John Waters, el héroe de la contracultura

"Para entender el mal gusto, hay que tener muy buen gusto". John Waters es, probablemente, el único director que realmente ha puesto a prueba a Hollywood gracias a su debilidad por lo obsceno, el crimen y el porno. Con la reciente inauguración de...

por Álvaro Piñero
|
23 Enero 2015, 11:45am

1. El trash como forma de vida.
El universo repulsivo y el conjunto de "perversiones" que Waters proyecta en su obra le convierten en un icono del cine independiente. Violaciones, heces y un especial fetichismo por los pies y por Charles Manson son algunos de los temas recurrentes de filmes como Pink Flamingos, Female Trouble, o Desperate Living. John Waters tiene una forma muy particular de luchar contra la autoridad: su actitud desafiante frente a los límites del decoro y de la moral han sido, en numerosas ocasiones, el blanco principal de la censura cinematográfica. Hollywood todavía no está preparado para un hombre que admite que el mayor de los cumplidos es vomitar viendo una de sus películas.

2. Un nuevo lenguaje
El "Papa del Trash" celebra el disentimiento social y critica los cánones establecidos con un particular humor negro que no precisa de grandes presupuestos ni de actores de prestigio. En su libro Shock Value: A Tasteful Book About Bad Taste, Waters se ríe de los convencionalismos e ignora cualquier tipo de moralidad. Un mensaje que sería imposible de comprender sin sus excéntricos guiones y sin la ayuda de sus dreamlanders, el grupo de actores de Baltimore que participaba en sus películas. Una prueba de que la gente de provincias también puede ser transgresora y marcar la diferencia: "La vida no merece la pena si no tienes sentido del humor".

3. Divine
Waters le ha hecho al mundo el mejor regalo posible: la drag queen por excelencia. A Divine le importaba poco la opinión de la gente y fue capaz de comerse una caca de perro para demostrarlo. Muchos creerán que aquello fue un acto de obscenidad gratuita, pero en realidad supuso un personal homenaje a todos aquellos que no encajan en el status quo. Glenn Milstead -su verdadero nombre- y John Waters convirtieron a Divine en la versión kitsch de Elizabeth Taylor: pelucas gigantescas, vestidos excesivos y joyas y maquillaje por doquier. Un icono del underground americano que desgraciadamente falleció demasiado pronto para el bien del mundo.

4. Una oda al camp
La imagen de John Waters es una fuente de inspiración y debate para muchos. Donde unos ven algo feo y hortera, otros admiran una obra maestra del camp -una estética artificial relacionada con el exceso y lo kitsch-. Waters lo lleva todo al límite y eso, en el mundo de la moda, es sinónimo de éxito. Por eso, no es de extrañar que presentara los premios del CFDA en su última edición y lo hiciera enfundado en un traje de Rei Kawakubo para Comme des Garçonsfirma de la que es fan incondicional. La comunidad queer le debe mucho al hombre que ha hecho del manerismo todo un arte aplaudido por público y crítica.

Recomendados


Texto y collage Álvaro Piñero

Tagged:
Hollywood
desperate living
john waters
Cultură
Divine
Pink Flamingos
Female Trouble
Comme des Garçons
Rei Kawakubo
LGTB
alvaro pinero