del 'heroin chic' a atletas olímpicas

Las redes sociales han convertido a las modelos en ídolos de masas y su gran repercusión en las jóvenes las han obligado a convertirse en buenos ejemplos de conducta. En i-D investigamos por qué las chicas del momento han abandonado la "mala vida".

por Álvaro Piñero
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27 Marzo 2015, 9:00am

anja rubik fotografiada por david bailey.

¿Os acordáis de aquellos años en los que las modelos se dedicaban a beber champán en el backstage de los desfiles y a salir con los chicos malos de Hollywood? Hubo un tiempo en el que las tops eran seres nocturnos e inaccesibles envueltos en un halo de eterno misterio: solo salían a la calle para trasladarse de una fiesta a la otra y el único deporte que practicaban era el de esquivar paparazzis pero las cosas han cambiado bastante desde los 90. Las nuevas protagonistas de la moda son embajadoras del bienestar y todo un ejemplo a seguir para millones de jóvenes que quieren ser como ellas.

Hace casi seis años, Kate Moss nos brindaba una de las citas más emblemáticas de la historia de la moda en una entrevista al Women's Wear Daily: Nothing tastes as good as skinny feels ["Nada sabe mejor que estar delgada"]. El testimonio de la top causó un gran revuelo y volvió a abrir el debate acerca del controvertido tema de la salud de las modelos y los cánones de belleza contemporáneos. Vivimos en la era del fitness, y la delgadez -si no va acompañada de una dieta equilibrada- parece haber perdido todo el sentido.

Fotografía Theo Wenner. 'The Music Issue', nº 335, primavera 2015

Las modelos sufren mucha más presión ahora que hace veinte años y, aunque el auge de las redes sociales cada vez nos facilita más las cosas, también pueden hundir su reputación en cuestión de segundos. Un claro ejemplo es lo que le pasó hace unos días a la modelo californiana Gigi Hadid: el portal para adolescentes Ocean Up acusaba a la modelo de consumir cocaína tras publicar una foto suya con su novio Cody Simpson en una fiesta organizada por Victoria's Secret en Miami. Tras una ardua batalla vía Twitter, Gigi consiguió aclarar el malentendido y limpiar su imagen -con la ayuda de su inseparable séquito de amistades- pero las cámaras nunca descansan y la inmediatez con la que nos comunicamos hoy en día puede llegar a ser muy peligrosa.

A pesar de sus contras, el avance tecnológico tiene más aspectos positivos que negativos. Las redes sociales han dotado a las modelos del arma más potente para auto promocionarse: Instagram. Algunas de ellas tienen más repercusión social que muchos músicos, actores y demás personajes mediáticos -Kendall Jenner tiene más de 21 millones de seguidores y Cara más de 10- y, aunque la popularidad siempre viene acompañada de todo tipo de privilegios, también supone una gran responsabilidad. Las #instagirls son los nuevos ídolos de masas y han optado por compartir libremente sus momentos personales -sesiones en el gimnasio, cenas con amigas o simplemente un selfie descansando en el sofá- en lugar de huir de la prensa.

Ya no hay nada que esconder. Es cierto que las supermodelos siguen asistiendo a cantidad de fiestas pero ya no se las relaciona directamente con la -mala- vida nocturna. La top británica Jourdan Dunn tiene un canal de cocina vegetariana en Youtube llamado "Well Dunn" en el que puedes verla preparando un delicioso chili rojo tailandés junto a sus amigas y compañeras Joan Smalls y Chanel Iman. ¿Qué tiene eso de malo? Karlie Kloss es bailarina de ballet y tiene una marca de galletas; otro ejemplo son series como Train Like An Angel de la firma Victoria's Secret , donde aparecen chicas como Candice Swanepoel, Alessandra Ambrossio y Adriana Lima haciendo ejercicio para fomentar el deporte entre sus seguidores. Atrás han quedado los días de la Rock Chick Diet -la dieta que popularizó Kate Moss a base de café, champán, cigarrillos y vodka-: el cuerpo se ha convertido en el nuevo templo.

Fotografía Cedric Buchet. 'The Lights, Camera, Action Issue', nº319, verano de 2012

Esta nueva horda de súper mujeres no solo se conforman con ser una buena influencia para las nuevas generaciones, sino que se han propuesto salvar el mundo. Muchas de ellas han decidido fundar ONGs y embarcarse en proyectos de ayuda humanitaria para demostrar que no son solo maniquíes y que se preocupan por los problemas de los más desfavorecidos. Luchan por una sociedad más justa y utilizan su popularidad para llegar al máximo de personas: Cara Delevingne no duda en aprovechar su fama siempre que puede para apoyar a los jóvenes LGTB a salir del armario (recientemente colaboró con la campaña 'We Are You') o para reivindicar el cuerpo femenino (uniéndose a la iniciativa #FreeTheNipple).

Otras, en cambio, optan por crear sus propias fundaciones para colaborar en causas que les afectan de una forma más directa. Así, la modelo etíope y musa de Louis Vuitton Liya Kebede está al mando de una fundación para mejorar los recursos sanitarios de las embarazadas en África; Jacquelyn Jablonski hace fiestas benéficas para concienciar a los demás sobre el autismo -trastorno que padece su hermano Tommy-; Jourdan Dunn lucha contra la anemia falciforme -enfermedad que padece su hijo de 4 años Riley- y Natalia Vodianova se ha propuesto con Naked Heart que ningún niño pase por una infancia traumática en Rusia. Aunque el premio a la más solidaria de todas se lo lleva Naomi Campbell que colabora con un total de ocho organizaciones.

Fotografía Daniele + Iango. 'The Define Yourself Issue', especial 30 aniversario, otoño de 2010.

Parece que las niñas buenas empiezan a alzar la voz, pero la industria de la moda todavía le sigue teniendo un especial aprecio a las chicas "malas". Alexander Wang lanzó hace unas semanas una campaña vía Instagram llamada #TALKOFSHAME. En ella, las modelos más rebeldes del momento confesaban algunas anécdotas de sus fiestas más desenfrenadas: fumar marihuana en la calle, bailes subidos de tono en locales de strip-tease, desencuentros con la policía y mucho, mucho vodka. ¿Las protagonistas? El bautizado por sus fans como "Bad Girls Club" formado por Anna Ewers, Lexi Boling, Binx Walton y Hanne Gaby Odiele.

Filántropas y estrellas de rock se entremezclan en una mundo que cada vez más promueve más la diversidad y que busca a mujeres fuertes con mucha personalidad. La clave de la moda está en apostar por lo diferente y, tanto si te gusta desnudarte en un barra con unas copas de más como levantarte un domingo a las 8 para correr la media-maratón de París en plena fashion week, está claro que no eres como la gente "corriente" y eso, precisamente, será lo que te hará destacar en una industria como ésta.

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Texto Álvaro Piñero
Fotografía David Bailey
Fashion Director Charlotte Stockdale
[The Winter Warm Up Issue, no. 316, invierno 2011] 

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