lo raro y lo maravilloso de art basel en miami beach este año

Desde las mismas ferias, al brillo y el glamour, las fiestas y las cenas, esto es lo que pasó cuando los mundos del arte, la moda y la música llegaron a Miami Beach este año.

por Jeppe Ugelvig
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07 Diciembre 2016, 2:17am

Jack Pierson, Capitalist Decadence

La dependencia del arte en los ricos y su gusto probablemente se manifiesta de manera más clara en Art Basel Miami Beach, la feria más exuberante y glamourosa de todas las grandes ferias de arte. Cada diciembre, el circuito internacional del arte desciende en la playa prístina de Florida por una semana de actividades sociales y ventas alrededor de los edificios art decó de la ciudad, hoteles de lujo, y restaurantes cubanos. Con el maravillosamente pasado de moda Miami Beach Convention Center como su punto principal con colores pasteles, la feria de peso pesado ha engendrado un rango completo de ferias que emergen en la misma semana: NADA y Untitled siendo las más fuertes, junto con Miami Design Fair para mostrar al campo expandido del diseño. Es una semana de cenas, fiestas, y trabajo informal constante en todas sus facetas (conseguir contactos en after-parties o en el club gay favorito de la ciudad para los trasnochados, Twist, por ejemplo), pero también es una prueba de fuego anual para el mercado del arte. A pesar de que el virus del Zika mantuvo a una cantidad de visitantes en casa, y el resultado desastroso de la elección presidencial estadounidense, las ferias estuvieron llenas de coleccionistas de arte insaciables y sus seguidores mientras las puertas se habrían para la gente VIP la mañana del miércoles. 

"El mercado del arte después de las elecciones" fue una de las series de conferencias en el Salon de Basel, tomando de manera decepcionante un acercamiento exclusivamente económico a la situación actual en Estados Unidos, el cual ha confrontado al campo cultural con un nuevo tipo de urgencia por el enganche político. Pero, ¿la política puede ser impuesta a través de la mercancía de lujo, cuyo cliente principal son liberales económicamente de derecha? ¿Cómo se ve la política en una feria de arte, que por definición se dirige a los super ricos, que frecuentemente son republicanos?

Queer Thoughts y What Pipeline

No todo fue negocios como siempre, por suerte, algunas galerías y artistas decidieron hablar directamente sobre la temperatura política actual en Estados Unidos. En NADA, las galerías Queer Thoughts (de Nueva York) y What Pipeline (de Detroit) cubrieron el piso del espacio que compartían con una alfombra de banderas estadounidenses baratas y pegadas por el artista de LA Puppies Puppies, forzando al espectador a cometer una micro-acción de transgresión en contra del símbolo con más importancia en Estados Unidos mientras entraban al espacio. En las paredes estaban las siniestras y puntales obras de David Rappeneau y los trabajos de Will Benedict. La pintura 2016 de Benedict simplemente junta el retrato de un niño con una anotación roja carmesí del año, uno que será recordado por el Brexit, el oleoducto de Dakota, la brutalidad policíaca, y el ascenso del cripto fascista Trump.

Will Benedict, 2016

Las banderas de Puppies Puppies resonaron agradablemente con la pieza White Flag #8 de AA Bronson en exhibición en Ester Schipper —descifrando el lenguaje del patriotismo con el fin de exponer su vientre podrido. En Real Fine Arts, Maggie Lee exhibió una pequeña nota escrita a mano declarando "fuck this government" [jodan a este gobierno] en un corazón de cartón, casi como un apéndice —y en la mega-galería Blum & Poe, Sam Durant transformó partes del espacio en un diorama político, con la agresiva pintura END WHITE SUPREMACY colocada en una posición estratégicamente visible. Como un antídoto ambivalente, la galería Richard Grey instaló descaradamente la pieza de Jack Pierson en el pasillo donde rondaban los millonarios, donde se leía CAPITALIST DECADENCE. Un buen ejemplo del tipo de crítica aniquilada que la mayoría de las ferias de arte tienden a ofrecer a sus audiencias. 

Real Fine Arts

Las ferias de arte siempre facilitan una forma particular del arte: brillosa, ruidosa, colorida, sobre paredes, vagamente desconcertante. Como un espacio para ver arte, prueban una forma de audiencia abstracta pero hiper-específica que se siente tanto como hacer window shopping en un centro comercial de lujo, como ir de galería en galería. Más que nunca, todo el arte de la feria fue refundido como fondos apropiados para Instagram para los visitantes —a donde voltearas, había una sesión fotográfica semi-profesional sucediendo, con una copa de champaña o un perrito faldero en mano, para consternación de muchos galeristas. Por encima de todo, había una ausencia asombrosa de prácticas de arte digital a través de las cuatro ferias principales (con la excepción de la galería Max Mayer, quien escenificó una instalación ambiciosa multi-canal de video con el trabajo de Melanie Gilligan), probando que el mercado del arte aún tiene que acoger las prácticas basadas en lo digital como un tipo de arte coleccionable a la par de la pintura y la escultura. 

'Parts-whole', Melanie Gilligan, 2016

Al mismo tiempo, esta disminución también representa un interés de artistas jóvenes por regresar a la práctica material después de una media década cansada con una práctica agresiva post-internet: la nativa de Chicago Leah Guadagnoli, por ejemplo, presentó una serie de piezas seductoras de tapizado en pared, una reflexión crítica sobre los muebles en espacios semi-públicos como los aeropuertos —y Hayden Dunham, quien a veces se hace llamar por su alter-ego QT, presentó composiciones formadas suavemente por cerámica, seda, madera y minerales en una serie de pinturas blancas. Generalmente, la sección Nova de Art Basel era la más destacada de todas las ferias, dedicada a mostrar proyectos de nombres emergentes alrededor del mundo. El espacio de Tanya Leighton exhibió nuevos trabajos maravillosos de escultura de Oliver Laric y Aleksandra Domanovitt. En 47 Canal, la ganadora del premio Hugo Boss, Anicka Yi, investigó nuestra creciente enajenación de la naturaleza en una época del capitalismo digital de los consumidores. Las esculturas de la artista coreana de otro mundo de flores falsas son hipnóticas, seductoras y misteriosas en su decoración (como Puppies Puppies, Yi será incluida en la próxima Whitney Biennial).

Richard Hawkins

En una nota positiva, la política queer y gay tenían una presencia más fuerte que nunca en Miami. La galería Buchholz presentó un fuerte grupo que intersectaba el trabajo de Henrik Olesen, Richard Hawkins, y Wolfgang Tillmans —artistas que representaban la experiencia gay desde una variedad de perspectivas, desde rastros de encuentros sexuales, momentos de intimidad, o actos de desafío. 

Thomas Fuchs

En Untitled, la galería alemana Thomas Fuchs presentó por primera vez una serie de pinturas acrílicas del fallecido artista gay Patrick Angus; el artista pintó durante toda su vida a modelos jóvenes masculinos en diferentes estados del desnudo con un afecto conmovedor, hasta su muerte prematura debido al VIH en 1994. A raíz de varias retrospectivas este año, el nombre en boca de todos en la Basel era el de Felix Gonzalez-Torres, el neo-conceptualista poético que formó uno de los lenguajes esculturales más precisos sobre la crisis del SIDA. Continuó su renacimiento con una exhibición en la fundación Delacruz, una de las colecciones privadas más prominentes de la ciudad, donde una serie completa de piezas recién adquiridas estaban en exhibición en su tercer piso junto con los trabajos de Jim Hodges, y un poderoso cuerpo de trabajo por la fallecida artista cubana Ana Mendieta, (en la galería Andrea Rosen en Art Basel, la mitad del espacio estaba dedicado a varios trabajos de Gonzalez-Torres). Para completar esta lista, la poderosa Rubell Family Collection había colocado la icónica escultura tamaño real de la artista queer y DJ Juliana Huxtable hecha por Frank Benson, la cual apareció por primera vez en la New Museum Triennale en 2015, en la entrada de su exhibición dedicada a sus "nuevas adquisiciones".

En la semana, una cacofonía de recepciones, lanzamientos y promociones alimentaron a los invitados con un flujo constante de alcohol gratis y una variedad de momentos dignos de Instagram. El más exclusivo fue la recaudación de fondos de Madonna para Raising Malawi, donde interpretó una versión lenta de Toxic de Britney Spears en un traje de payaso sexualizado para una audiencia íntima de celebridades y coleccionistas (por suerte, una liga ya está disponible en línea para aquellos que se perdieron el evento de $10,000 dólares por boleto). El ASAP mob hizo una fiesta salvaje en un jardín el viernes por la noche, mientras que la artista canadiense Chloe Wise hizo su fiesta de cumpleaños en la playa frente al hotel de lujo Nautilus el sábado. Siguiendo la tradición, las marcas de moda con más peso tuvieron una fuerte presencia durante la semana: Jonathan Anderson estuvo en la Loewe Foundation en Miami, mientras Moschino repartió bolsas con regalos en su fiesta para el disfrute de muchos.

Soy Capitan

De una manera más crítica, un rango de artistas representados en las ferias exploraron la moda y el estilo como un lenguaje escultural y un sistema de significación. Jifi Kovanda crea pequeños fragmentos de armarios en paredes como una forma de tocar la representación contemporánea de la identidad y el estilo de vida. El artista basado en Londres, Shahin Afrassiabi (Soy Capitán, Berlín), estudia las capturas misteriosas de cuerpos femeninos en Google Street View, y re-imprime atuendos completos de mujeres anónimas en vestidos de seda en una escala 1:1 como un intento heroico desesperado para "reclamar" el cuerpo en una era de vigilancia digital. El estudio topográfico de la artista canadiense Vikki Alexander sobre la cultura de las top model de los ochenta reveló como el gusto y los ideales de belleza están construidos en y a través de cuerpos específicos como la difusión a través de plataformas culturales.

Vikki Alexander

El amorío apasionado entre la moda y el arte culminó la noche del viernes con la fiesta más anticipada de la semana, organizada por MoMA PS1 en los jardines exuberantes del hotel de lujo The Delano. Este año, Hood by Air había sido invitado para escenificar una producción. A la entrada, los invitados se encontraron con impermeables personalizados de HBA y se acomodaron alrededor de la alberca iluminada dramáticamente en el centro del jardín. Salidos de la burma y adentrándose en el agua, emergió la familia queer expandida de HBA de artistas de performance, poetas y estilistas.

Hood By Air

Como el final perfecto, la profundamente original Princess Nokia dio una interpretación increíble en el escenario central en medio de la alberca mientras ninfas góticas se movieron por el agua como zombies, usando imágenes de la colaboración de Shayne Oliver con el fotógrafo Pieter Hugo. Marca el final de un año estelar para Shayne Oliver de HBA; su presentación primavera/verano 2017 en New York Fashion Week de este otoño vio al diseñador entrar a una visión queer del diseño más articulada (e incluía la colaboración de alto perfil con PornHub, al igual que un cameo de Wolfgang Tillmans), y fue por mucho el show con mejores invitados y más discutido de la temporada. Su colaboración ya mencionada con Pieter Hugo (fotografiando piezas de archivo de HBA con las "Gullyqueens" del underground queer de Jamaica) empujó los límites de manera similar de la fotografía contemporánea de moda, probando que Hood by Air es una fuerza que tiene que ser reconocida con algo mucho más allá de los confines del mundo de la moda.

Hood by Air

Como otras ferias grandes de arte, Art Basel Miami Beach es extraña, dirigida al mercado y al momento instantáneo del mundo del arte actual, y las culturas que lo rodean de patrocinios de marcas de moda y celebridades —pero la pura cantidad de arte reunida en un lugar hace que sea imposible ignorarlo como un evento cultural. ¿Qué significa consumir arte en el territorio de un mercado capitalista, y cómo da forma a la manera en que el arte es visto y recordado? ¿Cuál es la participación de la industria de la moda en este juego? En un momento donde el financiamiento cultural está amenazado en diferentes lugares alrededor del mundo, debemos preguntarnos esto ahora más que nunca.

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Texto Jeppe Ugelvig 

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