dentro de coconogacco, la escuela revolucionando la moda de japón

Aunque Japón ha producido algunos de los diseñadores más impresionantes de la moda, recientemente ha tenido pocas exportaciones notables. Para remediar esto, una nueva escuela en Tokio está rompiendo las reglas de la educación tradicional de moda...

por Ashley Clarke
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24 Abril 2017, 6:47pm

Akiko Aoki spring/summer 17

Es sábado por la noche en Ginza, el brillante distrito comercial de Tokio, y un grupo de unos treinta estudiantes de moda japoneses se ha congregado en un pequeño estudio escondido en la parte trasera de un edificio alto y lóbrego. Tienen todos los accesorios de los estudiantes de moda por todas partes: cafés helados, prendas guía, bolsas bajo los ojos. Pero a diferencia de la mayoría de los estudiantes de moda en un sábado por la noche, no se están preparando para salir por la noche. En vez de eso, se encuentran en un seminario semanal, tomando notas acerca de Gaudí, el arte en Studio Ghibli, y el diseñador londinense Charles Jeffrey. Estarán aquí hasta la medianoche más o menos.

Se trata de Coconogacco, una escuela fundada en 2008 por el diseñador de WrittenAfetrwards, Yoshikazu Yamagata. A pesar de su fundación relativamente reciente, la escuela está ganando terreno por su enfoque poco ortodoxo hacia la educación de moda -el nombre de la escuela se traduce como 'escuela de la individualidad', y entrena a sus estudiantes no en el diseño de moda sino en el pensamiento creativo, la búsqueda de inspiración y la experimentación desinhibida. Si bien esto puede parecer el estándar común para un curso de moda occidental, este enfoque tan liberal es inusual en Japón. Aquí, el conocimiento rige sobre la creatividad. "En la mayoría de las escuelas de moda japonesas, primero recopilamos bastante información, a través de revistas y catálogos. Investigamos la historia de la ropa y cómo hacerla, y así sucesivamente. Tomamos esa investigación e información recabada y la repasamos y revisamos una y otra vez -explica Yamagata-. La enseñanza japonesa es históricamente muy precisa y técnica, mientras que la europea es mucho más abierta, por lo que los estudiantes pueden trabajar con conceptos más generales como la creatividad y la originalidad. En Japón, tenemos que hacer lo mismo que hacen todos los demás, con la misma técnica y la misma filosofía, mientras que la educación artística europea da más libertad".

Yamagata fundó Coconogacco después de pasar cinco años en Europa, donde estudió en Central Saint Martins, antes de hacer un internado con John Galliano en París. Después de regresar a casa en 2005, el diseñador tuvo una alta demanda. "No había mucha gente en Japón que supiera cómo se enseñaba moda fuera de Japón, y cuando volví, mucha gente me preguntaba acerca de Saint Martins, y lo que hice ahí. Fui invitado a muchas escuelas de moda en Japón para explicarles qué estaba sucediendo en Londres". A partir de ahí, vio una oportunidad para darle a la educación de moda japonesa una muy necesaria actualización, y sólo un año después de fundar su propia marca WrittenAfterwards, nació Coconogacco. "Debido a que la forma en que se enseña moda en Londres y Japón es muy diferente, quería crear un espacio donde pudiéramos fusionar estos ideales. No es necesariamente una mezcla del estilo de enseñanza Bunka o Saint Martins, sino más bien la unión de las formas de enseñanza europea y japonesa".

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Los cursos que Coconogacco ofrecen tienen la intención de ser sólo complementarios, para proveer a los estudiantes de conocimientos creativos que pueden utilizar para mejorar otros estudios o trabajos. Por lo tanto, las lecciones se imparten por las tardes y los fines de semana para no interferir con los horarios de los estudiantes. El diseñador Mikio Sakabe también da clases ahí, impartiendo un curso de un año que prepara a los estudiantes que están iniciando su propia marca, brindándoles habilidades prácticas de negocios. Tampoco se trata únicamente de moda; así como cuentan con aspirantes a diseñadores, cuentan también con arquitectos, artistas, e incluso estudiantes de filosofía. "No tenemos restricciones con respecto a quienes enseñamos, siempre y cuando tengan potencial creativo", dice Yamagata.

Sin embargo, es en el diseño de moda que el enfoque de la escuela está dando los resultados más tangibles, y una cantidad impresionante de graduados de Coconogacco han ganado o han sido nominados para algunos de los galardones más prestigiosos de la industria. En 2010, Yamagata sugirió que uno de sus estudiantes, Takashi Nishiyama, ingresara al concurso International Talent Support (ITS). "Ese año, Takashi se convirtió en la primera persona de una escuela japonesa en ganar el premio ITS. Incluso yo estaba sorprendido", dijo Yamagata. Desde entonces, ha impulsado a más de sus estudiantes a participar en competencias internacionales, y debido a eso tiene una gama de alumnos ganadores brillantes: Noriko Nakazato ganó el premio ITS Jewellery, y los diseñadores Soshi Otsuki y Yuko Koike fueron nominados para el premio LVMH .

Yuko Koike otoño/invierno 2016

Akiko Aoki, otra historia del éxito de Coconogacco, recientemente hizo su primer desfile individual en Tokyo Fashion Week. Aoki es un talento prometedor, cuyos diseños femeninos reflejan una sexualidad abierta que es inusual en una diseñadora japonesa. Aunque estudió diseño de moda en la Universidad Joshi, así como un año en Central Saint Martins, Aoki atribuye gran parte de su experiencia creativa a lo que aprendió en Coconogacco. "Una gran variedad de estudiantes nos juntamos en la misma clase en Coco e intercambiamos ideas acerca de todo, no sólo de moda. En otras universidades de arte japonesas, sólo quieren estudiar moda o arte, y únicamente se enfocan en eso, pero en Coconogacco siempre discutimos juntos varias cosas y juntos encontramos nuevas ideas".

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Debido a su enfoque y éxito resultante, la escuela rápidamente se ha ubicado en el radar de algunos de los descubridores de talentos más influyentes de la moda. "He estado esperando y preguntándome por qué los jóvenes diseñadores japoneses no han estado figurando, por lo menos ante los ojos occidentales, durante tanto tiempo -reflexionó Sarah Mower MBE, embajadora de BFC para Emerging Talent-. Después de Undercover y Sacai, es difícil nombrar cualquier marca japonesa conocida. Ahora, estoy segura de que Coconogacco va a generar una nueva determinación para emprender acciones juntos, intercambiar ideas y hablar con el mundo". Sin embargo, cuando Mower vino a visitarnos, según Yamagata: "ninguno de los veinte estudiantes que hicieron una presentación para ella pudo hablar en inglés". Si bien la barrera lingüística japonés/inglés no desaparecerá de la noche a la mañana, Coconogacco está comprometida a encontrar la manera de mejorar las habilidades comunicativas de los estudiantes, y ha forjado relaciones fuertes con algunas de las mejores instituciones de moda del mundo, incluyendo Polimoda en Italia y Parsons en Nueva York.

La escuela también se ha asociado con Central Saint Martins en Londres -María Nishio, una profesora experimentada de ahí y antigua compañera de Yamagata, colabora con Coconogacco y realizan cursos cortos dos veces al año en Tokio, uno de los cuales se lleva a cabo este fin de semana . Nishio pasó la mayor parte de su infancia en Japón, por lo que está bien versada en las diferencias culturales que pueden interponerse en el camino de los diseñadores que buscan el éxito internacional. "Crecer en Japón, no siempre se considera algo bueno en relación con la expresión personal. Puede parecer algo descortés. Pero en el arte y la moda, es inevitable. No tienes que ser prepotente, pero tienes que saber quién eres", dice ella. Su objetivo es enseñar a los estudiantes sobre la preparación de un portafolio (algo que no hacen en Japón), y cómo comunicar eficazmente su trabajo sabiendo cómo rodear la barrera del idiomática. Esto significa que los estudiantes de Coconogacco reciben una clase magistral sobre cómo venderse a sí mismos como diseñadores internacionales, incluso si su inglés no es muy bueno. "Las palabras pueden ayudar, pero lo más importante son la investigación y las imágenes. La comunicación en este caso es visual, por lo que las oraciones perfectas no son necesarias. Lo único que necesitas aprender es cómo transmitir ese mensaje y cómo contar una historia".

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Texto Ashley Clarke

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