¿por qué todo el mundo está obsesionado con beyoncé?

Esta ha sido definitivamente la semana de Beyoncé. Por ello, analizamos los motivos por los que la sociedad considera a Queen Bey una diosa contemporánea y el modelo de conducta de toda una generación.

|
11 Febrero 2016, 1:50pm

Síguenos en Facebook para estar al día de todas las noticias de moda y cultura joven

Canta, baila y nadie se la debería perder. Beyoncé es una de las pocas artistas surgida al calor de un grupo de chicas (Destiny's Child, por si alguien ha estado en una cueva últimamente) que ha conseguido superar el éxito de aquellas -y de qué manera-.

Su actuación en el intermedio de la final de la Super Bowl en su cincuenta aniversario dejaba más claro todavía por qué Beyoncé es la estrella global que le da sopa con hondas a todos los demás. Ni siquiera era la estrella principal del show, pero consiguió hacerse con él en tres acordes de la canción que iba a presentar, Formation. Y todo ello sin conceder una entrevista desde hace dos años.

*Lee: Beyoncé hará el papel de una esclava culona en un 'circo de monstruos'
*Lee: Beyoncé, Rihanna y Kanye West denuncian a una firma de ropa

Porque Beyoncé no habla con los medios; con las redes sociales tiene más que suficiente. Al fin y al cabo lo que cuenta en la carrera de la texana es la interacción con sus fans. Su actividad en Instagram es frenética, así como las actualizaciones en su Tumblr. Nada más. Eso y una manera de anunciar sus nuevos trabajos que está lejos de ser convencional.

Mientras Rihanna alimenta cebos respecto a un futuro trabajo durante prácticamente un año -por poner un inocente ejemplo- Beyoncé lanza discos sin avisar y vídeos, como el último de Formation, que dejan claro por qué es quién es.

En una semana la cantante ha revolucionado el panorama musical internacional sin que nadie supiera que esto iba a pasar (al menos aquellos que no se habían pasado por su estudio de grabación) y se ha metido en dos jardines de los que no se ha molestado en salir. Beyoncé no habla con los medios. El primero de ellos está en parte del metraje de su último videoclip, el de la ya citada Formation.

Imagen vía @beyonce

La cantante ha querido reflejar sus raíces sureñas en el penúltimo videoclup de su carrera y para ello ha utilizado imágenes de un documental de 2012 llamado That B.E.A.T. que intentaba entonces reflejar la vida de los jóvenes afroamericanos en Nueva Orleans. Los productores del mismo, encabezados por Chris Black, no se han tomado demasiado bien que los dueños de los derechos de la cinta (Nokia y Sundance) permitieran a la cantante utilizar las imágenes en su clip promocional.

Beyoncé se rodea de los mejores para su trabajo y no quería sino dejar constancia de la situación en la que las minorías afroamericanas viven en el sur de Estados Unidos y cómo sufren desastres como el Huracán Katrina. Lo único que los chicos del documental no entienden es cómo no graba sus propias escenas con un presupuesto para cinco minutos que multiplica varias veces el suyo para muchas horas de rodaje.

La popularidad de la diva alcanza tal nivel que todo el mundo termina sintiéndose halagado porque utilice parte de su trabajo (y no hay que olvidar que suele pagar los derechos de autor). Sin embargo, en Estados Unidos existe una corriente completamente en contra de lo que Beyoncé ha conseguido en el terreno político y han organizado una manifestación en Nueva York para dejarlo claro.

Imagen vía @beyonce

La actuación de la Super Bowl fue un tributo a los Panteras Negras (grupo político radical que en los 60 actuaba en contra de la supremacía blanca), tanto por los uniformes como por la coreografía, Queen Bey abogaba por la rebeldía contra la autoridad. Y eso ha desembocado en una manifestación contra su persona.

No son muchas las estrellas del pop que han tenido que aguantar manifestaciones de índole política en contra de sus acciones. Normalmente han sido los artistas parte de ellas, pero parece que la postura política de Beyoncé (y de su marido Jay-Z, siempre en la sombra) a favor de una igualdad real y completamente a favor de la juventud afroamericana no gusta demasiado entre las clases conservadoras (y vuelve loca a las partes más liberales).

Tal es el compromiso del matrimonio más poderoso de la industria musical que incluso se asegura que pagaron fianzas a algunos de los detenidos en los disturbios de Baltimore que se produjeron tras varios asesinatos injustos de jóvenes negros por parte de la policía. 

Imagen vía @beyonce

Y todo ello en medio del Mes de la Historia Negra, que es febrero, en el que Estados Unidos recuerda todas las aportaciones de la comunidad negra a la difícil Historia del país. Parece que desde Martin Luther King hasta Beyoncé, pues lo que ha formado en una semana tiene cuerda para rato.

Nunca un vídeo y una actuación de apenas quince minutos habían generado tantísima polémica ni mucho menos viniendo de una artista completamente mainstream que no le tiene miedo alguno a contarle al mundo su posicionamiento político, nunca desde los medios, pero desde sus canciones y clips. Y por si esto fuera poco, también ha firmado un 'fashion statement' desde esta nueva creación apoyando propuestas muy lejos de las habituales.

Imagen vía @beyonce

Dejando a un lado las pieles de Fendi que luce sin ningún tipo de pudor (y acrecentando la inquina de los grupos naturalistas), Beyoncé se ha subido al carro de la última propuesta de Gucci para la primavera/verano de 2016, que se presentó en Milán hace ahora seis meses.

La marca italiana contó con varias modelos negras por la pasarela e hizo guiños a la cultura del sur de Estados Unidos, por lo que redondea el mensaje que Beyoncé ha querido lanzar en sus siete días de gloria.

Sin embargo, aunque muchos nunca han considerado a la cantante un referente de moda, lo cierto es que la industria ha caído rendida a sus encantos (al igual que el resto del universo). En 2015, la cantante nos ha dado grandes momentos que pasarán a la historia reciente de la moda, como el vestido de Givenchy que llevó en la Met Gala, la portada del número de Septiembre de la edición americana de Vogue e incluso el vídeo que hizo en homenaje al Orgullo Gay, en el que podíamos verla celebrando el amor con sus prendas favoritas de VFILES.

Beyoncé ha conquistado desde a las altas esferas de la industria hasta la crítica y el público con su carisma y su mensaje empoderador. En un mundo plagado de personajes de fama warholiana, la cantante ha sabido aprovechar su talento y su intachable estilo de vida para conseguir que la sociedad la idealice y la convierta en una especie de diosa 'pop'. No hay ni un cabo suelto en la carrera de la mujer más poderosa de la industria del espectáculo.

Imagen vía @beyonce

Sin embargo, ahora que el término apropiación cultural está tan en boga, se ha acusado de ello a la cantante y las masas se le han echado encima. No se puede defender a las clases menos favorecidas desde la posición de privilegio que da el tener una fortuna personal que algunos estiman en cerca de 1000 millones de dólares.

Eso y el hecho de apuntarse el tanto de la reivindicación de los Panteras Negras es lo que más ha dolido a las mentes bien pensantes, pero si no lo hace alguien con una posición extremadamente privilegiada que sabe que no tendrá repercusiones legales, ¿quién lo hará?

No hay más que volver a Baltimore para darse cuenta que podría dar con sus huesos en la cárcel por protestar si no fuera porque es, en la actualidad, la artista estadounidense más grande que ha dado ese país. Ella puede con haters, con fans histéricos, con peleas de ascensor y con mil y una coreografías. Beyoncé es una grown woman (y puede hacer lo que quiere y cuando quiere).

Recomendados


Texto Alberto Sisí Sánchez