Paloma wears sweater Alexander Wang. Slip and earrings model's own. 

hablamos con paloma elsesser, el vivo ejemplo de que triunfar se basa en ser uno mismo

"La gente continúa etiquetando para poder normalizar, pero yo ya no quiero alisarme el cabello ni hacerme trencitas".

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oct. 24 2016, 12:25pm

Paloma wears sweater Alexander Wang. Slip and earrings model's own. 

Tratar de conseguir una entrevista con Paloma Elsesser es muy complicado. Está muy ocupada con sesiones de fotos que no cesan, como nos explica por Whatsapp tras cancelar nuestra llamada telefónica por tercera vez consecutiva esta semana. Pero esto no debería sorprendernos. Desde la maestra del maquillaje Pat McGrath -que escogió a Paloma para que fuera el rostro de su nueva línea de maquillaje- hasta Patrick Demarchelier -que la fotografió llevando dicha línea de maquillaje- todo el mundo quiere trabajar con esta belleza británica. Y no es de extrañar, porque lo tiene todo: maravillosas curvas, piel color caramelo, labios sensuales y unos amigos fantásticos. 

Paloma, que actualmente vive en Nueva York, pertenece a un grupo de jóvenes artistas, modelos y músicos (entre sus mejores amigas se encuentran Petra Collins y Atlanta de Cadenet) y tiene más de 51.000 seguidores en Instagram. Para el mundo exterior, todo tiene el aspecto de haber pasado por un filtro Amaro, todo de color de rosa, pero por supuesto no siempre ha sido así.

"Fui una adolescente muy desgraciada", dice Paloma. "Me torturaban por mi incapacidad de lidiar con la vida, de verla racionalmente. Me esforcé mucho para saber cuál era mi lugar". Aunque Paloma nació en el norte de Londres, se mudó a Los Ángeles con su familia cuando solo tenía dos años. En su colegio predominantemente blanco (y en los otros cuatro a los que posteriormente acudió), Paloma destacaba por su mezcla de razas: su madre es afroamericana y su padre es chileno-suizo. Los otros niños no podían deducir exactamente cuál era su raza, así que recurrían a las burlas y las provocaciones: "¿Por qué no hablas español?", "tú no eres negra", "pareces mexicana", "parece que te hayan pasado por lejía". "Yo no contaba con las herramientas necesarias para combatir las preguntas o las afirmaciones que me lanzaban", reflexiona Paloma.

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Imagen vía @palomija

Y también estaba el tema de su talla. A diferencia de otras chicas de su edad, Paloma no estaba delgada como un palo. Desarrolló los pechos a una edad en la que realmente no sabes mucho sobre tu físico, qué aspecto se supone que debes tener o cómo funciona en realidad tu cuerpo. Sus profesores, en un gesto realmente embarazoso para ella, la obligaron a llevar sujetador mucho antes que cualquier otra niña de su clase, lo que la hizo sentir todavía más alienada. 

Y por si fuera poco, no proceder de una familia adinerada significaba que Paloma destacaba en una clase en la que casi todo el mundo tenía una madre, un padre, un primo, una tía o un tío vagamente famoso. "Utilicé mi personalidad extrovertida para enmascarar mis inseguridades", explica, "pero me sentía completamente aislada por dentro. Siempre he tenido unos amigos increíbles, pero resulta muy difícil cuando tus amigos se esfuerzan al máximo para empatizar contigo pero solo consiguen simpatizar contigo".

Cuando tenía 18 años, Paloma se mudó a Nueva York para obtener una licenciatura en psicología y literatura en el New School. "Nueva York me enseñó a ser autosuficiente", afirma. "Me dio unas ganas de hacer cosas que nunca pensé que podría ser capaz de sentir". Ahora, a sus 24 años, está en un punto de su vida en el que finalmente se acepta a sí misma. "Me di cuenta de que odiarme era mucho más duro a la larga y pude ver la belleza que había en lo que yo era capaz de ofrecer". 

Imagen vía @palomija

Convertirse en modelo ayudó a Paloma a superar sus inseguridades. Comenzó en cierto modo por accidente: en lugar de ser descubierta a los 12 años mientras paseaba por un centro comercial con sus amigas, Paloma fue descubierta a través de Instagram. "Siempre me habían dicho que tenía una cara bonita", afirma, "pero yo daba por sentado que era demasiado bajita o que no era suficientemente guapa como para ganarme la vida como modelo". 

A diferencia de las publicaciones en Facetune de otros it kids de Nueva York, la cuenta de Instagram de Paloma incluye fotos informales de sneakers, coches, cadenas de oro, fotos #tbt de Tupac, Sade y su familia, mezcladas con algún selfie ocasional en el espejo del baño o en la puerta de un club. Es una chica con la que la gente puede sentirse identificada: es muy guay, segura de sí misma y sin artificios, exactamente lo que la renombrada artista del maquillaje Pat McGrath andaba buscando cuando hizo una prueba a Paloma junto a otras dos musas de Instagram, Hailey Baldwin y Bella Hadid, para el lanzamiento de su colección #Gold001 a principios de este año.

Sin embargo, la industria de la moda puede ser algo excéntrica y, aunque hace más por las mujeres en el sentido de la diversidad que cualquier otra industria creativa, por mucho que desee incluirte siempre te recordará cuál es tu lugar: 'Talla grande', 'Tamaño de muestra' o 'Entre medio de ambos', como si todas las mujeres del mundo encajaran perfectamente en una de esas tres categorías. "Odio cuando la gente me pregunta a qué me dedico y, cuando les respondo 'soy modelo', levantan las cejas con escepticismo", se lamenta Paloma. "Cuando respondo 'soy modelo de tallas grandes' siempre me dicen '¡Oh, vaya! ¡Por supuesto! Me encanta lo que está sucediendo en la industria'". Cuando menos, esta reacción resulta condescendiente y paternalista, pero Paloma se lo toma con paciencia. "Es molesto, pero no me importa", afirma.

Imagen vía @palomija

Sin embargo, en lo que respecta a su etnia las cosas son un poco más problemáticas. ¿Alguna vez le preocupa estar ahí simplemente para poder poner una equis en una casilla? "Todos somos objeto del encasillamiento de la gente", responde, sonando demasiado sabia para su edad. "La gente continúa etiquetando para poder normalizar, pero yo ya no quiero alisarme el cabello ni hacerme trencitas".

En un mundo saturado de contenidos es fácil utilizar la turbulenta infancia de alguien como cebo para conseguir clicks y así presentar el siguiente bombazo, pero retratar a Paloma como una adolescente con problemas convertida en modelo sería hacerle un flaco favor. Siendo divertida, bella, inteligente y cariñosa, la gente siempre se ha sentido atraída por su energía y su forma de ser. Tiene montones de amigos y una familia que la apoya en todo, solo que le costó un poco darse cuenta. "Soy una chica que usa tallas grandes y que no es una amazona ni lleva ropa sexy", concluye. "Solo soy una chica extraña y sincera". Ahora, simplemente se dedica a ser ella misma. 

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Texto Tish Weinstock
Fotografía Zora Sicher
Estilismo Stella Greenspan
Peluquería Holly Mills de Tim Howard Management con productos R+Co.
Maquillaje Morgane Martini de The Wall Group con productos Chanel.
Modelo Paloma Elsesser de Muse NYC.