boogie documenta el aspecto más oscuro de la cultura underground

El fotógrafo serbio está tratando de cambiar el mundo disparando de forma honesta.

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09 Abril 2015, 4:01pm

Desde su primer libro It´s All Good -publicado en 2006-, Boogie ha consolidado su fama mostrando un mundo definido por la violencia, la pobreza y el desorden. Desde Brooklyn a Belgrado ha ido documentando la cultura underground de cada país. Su sexto libro A Wah Do Dem retratata la ciudad jamaicana de Kingston, donde continúa adentrándose en los hogares marginales como muy pocos lo han hecho antes. 

¿Qué es lo que más recuerdas de crecer en Belgrado?
Belgrado me hizo ser quién soy y ha influido en mi estilo. Tuve una infancia increíble, jugando en la calle todo el tiempo, sin temores y con un índice de tasas de criminalidad muy bajos. Era el tipo de país socialista apacible. Más tarde, en 1989, surgieron las tensiones y tuve que hacer el servicio militar. Recuerdo que cuando volvía a Belgrado a través de Croacia me daba miedo hablar con acento serbio. No éramos bienvenidos, y un año después la guerra explotó oficialmente.

Con los años, el tema de tu trabajo se ha ido consolidando. ¿Cuál es tu principal objetivo a la hora de documentar la cultura underground y cómo se ha profundizado desde tu primer libro?
Yo soy de la calle. Cada vez que viajo a una nueva ciudad quiero conocer lo que come y hace la gente real. Llega a ser realmente adictivo, ya que es como estar en una película: experimentas una realidad a la que muchos no tienen acceso. Para mi último trabajo, tuve la oportunidad de salir con la policía y los gángsters. Creo que es importante conocer y documentar ambos lados para poder entenderlo desde todos los ángulos.

¿Sientes que estás cambiando algo cuando fotografías todo este mundo?
No lo creo en absoluto. Hay muchos fotógrafos que afirman: "Estoy tratando de hacer una diferencia, o tratando de cambiar esto o aquello...". Creo que las razones son muy egoístas: lo hacemos porque nos gusta hacerlo, no se trata de cambiar el mundo. Creo que es mentira. Intentan idealizar nuestro trabajo, pero lo cierto es que no estás curando el SIDA ni evitando una guerra. Sólo estás haciendo fotos. 

¿Cómo te sientes después, cuando ves a través de las imágenes que has hecho?
Cuando te colocas tras la cámara no participas en lo que acontece, eres sólo un observador. Después me deprimo, es muy duro procesar todo aquello. He visto gente fotografiando y fumando crack a la vez; después del primer libro se convirtió en una tarea complicada ver escenarios normales a mi alrededor. Resultaba difícil que me inspirara algo que no fuese un arma o una aguja.

Ganarse la confianza de la gente que fotografías parece un trabajo en sí mismo… ¿Cuál es tu enfoque?
Hay personas que sienten la energía de otras antes siquiera de hablar con ellas, especialmente aquellas que están al margen de la sociedad; confían en sus instintos. Siempre tuve una buena relación con la gente marginal, si las tratas con respeto ellos harán lo mismo. No soy valiente en absoluto, pues me preocupo por lo que me pueda pasar, no creo que valga la pena morir por una imagen. En la calle tu instinto es tu mejor herramienta; cuando me dice que la cosa se va a poner fea, me voy.

A Wha Do Dem es el título de tu nuevo libro sobre Kingston, Jamaica. ¿Cómo se desarrolló?
En la última noche de mis vacaciones en Kingston con mi esposa, hice algunas fotografías de hombres con ametralladoras -me los había presentado un amigo de un amigo-. Una vez conseguida la conexión, lo que tienes que hacer es ganarte su confianza, quedarte ahí y construir algo. Volví a Nueva York y no podía dejar de pensar en ello, así que después de dos meses regresé. Jamaica es el lugar más intenso en el que estuve nunca. En mis otros proyectos la situación era tranquila y normal; Kingston es una locura. 

Esta será tu primera publicación a color.
Sentí que sería un error fotografiar Jamaica en blanco y negro; era el lugar perfecto para explorar un proyecto a color. Es un gran paso para mí.

¿Estás emocionado con tu próximo trabajo?
Estoy trabajando en The DEMONS Project, en el que utilizo técnicas nuevas y todo el proceso está llevado a cabo por mí. No hay un duplicado de ninguna de las imágenes. A medida que envejezco obtengo más inspiración. Al principio solo la encontraba en situaciones extremas, ahora ya no; no tienes que ir a una guerra para encontrar buenas fotos, están por todas partes. No quiero continuar disparando una y otra vez la misma mierda. Si cambias como ser humano también cambiará tu trabajo. 

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Texto Zeyna Sy
Fotografía Boogie