Renton (Ewan McGregor) regresa a Edimburgo para enfrentarse al problemático final que le hizo escapar hace 20 años. Sick Boy (Jonny Lee Miller) ahora se dedica a regentar un prostíbulo y abusar del consumo de cocaína. Spud, por su parte, se enfrenta a un estado mental desastroso tras años de adicción a la heroína, mientras que Francis Begbie ha salido de prisión y tiene mucha sed de venganza. 

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Hasta ahora, todo parece muy familiar. De hecho, el remake bebe mucho de  la película original, tomando muchos de sus elementos y actualizándolos de forma muy inteligente. Como la escena de Renton en su coche, escuchando de fondo Lust for life de Iggy Pop y una serie de brillantes cameos como el de Kelly Macdonald. 

Donde T2 difiere, sin embargo, está en cómo se comportan los personajes. Ewan McGregor y Jonny Lee Miller poseen la misma química que en los viejos tiempos, cuando se sentaban juntos en el sofá, pero las conversaciones están ahora dominadas por la nostalgia. "¿Por qué estás tan obsesionado con el pasado?", le pregunta la nueva socia de Sick Boy, Veronika. Suponemos que por la misma razón que muchos pagarán por ver la película: sentir una conexión con algo de su juventud. 

Es un recurso inteligente por parte de Boyle. A pesar en un primer momento puedes ver que el film se atasca demasiado en la auto-referencia (hay numerosas escenas de flashback), T2 no se disculpa por ser una secuela. De hecho, se deleita en ello: desde la reinvención de la banda sonora hasta su escenario. Boyle podría haber elegido cualquier otra cosa para hacer la secuela de Trainspotting -pues la gente la habría querido ver igual de todas formas- pero afortunadamente ha decidido hacerlo así. 

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Texto Matthew Whitehouse

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