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De novias virtuales a máquinas que te masturban: así será el futuro del sexo

Para celebrar el lanzamiento de la exposición sobre el Instituto de Sexología en la Wellcome Trust de Londres decidimos indagar en el desarrollo de los avances tecnológicos relacionados con el sexo. ¿Hasta qué punto son naturales? ¿Y cómo afectarán al...

por i-D Team
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19 Noviembre 2014, 11:05am

"El único sexo anti natural es aquél que no se puede llevar a cabo". Alfred Kinsey

La exposición sobre el Instituto de Sexología indaga sobre cómo las investigaciones de personas como Alfred Kinsey o Sigmund Freud han influido la forma en la que construimos nuestro comportamiento e identidad sexual. La muestra explora los tabús, las perversiones y las ideas preconcebidas sobre la "normalidad" a través de piezas de archivo, películas, obras de arte y fotografías que van desde el siglo XIX hasta nuestros días. "Las antigüedades eróticas son una gran fuente de información acerca del comportamiento e imaginario sexual de nuestros ancestros. Nuestra actitud hacia el sexo cambia constantemente, pero es interesante que las nuevas tecnologías ofrezcan nuevas posibilidades para actos físicos, mientras que la pregunta de siempre sobre lo que es natural y lo que no permanece igual de difusa que siempre", afirma Honor Beddar, una de las comisarias de la muestra.

Ha pasado mucho tiempo desde que Kinsey elaboró sus estudios y cuestionarios en los 50, cuando el tema de la sexualidad era un tabú en todos los sentidos. Sin embargo, ahora vivimos en la era de la tecnología, donde un acto sexual no tiene por qué signifcar ningún tipo de interacción entre humanos, sino que puede hacerse con pantallas, hologramas, objetos o, directamente, con robots. Esto puede sonar un poco marciano, pero son realidades que ya están aquí y que desde ya están a nuestra disposición. Los actos sexuales que una vez fueron considerados imposibles ahora resulta que sí se pueden realizar. La pregunta es: ¿Hasta qué punto son 'naturales'?

El ciberespacio está vivo y en él abunda la prostitución virtual. Comunidades de sexo online como Red Light Centre cuentan con más de 8 millones de usuarios; esta web se autodefine como "un entorno seguro para explorar tus fantasías sexuales más secretas". ¿Quién quiere vivir en el mundo real cuando puedes vivir tus más oscuras fantasías online? La importancia del contacto físico está quedándose atrás y está siendo reemplazada por máquinas y ordenadores.

Los servicios que la empresa japonesa Tenga ofrece también van en esta dirección, y prometen revolucionar el concepto de placer para el hombre moderno a través de habitaciones virtuales en 3D. Todo lo necesario es un par de gafas de realidad virtual y un tubo lubricado para introducir el pene. Acto seguido, un avatar al estilo dibujo animado japonés será capaz de practicar cualquier acto sexual y responder a tus reacciones en algo que parece más bien un videojuego. Y si no, ¿a qué suena "una íntima experiencia recién salida de la ciencia ficción"?

FriXion Angel es otra comunidad online que permite a los usuarios tocarse (estén donde estén) a través de aparatos que funcionan utilizando la tecnología del tacto. ¿Y si en lugar de estimularnos nosotros mismos nos convirtiéramos directamente en cíborgs? El Dr. Stuart Meloy ha inventado el Orgasmatron, un microchip que se conecta a la médula espinal de la mujer y le envía señales de placer al cerebro que le facilitan alcanzar el orgasmo simplemente pulsando un botón. Lo cierto es que el nombre en sí mismo da bastante miedo: no hay nada sexy en el término Orgasmatron, que está sacado de Sleeper, la película de Woody Allen de 1973.

¿Quién no nos dice que el sexo virtual asistido no causará furor en un futuro próximo? Ya tiene muchos fans en Japón, donde los hombres pueden llevarse a sus novias virtuales de vacaciones con LovePlus+, un juego de simulación para ligar. Nos guste o no nos guste, el hecho de que uno de los países más tecnológicamente avanzados del mundo se apunte a esta tendencia hace pensar en la posibilidad de que el resto del mundo siga sus pasos más pronto que tarde. ¿Hasta qué punto resulta 'artificial' lo de tener una novia virtual?

En Her (2013) de Spike Jonze, Joaquin Phoenix se enamora locamente de un sistema operativo que se convierte en sinónimo de verdadero amor. En realidad, en la sociedad occidental ya somos completamente dependientes de nuestros aparatos electrónicos -empezando por los móviles- y no está de más ver cómo la fiebre por el sexo tecnológico está afectando a los japoneses: según un estudio, los jóvenes nipones de entre 16-24 años están atravesando una gran crisis de libido. El futuro no pinta romántico.

La idea de practicar actos sexuales con dibujos animados o robots suena a anti natural o directamente a tabú, pero una posición reprobatoria es una posición envenenada por prejuicios culturales. Deberíamos abrir la mente y descubrir qué es lo que la tecnología puede ofrecer a la industria del sexo. La pregunta es si las máquinas masturbatorias y las novias virtuales nos parecen anti naturales porque no estamos acostumbrados a ellas -o porque realmente lo son-. Beddard opina que "no importa lo liberal o abierto de mente que creamos ser, las ideas preconcebidas sobre el sexo existen en todos nosotros y han sido modeladas a través de nuestras experiencias socioculturales. Los sexólogos de nuestra exposición sacaron a luz nuevas formas de hablar de sexo, a menudo enfrentándose a una feroz resistencia cultural. El debate que ellos comenzaros todavía en nuestros días sigue vigente y no hay nada que pueda hacernos pensar que nuestra relación con el sexo se está volviendo menos compleja". Puede ser difícil comprender o aceptar nuevas ideas que parecen extrañas, especialmente aquellas que socialmente son consideradas 'anormales'. A pesar de que la tecnología viene desarrollándose a la velocidad de la luz, el sexo con robots todavía parece para muchos algo apropiado para un nerd inadaptado y pajillero.

No hay duda de que la tecnología ya está cambiando la forma en la que practicamos sexo. El acto humano más natural es llevarlo a un nuevo y surrealista nivel: uno soñado por inventores y científicos que están allanando el camino para un futuro lleno de placer y hedonismo, donde no exisitrá una diferencia entre lo virtual y lo real. Los tabúes se van destruyendo poco a poco, y no hay que olvidar que nuestra sociedad es la más abierta sexualmente de lo que lo ha sido nunca. ¿Quién tiene la potestad de decir lo que es natural o no natural?

Hace un tiempo, nuestra sociedad hablaba de actos 'no naturales' (como la homosexualidad, sin ir más lejos), pero con el tiempo han formado parte de la 'normalidad'. Si los estudios de sexólogos y psicólogos pudieran cambiar la forma de ver la sociedad de nuestros ancestros conservadores en los años 50 entonces estamos seguros de que esto también podría pasar de nuevo en el s. XXI.

¿Quién sabe lo que nos depara el sexo? Tendremos que esperar para comprobar si efectivamente estará lleno de robots, avatares y aventuras sexuales online o si, como hasta ahora, lo físico prevalecerá sobre lo virtual.

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Texto Billie Brand
Imagen principal cortesía de The Kinsey Institute for Research in Sex, Gender, and Reproduction.