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el género musical ha muerto; la generación z lo ha enterrado

¿Denominaremos algún a las canciones simplemente como "canciones" sin necesidad de encasillarlas en una categoría?

por Megan Evershed
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25 Abril 2019, 9:37am

Captura de "when the party's over", de Billie Eilish

"Old Town Road", de Lil Nas X, ha sido etiquetada como trap, rap y country, aunque se eliminó de las listas de country de Billboard por no ser lo suficientemente "country". La canción presenta elementos de todos estos géneros, pero sería igualmente correcto decir que "Old Town Road" no corresponde a ningún género en absoluto.

Lil Nas X es un artista de la generación Z, y a la generación Z no le interesan las etiquetas. La idea de que el género y la sexualidad son cosas fluidas, aunque no aceptada por todos, ha entrado firmemente en el discurso público. Pero, al igual que nos alejamos de las normas tradicionales de género, la generación Z también está destruyendo las normas musicales; en lugar de eso, ahora los jóvenes abarcan sonidos que son fluidos y difíciles de categorizar.

Por supuesto, la generación Z no es la primera generación que juega con el género. Los artistas 'millennials' han ido saltando de un género a otro en el pasado, pero sus sonidos se han mantenido dentro de los estándares habituales. Sin embargo, ellos se podían encasillar en las categorías de género tradicionales, hasta cuando iban pasando de un sonido a otro. El cambio de Taylor Swift del country al pop, por ejemplo, fue un salto entre dos sonidos bien definidos y desde hace mucho tiempo, por lo que difícilmente se puede considerar algo transgresor. No es difícil determinar a qué género pertenece su sonido, hasta cuando el género cambia entre un álbum y otro.

Sin embargo, ahora los artistas más jóvenes de la generación Z están renunciando a las categorizaciones de los géneros tradicionales. Pero, ¿por qué?

Es imposible reflexionar acerca de este nuevo sonido híbrido sin hablar también del aumento estratosférico de los servicios de 'streaming', que ha transformado completamente la forma en que consumimos música. En plataformas como Spotify, ahora estamos obligados a clasificar álbumes específicos o géneros específicos; escogemos y elegimos nuestras canciones favoritas para agregarlas a las listas de reproducción. Y, lo más importante, esas listas de reproducción son diversas. Según un informe realizado el año pasado por Sweety High, casi el 97% de las mujeres de la generación Z escuchan "al menos cinco géneros musicales de forma habitual". Claramente, los gustos musicales son cada vez más variados, lo que también afecta a la hora de hacer música: mezclar diferentes sonidos se vuelve más probable cuando los mismos creadores de música escuchan géneros diversos constantemente.

Los servicios de 'streaming' son importantes también por la forma en que organizan la música en sus plataformas. Aunque Spotify organiza según el género, también utiliza categorizaciones musicales más fluidas, lo que permite listas de reproducción que comunican el estado de ánimo ("Temazos Chill") o la actividad ("Cena con amigos"). Como era de esperar, estas listas de reproducción son una mezcla heterogénea de géneros. Una canción en la lista de reproducción "Creamy" [cremoso/a] de Spotify, —sí, es un título real— no tiene que ser estrictamente un contrabajo futuro, por ejemplo, o música de baile interpretativa o indie: puede incorporar elementos de todos estos géneros. La gen Z ha crecido con Spotify y estas categorizaciones más flexibles, y confiar en un servicio de 'streaming' que está tan interesado en el estado de ánimo o en la configuración como en el género, ha impactado la forma en que vemos la música. Así que tiene sentido que ahora los adolescentes que están haciendo música, estén creando canciones que desafíen el género y utilicen las redes sociales para publicitar su música.

Si formas parte de la generación Z, es probable que utilices las redes sociales más que cualquier otra generación anterior, lo que te permite consumir contenido viral y te hace adepto a usar las redes para aumentar tu número de seguidores. Lil Nas X, por ejemplo, tenía una cuenta de Twitter que ya era popular incluso antes de que se hiciera famoso por su tema "Old Town Road", y usó TikTok para lanzar su canción. "Old Town Road" sirvió de banda sonora para una saga de vídeos sobre dos adolescentes que se enamoran, y rápidamente se convirtió en viral en la plataforma. Parte del atractivo de la canción también se debe a su oportunismo, por supuesto. En estos momentos, la Agenda Yeehaw —un 'meme' convertido en movimiento— goza de gran influencia en las redes sociales, y "Old Town Road" es su himno no oficial. Claramente, Lil Nas X tiene buen ojo para lo viral y su fama está bien cimentada en las redes sociales. Cuando llegó el momento de compartir su música, le resultó mucho más fácil hacerlo 'online'. "Los rumores son ciertos: soy un genio del marketing", escribió recientemente en Twitter.

Las redes sociales también son una plataforma importante para Billie Eilish. En una entrevista de 2017 con Harper's Bazaar, afirmó: "Les estoy muy agradecida [a las redes sociales] porque no sería nada sin ellas". Ella las usa para interactuar con los fans, lanzar videoclips y promocionar sus giras. Para los artistas de la gen Z como Lil Nas X y Eilish, las redes sociales influyen en la forma en que crean música. En Internet puedes encontrar personas que comparten los mismos gustos y puntos de vista que tú; lo que, por un lado, resulta reconfortante. Por otro lado, puede hacer que te sientas indistinguible de los demás. La creación de tu propio espacio, como figura en redes sociales y como músico, se convierte en un asunto importante. La hibridación de géneros y la creación de un sonido no convencional es una forma de crear una identidad musical única.

Y como las redes sociales han permitido una mayor exposición a sonidos nuevos, las canciones en idiomas distintos del inglés se han vuelto más populares que nunca. Artistas de habla hispana como Rosalía, Bad Bunny y J Balvin han actuado en el Coachella este año, y grupos de K-Pop como BLACKPINK y BTS han obtenido un reconocimiento internacional. Los oyentes de la generación Z tienen listas de reproducción globales y están consumiendo sonidos de una increíble variedad de países. Esto significa que, cuando se trata de hacer música, la gen Z se siente cómoda al mezclar varios sonidos geográficos en sus canciones, mezclándolos de la misma manera que lo harían con los límites del género tradicional. R.I.P., el último lanzamiento de la cantante mexicana Sofía Reyes, de 23 años, es un ejemplo perfecto de esta tendencia. Pandora Music ha dividido la canción en ocho géneros diferentes; cada género no supone más del 16% de la canción y abarca influencias caribeñas, afrolatinas y latinas. Los múltiples géneros geográficos en R.I.P. señalan cómo los artistas de la gen Z están proyectando la globalización con su música.

Es importante destacar que los "gen zetas" también han crecido con aplicaciones y plataformas que facilitan mucho la creación y distribución de música. Los softwares de creación de sonido ya no solo están disponibles para las figuras importantes de la industria. Hay aplicaciones para hacer ritmos que puedes descargarte desde la comodidad de tu casa. Y, una vez hayas creado tu canción, puedes subirla fácilmente a SoundCloud, que es exactamente lo que hizo Billie Eilish. Billie comenzó a hacer música que desafiaba las normas de género musical con tan solo 13 años y la ayuda de su hermano. En 2015, subió la canción "Ocean eyes" a SoundCloud con un enlace de descarga gratuito. La canción se convirtió en todo un éxito en tan solo unas horas. Hillydilly, una web que se dedica a descubrir música nueva, subió la canción a su página para que, en palabras de Eilish, "fuese a más y más".

El auge de Eilish demuestra que hacer y compartir música ya no depende de tener contactos en la industria. Eso no quiere decir que la música no esté todavía muy industrializada, que lo está. Sin embargo, ahora es posible hacerse con una legión de fans si tienes talento, una ordenador y una cuenta de SoundCloud.

La simplificación del proceso de creación de música también significa que, dado que no te endeudas con los ejecutivos de la industria, no hay razón para atenerse a los géneros prescritos. Si tu sonido es interesante, la industria vendrá a ti. Dominic Fike, de 23 años, por ejemplo, firmó un contrato de unos 4 millones de euros gracias a la música que había lanzado como artista independiente mientras se encontraba bajo arresto domiciliario. Publicó su demo EP de seis canciones en Internet, lo que provocó un aluvión de ofertas por parte de los ejecutivos. El sonido de Fike es una mezcla de música de guitarra, indie y hip-hop, lo que lo convierte en un excelente ejemplo del apetito de la generación Z por mezclar diferentes géneros.

Los servicios de 'streaming', las redes sociales y la mayor accesibilidad a la creación musical no solo contribuyen a una cultura en la que la generación Z rechaza los géneros musicales tradicionales; también impacta la forma en que miden el éxito. A las nuevas estrellas y a los oyentes les importan menos los gráficos y las ventas que a las generaciones anteriores porque la música que escuchan no encaja perfectamente en las categorías típicas. La polémica de "Old Town Road" no solo ha generado conversaciones sobre el género, sino que también nos ha obligado a preguntarnos si las listas de Billboard son realmente relevantes.

Entonces, ¿significa todo esto que nos estamos mudando a otro planeta en el que no existe el género musical? ¿Hablaremos de las canciones simplemente como "canciones" en lugar de como "canciones country" o "canciones pop"?

En una entrevista con Billboard —la firma que publica las listas de música basadas en el género— Eilish dijo: "Odio la idea de los géneros. No creo que una canción se deba encasillar en una categoría". A medida que los artistas de la generación Z como Eilish continúan generando éxitos inclasificables, es fácil especular que nos estamos alejando constantemente de la rigidez del género. Es muy posible que, dentro de una década, el género se convierta en una categoría sin sentido. Los artistas de la generación Z están yendo claramente en esa dirección, y tal vez es hora de que la industria de la música siga su ejemplo.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.