todo lo que no te cuentan sobre ser mujer

Puedes ser fiestera y adorar quedarte en el sofá al mismo tiempo, como puedes hornear una tarta y también empaparla en alcohol. Se llama tiramisú.

por Georgie Wright
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30 Marzo 2017, 7:26am

Ahh, la femineidad. Totalmente fantástica, ¿verdad? Puedes ser jefa, poseer un negocio, escalar el Everest, contener un ser vivo en tu interior y después expulsarlo por tu vagina. O sea, si eso no es el epítome de la fortaleza física y mental, no sé lo que es. Me rindo. Se acabó.

Por supuesto, a pesar de ser capaces de hacer todo eso ―y no es más que una partícula de agua en un copo de nieve en la punta del colosal iceberg de todo lo que podemos hacer―, las mujeres siguen siendo tratadas peor que los hombres. O, dicho con mayor precisión, el tío bajito con complejo de Napoleón que lleva una corbata estúpidamente grande es el que firma las órdenes ejecutivas sobre nuestro cuerpo por nosotras.

Pero aunque Trump y sus colegas son ejemplos pertinentes (y repugnantes) de personas que dictaminan cómo tienen que vivir su vida las mujeres, esto no es algo nuevo. Años de condicionamiento y adoctrinamiento social acerca de las "normas" que resultan aceptables nos han influido enormemente en nuestra idea de Cómo Ser una Mujer. El canon de las estereotipadas (y estereotipantes) comedias románticas nos muestra que las únicas interacciones que puedes tener con otras mujeres son a) reírte de los chicos mientras giras la sombrillita que adorna tu cóctel fluorescente a base de vodka, o b) vengarte de esa tía que te robó el novio, así que pásame los tacones de aguja que la voy a agarrar de esos pelos suyos, tan perfectamente arreglados. Los anuncios de lencería nos dicen que deberíamos tener tetas, tetas más grandes, porque 'fíjate, tenemos un mini push-up inflable para ti'. Y podría seguir así hasta el infinito, pero no lo haré porque eres una mujer ocupada y tienes cosas que hacer.

Podemos dejar esas "pequeñas" cosas de lado, porque '¡no pasa nada! Soy una mujer independiente. ¡Mira cómo monto esta estantería de Ikea yo sola!' Pero van sumando y, junto con las instrucciones de Ikea también están las instrucciones de cómo ser una mujer, y puede que tú no encajes y te puede hacer sentir como una mierda. Entonces es cuando tienes que desaprender todas las cosas que has aprendido y descubrir nuevas formas de ser tú y después escribirlas todas en una bonita lista titulada "Lo que no te cuentan sobre ser mujer".

Y ahí estamos, así que vamos allá.

Puedes ser el alma de la fiesta y también la chica casera que adora quedarse viendo la tele, todo a la vez
Bueno, no necesariamente al mismo tiempo a menos que estés preparando unos macarrones a las 4 de la mañana para tus colegas de fiesta y sirviéndolos en el suelo. En realidad sería una pasada. Pero por desgracia nos han machacado con que tenemos que elegir un tipo de personalidad gracias a los adictivos tests de Buzzfeed que quieren decirle al mundo cuál de las Spice Girls somos, a menos que otra persona se la pida en el festival musical del colegio. Sinceramente, podría haber organizado 29 fiestas y preparado 87 asados durante el tiempo que perdí cuando era adolescente tratando de descubrir si era del tipo "graciosa-fiestera-oh-he-roto-la-mesa-vaya-he-vomitado-en-el-suelo" O BIEN la tía "obsesionada-con-cocinar-y-quedarse-en-casa-todo-el-fin-de-semana-viendo-Operación-Triunfo". Pero de verdad, puedes ser una mezcla de la Spice Pija y la Deportista con un toque de la Salvaje. Puede encantarte el karaoke y a la vez adorar hacer manoplas de ganchillo para tus gatos. No tienes que decidir qué "tipo" de persona eres, simplemente eres una persona que hace un montón de cosas diferentes y tiene muchos intereses diferentes y todos ellos son igualmente fantásticos y válidos. Puedes hornear una tarta y también empaparla en alcohol. Se llama tiramisú. Y es una maravilla.

La amistad femenina no tiene por qué ser esa pesadilla en la que todo el mundo deja mensajes pasivo-agresivos de mierda en el grupo de WhatsApp
No os cabreáis con la otra porque ambas seáis chicas, os cabreáis con la otra porque sois humanas y los humanos son muy raros, caprichosos y tienen costumbres muy molestas como acumular todas las tazas en su habitación (culpable). Sí, las amistades femeninas pueden ser diferentes, difíciles y emotivas y pueden implicar reaccionar exageradamente a los mensajes crípticos porque el sarcasmo no se refleja demasiado bien en los mensajes de texto. Pero también pueden ser la definición de la tranquilidad y consistir en hacer la cucharita sobre el suelo de la cocina mientras coméis un cubo de helado con una pajita. Con la misma amiga.

Eres un ser humano y tienes funciones corporales
Vale, es bien sabido que tener la regla es una mierda, así que no la voy a incluir en esta lista. Pero, ¿sabes qué más es una mierda? Los pelitos que crecen hacia dentro. Que te piquen las tetas. Las rozaduras. Todas esas otras cosas de las que nadie habla porque se supone que no te pasan. Se supone que tienes que ser una brillante modelo de piel suave, bronceada y sin vello. Un anuncio andante de cosméticos, con un hueco entre los muslos que jamás ha tocado el asiento de un váter. Y no te atrevas a tirarte un pedo delante de tu novio, porque ―dios no lo quiera― podría romper contigo cuando se dé cuenta de que eres un ser humano con órganos internos y cierta debilidad por la coliflor. Pero, venga, si hasta Beyoncé caga. Piénsalo.

Estar soltera en realidad no está tan mal
Según el 99,8999 de las películas y anuncios de productos para el hogar, nos definimos por el tío con el que estamos. Tenemos que ser un accesorio para su vida como lo es para nosotras la espesa capa de maquillaje que al parecer necesitamos para taparnos la cara. Ni de coña (porque en realidad podemos publicitar nuestro trabajo aunque la vida nos diga que eso es de mal gusto y que deberíamos cerrar la boca ya por favor gracias). Escribí una guía para estar soltera el día de San Valentín y que también puede ser una guía para estar soltera en la vida diaria y resume bastante bien mi opinión al respecto. Adelante, sal ahí afuera y encuéntrate a ti misma, amiga mía.

Puedes ser graciosa e inteligente y esas cosas son importantes
Gracias a la invención de las #selfies y prácticamente a cada anuncio de comida rápida de la historia, se confiere una importancia desproporcionada al aspecto físico de las mujeres. Sí, está muy bien ser dueña de tu propia imagen y tu look y eso es muy importante. Y también lo es estar orgullosa de cómo te presentas a los demás, ya sea online, en persona o en la selfie que te haces en el cuarto de baño solo para ti porque la luz es realmente buena ahí. Pero, ¿sabes qué más es realmente importante y está muy bien? ¡Hacer cosas! ¡Crear cosas! ¡Preparar un presupuesto que probablemente te acabarás saltando! No dejes que la abrumadora representación de hombres cómicos e ingenieros te haga creer que las mujeres no son graciosas o inteligentes y que su cerebro es del tamaño de las diminutas manos de Trump. Sabes que no es así. Asegúrate de que todos los demás también lo sepan.

Estás muy bien
No te voy a decir que eres perfecta porque, aceptémoslo, no lo eres. Nadie lo es. Y la idea de que todos somos perfectos tal y como somos es una chorrada y perpetúa el mito de que la perfección es algo que deberíamos luchar por alcanzar. Y no, no deberíamos. Porque, ¿sabes qué es mejor que la perfección? La aceptación. La aceptación de ti misma. De los hoyuelos de tu trasero y de las omnipresentes manchas de comida en tus camisetas y de que puede que no seas la persona más puntual del mundo pero eso no te convierte en un fracaso total como persona. Y después respira hondo, enseña esos dientes como perlas y sal ahí a ser una mujer de la manera que a ti te dé la gana. 

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Texto Georgie Wright
Fotografía Nana B Agyei

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