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las películas de ciencia ficción para los amantes de la moda

En i-D hemos seleccionado las obras más futuristas que han cambiado nuestra percepción de la moda: desde 'Matrix' a 'El quinto elemento'.

por Jeremy Lewis
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13 Abril 2015, 2:20pm

Image © The Man Who Fell To Earth via Flickr

Si el vestuario de una buena película está bien hecho, puede llegar a convertirse en el referente de toda una generación de colecciones, editoriales, campañas e incluso tribus urbanas. Y cuando hablamos de innovación, no hay nada mejor que la ciencia ficción. Un género cargado de argumentos surrealistas, monos ceñidos y planetas en guerra. Si el diseñador de vestuario acierta con la fórmula, el film se convierte automáticamente en un icono de la cultura pop para el resto de la historia y en i-D hemos seleccionado las 10 con más repercusión en la industria de la moda.

Matrix (1999)
Unas gafas de sol y una gabardina de cuerno acharolado (ambas prendas en riguroso negro) se convirtieron en los iconos más representativos del nuevo milenio y obsesionaron tanto a diseñadores de moda como a 'frikis' de la ciencia ficción. Matrix fue -por suerte o por desgracia- un fenómeno cultural y su vestuario mezclaba algunas de las ideas urbanas de perfección de Helmut Lang con los tintes góticos de las primeras colecciones de Olivier Theyskens. El uniforme del superhéroe moderno.

Gattaca (1997)
Gattaca es una historia sobre un futuro eugenista (es decir, donde solo sobreviven los más fuertes, sanos e inteligentes) influenciada por la tendencia 'minimal' de los 90. La diseñadora de vestuario Colleen Atwood se dedicó a rescatar trajes de los años 30 hasta los 80 para reconstruirlos con materiales modernos. Un romance retro combinado con una estética muy conservadora que nos recuerda a la obsesión de Miuccia Prada por los años 30. Un look que -después de más de 15 años desde su estreno- ha envejecido bastante bien.

Mad Max 2: El guerrero de la carretera (1981)
El vestuario de Mad Max (esa saga de culto sobre un policía que trata de poner orden en un mundo sin normas) se ha convertido en sinónimo de "futuro post-apocalíptico". Su secuela, Mad Max 2: El guerrero de la carretera, asentaba las bases de la estética de los amantes de viajar por carretera y desde entonces se ha convertido en sinónimo de futuro perdido. El trabajo que Norma Moriceau realizó para la película era una síntesis perfecta del new romantic de Vivienne Westwood, el fascismo de Thierry Mugler e incluso la deconstrucción de Rei Kawakubo.

La guerra de las galaxias: Episodio IV (1977)
Hace mucho tiempo, en una galaxia lejana, muy lejana… El universo de Star Wars nos presentaba un mundo repleto de avances tecnológicos que coexistía en perfecta harmonía con algunas de las tradiciones más antiguas. En esta galaxia, la ropa de los jedis es tan importante como los uniformes en blanco impoluto de las tropas de asalto imperiales. Hay tantos detalles en el diseño de las prendas que no es de extrañar que diseñadores como Nicolas Ghesquière y Christophe Lemaire hayan admitido que la película ha sido su principal fuente de inspiración.

Solaris (1972)
Andréi Tarkovsky -el director de la película- quería que el vestuario de Solaris fuese atemporal y que rompiera con los estereotipos del estilo futurista (en particular, le horrorizaba 2001: Una odisea del espacio de Kubrick). Todas las prendas mantenían una sensación de calidez: desde las camisetas y los pantalones de sarga (un tipo de tejido trenzado) a los chales de ganchillo. El vestuario del film era un reflejo de las tendencias de la época: los diseñadores abandonaron su obsesión por "la conquista del espacio" y se empezaron a centrar en el lado más humanista de la moda.

Alien (1979)
El emblemático diseño de ese ser "biomecánico" es un claro ejemplo del nivel de producción de la película de Ridley Scott. Los uniformes de la tripulación de Nostromo se complementan a la perfección con las prendas personales de sus integrantes -botas de cowboy, camisas hawaianas…- formando una combinación muy ecléctica. A día de hoy, estamos seguros de que mezclarían prendas de Hood By Air con otras de segunda mano. La mejor escena la protagoniza Sigourney Weaver cuando se queda en ropa interior con mucha más actitud que cualquier modelo de Calvin Klein.

El hombre que vino de las estrellas (1976)
David Bowie encarna a un delgadísimo alíen británico con el pelo naranja. ¿Su misión? Traer agua a la Tierra antes de que la sequía acabe con el planeta. El glamour y la ambigüedad de Bowie son esenciales para entender esta especie de tragedia clásica. Gracias al músico, la película se ha convertido en un referente para casi todos los grandes de la moda: desde Hedi Slimane (que considera a Bowie una inspiración eterna) al trabajo de J.W. Anderson en Loewe y el de Alessandro Michelle en Gucci, los diseñadores llevan años cuestionándose las normas del género masculino gracias al vestuario del este mítico film.

Blade Runner (1982)
Esta película es la reencarnación de la moda en los 80, como si se tratase de una editorial en movimiento. El trabajo de Michael Kaplan combina elementos típicos del cine negro de los 40 con otros más futuristas. Una mezcla que supuso todo un punto de inflexión para el trabajo de diseñadores de la época como Montana o Mugler. Desde hace más de 30 años, diseñadores como Alexander McQueen y Raf Simons se han inspirado en la obra de Ridley Scott para sus colecciones. El vestuario de Blade Runner es la culminación de un largometraje repleto de efectos especiales deslumbrantes y una dirección de arte inmejorable.

El quinto elemento (1997)
Luc Besson recurrió al enfant terrible de la moda parisina para realizar el vestuario de esta joya de los 90. Gracias a su particular visión del género, la raza y el streetstyle, Jean Paul Gaultier nos transportó un futuro utópico y cosmopolita. Gaultier se tuvo que encargar de vestir a más de 1000 personas: desde camareros, policías y auxiliares de vuelo a la extravagante Rubi Rod, una hilarante diva de ópera rap. Una demostración de lo brillante que puede llegar a ser la mente del visionario francés.

2001: Una odisea del espacio (1968)
Stanley Kubrick le pidió a Hardy Amies (el modisto de la reina de Inglaterra) que se encargara del vestuario de su emblemático viaje interplanetario. Los modernos diseños de Amies prestaban tanta atención al detalle que pondrían celoso hasta el mismísimo Pierre Cardin. Un enfoque muy "alta costura" que se refleja en todas y cada una de las prendas: desde los monos de trabajos a los uniformes de Pan Am y los trajes de los ejecutivos. 2001 no es solo una inmaculada visión del futuro, sino que también rompe con todos los estereotipos del diseño de ciencia ficción: una alternativa que revolucionó la industria de la moda.

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Texto Jeremy Lewis