exploramos la revolución underground de la moda en kiev

Coincidiendo con el Día de la Independencia de Ucrania, el joven diseñador de moda ucraniano Anton Belinskiy ha presentado un proyecto que reúne a los jóvenes diseñadores, músicos y artistas de la ciudad para lanzar su colección primavera/verano'17 y...

por Felix Petty
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07 Septiembre 2016, 7:45am

Photography Christopher Nunn

En Kyiv (así es como escriben el nombre de la ciudad sus habitantes), en diciembre de 2013 Anton Belinskiy salió a la plaza Maidan Nezalezhnosti con piezas de su última colección, una bandera ucraniana y algunas prendas tradicionales de ropa ucraniana para presentar su protesta personal. Las imágenes de su acto son hermosas y el rostro de la modelo transmite una mezcla de inocencia, firmeza y melancolía, flanqueada por una barrera de policías antidisturbios.

Durante los meses siguientes las manifestaciones se fueron intensificando, y lo que en un primer momento empezó como una protesta contra la decisión del presidente de no ratificar un tratado que proponía una mayor integración en Europa, se convirtió en una gran revolución patriótica y violenta contra la corrupción de la élite política del país y sus lazos con Rusia.

Para cuando el presidente ya había dejado la capital en febrero de 2014, rodeado de una serie de medidas drásticas de las fuerzas de seguridad del país -cuyos francotiradores abrieron fuego contra los manifestantes en Maidán matando a 100 de ellos- Ucrania se había convertido en un símbolo de una nueva guerra fría entre el este y el oeste. Las imágenes de la plaza se convirtieron en un símbolo impactante que recorrió el mundo en noticias de televisión y portadas de periódicos. Luego vinieron las imágenes de Maidán reducida a una montaña de escombros y cenizas, intercaladas con otras imágenes de violencia, muerte, policía armada, activistas lanzándoles cualquier cosa que pillaran por delante, activistas formando barricadas, masas de gente y gente envuelta con la bandera amarilla y azul.

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Es verdad que la revolución trajo un nuevo gobierno y la promesa de un futuro más prometedor, pero también trajo nuevos conflictos con Rusia, un guerra civil en el este del país y una crisis financiera por la que muchos perdieron su trabajo. Los últimos años de la historia de Ucrania han quedado definidos por una especie de limbo, pero a partir de las cenizas de la revolución estamos viendo cómo se alza una nueva Ucrania.

En Kyiv, en la víspera del Día de la Independencia del país (que este año marca los 25 años desde el colapso de la USSR), Anton Belinskiy, poco después de recibir su nominación al premio LVMH, presenta lo que llama el One Day Project; un homenaje a la energía de los jóvenes creativos que florece en la ciudad. "Durante muchos años, la revolución ha cambiado a la gente que la ha vivido", explica Anton, hablando del impacto que la revolución ha tenido sobre su vida y trabajo. "Ha cambiado a todo aquel que la vivió, era imposible que no te cambiara si estuviste allí. Yo empecé a querer más a Ucrania".

Esa nueva generación que crece en la ciudad es política (y también patriótica), de la misma forma en la que todo el país se ha visto forzado a adoptar una actitud política. Es creativa, porque las crisis a menudo alimentan la creatividad, e inventiva por necesidad; no hay muchos trabajos y el dinero y las infraestructuras menguan. La revolución y la crisis posterior parece haber dado forma a esta generación y a sus impulsos creativos, el conflicto hace que todo sea más duro, pero también les ha hecho toparse con algo más importante contra lo que responder.

Anton Belinskiy primavera/verano'17

Anton Belinskiy primavera/verano'17

Para Anton esto se ha manifestado en las colecciones que han lidiado tanto con la historia de su ciudad como con su presente. En una época de la moda donde la actitud "cool postsoviética" de Gosha Rubchinskiy y Vetements de Demna Gvasalia son tendencias dominantes, el término tiene un significado más profundo e insidioso en Kyiv, una ciudad envuelta en una batalla para desmantelar su pasado soviético y encontrar un nuevo futuro.

Así que en Kyiv se están dando nuevos nombres a los edificios y calles y derribando monumentos; el Museo de Lenin se ha convertido en la Casa Ucraniana, y hay planes para retirar los frescos de la Unión Soviética que se encuentran en sus paredes exteriores y demoler la estatua de la amistad rusa-ucraniana, que se encuentra cubierta de graffitis a favor de Ucrania.

Así pues, inspirándose en la historia, ha reclamado para su trabajo las formas abstractas del suprematismo y patrones de Kazimir Malevich, un artista polaco de origen ucraniano que se suele considerar como un bastión de la cultura de la temprana USSR. En una época en la que la moda podría verse como un lujo, ha mantenido su compromiso social, donando los ingresos de obras anteriores a huérfanos del país y utilizando sus colecciones como un grito de guerra de la juventud de la ciudad, con eslóganes que envían mensajes que llaman a la acción como "Todo el mundo es artista" o "El arte debe renunciar al ayer", o lo que podría claramente ser el eslogan de la propia escena de la ciudad: "Pobre pero cool"

A pesar de tener los problemas políticos en la puerta de casa -y con la dificultad que ello implica para la importación, exportación y dirigir un negocio en general- Anton se las ha arreglado para abrirse camino de una forma que pocos otros diseñadores ucranianos han conseguido antes que él. Apareció en la última temporada de VFILES, se hizo con una nominación a los premios LVMH y tiene seguidores por todo el planeta, desde Los Ángeles hasta Corea.

A pesar de ser de la misma generación y zona geográfica que Gosha y Demna, podríamos decir que la ropa de Anton guarda más relación con la libertad juvenil de alguien como Simon Porte Jacquemus en su uso de la forma y el color, y resulta más divertida que deconstructiva. Mientras Ucrania intenta superar el peor momento de su historia reciente y el peligro inmediato empieza a desaparecer (al menos en Kyiv), One Day Project parece ser la señal de un horizonte más esperanzador, una sensación avivada por la preciosa luz del sol que envuelve la ciudad durante nuestra estancia.

Anton Belinskiy primavera/verano'17

"Se trata de una historia local, local en el buen sentido", explica hablando de los ideales del proyecto. "Quería hacer algo cool para Kyiv, no algo internacional. Aquí ha habido recientemente un crecimiento en la música, la cultura y el arte, y quería poner todas estas cosas en relación, la música, la moda, la generación juvenil... todo lo que hacemos debe hacerse en conjunto, si no es una farsa".

La crisis y la revolución sin duda dieron un impulso a la escena creativa de la ciudad -por necesidad- y la precariedad siempre apunta hacia la unidad. Entre lo underground y lo mainstream no hay mucho espacio de maniobra, sobre todo en el mundo de la moda, donde la mayoría de los que se lo pueden permitir no suelen quedarse en Ucrania, y los que lo hacen no suelen apoyar a los jóvenes diseñadores ucranianos.

La formación en moda en el país todavía se basa en el modelo soviético, es decir, un modelo muy práctico, donde no necesariamente hay una orientación empresarial, y con poco énfasis en la creatividad o la autoexpresión. Así que todo aquel que es diseñador aquí puede diseñar, cortar, coser, confeccionar y hacer ropa, y la revolución trajo consigo el estado de shock que dio pie a una creatividad latente, pero lo que todavía sigue faltando es aspecto empresarial. 

No obstante, el Consejo Británico en colaboración con la Semana de la Moda de Ucrania (que también apoyan el One Day Project de Anton) ha estado trabajando en Kyiv en un proyecto llamado Fashion DNA, ofreciendo talleres y clases para diseñadores emergentes.

Subrosa primavera/verano'17

Subrosa primavera/verano'17

Pero hay una libertad que se percibe al no buscar ese aspecto comercial que en realidad no existe, algo que en su lugar se manifiesta en la expresión. Ahora todo el mundo tiene algo que decir y encuentra varias formas de decirlo. Eso es lo que demuestra el One Day Project de Anton. "El proyecto es una historia de amistad", dice Anton. "Quería reunir a todos mis amigos, la gente a la que tengo cariño y con la que trabajo, y pasar el rato con ellos. Quería juntarles en un mismo proyecto, durante un día, como un homenaje a la ciudad".

Además de presentar su propia colección en el Palacio de los Deportes, Anton ha condensado el arte, la moda y la música underground de la ciudad en un día de actividad. Todo empieza en un bar de la ciudad, Okno, que sirve como lugar de encuentro para la escena local. El local, situado en un patio entre edificios de apartamentos, es el escenario para Subrosa, una marca que acaba de lanzar el artista ruso expatriado Sasha Vasin. 

La colección está inspirada, según explica, en los recuerdos de sus días de escuela y en las reuniones con sus amigos después de las clases. Desprende una sutil nostalgia en tonos pastel; los chicos llevan jerséis oversized rosas y trajes con corte de los 70, casi de estilo disco; mientras que las chicas visten de gris y negro, con sudaderas holgadas con capucha y vestidos estilo camisón sobre camisetas. 

Drag & Drop -otra marca nueva dirigida por las hermanas Anna y Yulia Grazdhan- tiene un enfoque diferente, con un espíritu y estética completamente distintos. Su presentación tiene lugar en el Fondo de Cultura de la ciudad, situado en un viejo palacio de la aristocracia prerrevolucionaria, un escenario atractivo a la vez que apropiado. 

A Drag & Drop le encanta la feminidad desenfadada y sexy, no hay modelos, y la ropa aparece desparramada sobre los muebles de la lujosa sala, como si hubieran quedado desperdigados en un momento de pasión. Hay mucho encaje y toques de purpurina, y al mismo tiempo hay una interacción entre lo que se esconde y lo que se muestra a simple vista. Es una cuestión de libertad e independencia, según sugieren las hermanas, de la posibilidad de desplazarse desde las calles de la ciudad hasta una fiesta o al dormitorio de un amante.

Anna y Yulia, diseñadoras de Drag & Drop 

Backstage de Anton Belinskiy 

"La tela de la colección combina a la perfección con el mobiliario y el arte antiguo", explica Yulia, hablando sobre la elección de hacer su presentación en este edificio del siglo XVIII. "Mi hermana y yo queríamos presentar el alma de la colección, donde utilizamos materiales que a menudo se consideran tan pomposos como cómodos e informales". Y de la influencia de Anton nos dice: "El proyecto es algo que nos animó a hacer esta presentación, porque este formato nos permitió hacer todo sin ningún compromiso, justo de la forma en que lo concebimos todo".

A pesar de la envidiable selección de talento que ha escogido para ayudar a lanzar su colección, está claro que el acontecimiento del día es el desfile de Anton. Sus diseños se presentaron en una de las salas del Palacio de los Deportes -un edificio de Kyiv de los 60 construido con el estilo modernista internacional de los años 30-, sin duda el lugar adecuado para acoger la obra de Anton. La sala está rodeada de cortinas con volantes que dejan pasar una tenue luz que brilla sobre los suelos de mármol. El motivo principal de la colección es la rosa, como símbolo de fragilidad y belleza, que florece por toda la colección en forma de parches y bordados y sobre batas, túnicas, camisas y camisetas.

El color rosa, para Anton, cuenta una historia de Kyiv. "Es un símbolo de la juventud", explica, "Pero además, en Kyiv, cuando hay una fiesta de graduación todo el mundo se emborracha y se baña en las fuentes de las plazas, y hay rosas por todas partes, todo el mundo regala rosas, tanto para los estudiantes como para los profesores. Así que la rosa es un símbolo de la generación juvenil, pero también de su graduación".

Anton Belinskiy primavera/verano'17

Anton Belinskiy primavera/verano'17.

La colección ofrecía un choque entre lo utilitario y lo bello y tensiones entre lo masculino y lo femenino. Las chicas se pavoneaban por el Palacio de los Deportes como poderosas siluetas y los hombres envueltos en delicadas batas. Además de los diseños clave -un traje dorado, rosas doradas sobre un pequeño vestido negro, abrigos de rojo vivo con una abertura por la espalda- había una serie de camisetas, sudaderas con capucha, chalecos con imágenes de la juventud ucraniana y un pasaporte ucraniano, que parecían destinadas a convertirse en un hype internacional.

"En Ucrania tenemos pasaporte a partir de los 16 años, y poco después los chicos se gradúan en el instituto y tienen un año antes de empezar la universidad y entrar en una nueva fase de su vida", explica Anton al hablar de las prendas con el pasaporte impreso. "La fiesta de promoción es la esencia de esta transición, como una especie de ritual. Experimentamos este día del revés, desde la puesta de sol hasta el amanecer, como cada momento de nuestra juventud. Por eso este momento es el más romántico. La rosa recurrente que aparece en los estampados es un símbolo del romanticismo, de juventud y belleza. Y la fiesta de graduación en verano también es un símbolo de floración". Los pasaportes también narran una historia más complicada para los ucranianos de hoy, donde los visados, incluso para las vacaciones y sobre todo en el caso de trabajo, son difíciles de tramitar.

El casting, chicas y chicos jóvenes de la escena creativa ucraniana y de Kyiv, fueron encontrados por una agencia apoyada por Anton llamada Cat B, una especie de versión ucraniana de Lumpen en Rusia o Tomorrow Is Another Day de Alemania. "Todo empezó con el casting", continúa explicando, "Estos chicos jóvenes y atractivos inspiraron la colección. El casting muestra una nueva actitud ucraniana. Básicamente, la ropa que diseño es la ropa que querría que llevaran mis amigos, me gustaría que se convirtiera en una especie de uniforme para la gente de Kyiv".

Anton Belinskiy primavera/verano'17

Tras el desfile, cuando cae la noche, la muchedumbre se dirige hacia un espacio artístico a orillas del Dnieper, donde un viejo amigo de Anton, Masha Reva (que estudió en CSM antes de regresar a Kyiv) presenta un nuevo proyecto junto con el fotógrafo Armen Parsadanov. Cogieron a los chicos y chicas de Cat B y Masha utilizó sus cuerpos como lienzo, reimaginándolos como un espacio para la pintura. 

El público del desfile se pasea por allí, y hay una influencia clara de Gosha en la forma en que la gente, sobre todo los chicos, se viste, aunque también es algo muy de Kyiv ahora mismo, y quizás tenga más sentido aquí que en las calles del este de Londres. 

El elemento final del día es Lybid Locals, otra nueva marca, fundada por un grupo de amigos de Anton (uno de los cuales también desfiló en su desfile con un traje dorado y el pecho desnudo luciendo un tatuaje casero del Paccbet de Gosha). Anton es, de algún modo, una especie de padrino y patrón que apoya a la generación juvenil. Su One Day Project anima a la gente a mantenerse activa y a realizar diversos proyectos, además de atraer la atención sobre ellos.

En el backstage, el equipo que trabaja con Lybid Locals discute y se insulta en ruso, mientras dan los toques finales para su desfile. Aparecen en un muelle al lado del río y, casi en una oscuridad total, interrumpida únicamente por el brillo de la pantalla de los iPhone y flashes de las cámaras, presentan su trabajo. Su colección es todo un brillo de energía. Pintan una bandera con spray, antes de escurrirse por una escalera de incendios como escapando de toda publicidad.

Lybid Locals primavera/verano'17

Dentro del edificio del puerto, Slava, el tipo responsable de la nueva fiesta underground de Ucrania Cxema, hace de DJ. Cxema está muy en boga ahora mismo en Kyiv; Slava perdió su trabajo tras la crisis, y aburrido de no tener nada que hacer, empezó a montar fiestas, en viejos parques de skate, bajo puentes, en islas a las afueras de la ciudad y en cualquier otro sitio donde hubiera un espacio para un equipo de sonido. Cxema es más que una simple fiesta, es una forma de vía de escape comunitario del mundo que uno tiene a su alrededor. 

Lo que podría muy bien resumir la escena; comprometidos en el impacto que su trabajo pueda tener en el mundo que les rodea y en que encuentre un lugar en el nuevo mundo que se está forjando, en busca de una señal de libertad y juventud. Las cosas tienen más repercusión (sobre todo para un outsider) en tiempos como estos, así que no basta con limitarse a hacer cualquier cosa, tienes que hacer algo. "La idea que nos queda es que la ropa pasa de moda ", dice Anton a modo de conclusión. "No hacemos moda, hacemos historia", bromea.  

@chrisnunnphoto

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Texto Felix Petty
Fotografía Christopher Nunn