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¿por qué seguimos amando a britney spears?

Con motivo del lanzamiento de su nuevo álbum y la actuación que nos brindó en los VMA, hacemos un repaso del eterno atractivo de uno de los iconos pop con más repercusión de los últimos años.

por Nick Levine
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30 Agosto 2016, 10:20am

Después de que Kim Kardashian filtrara esa famosa llamada de la que Kanye hablaba en los VMAs, muchos de nosotros nos tuvimos que enfrentar a lo que realmente pensamos de Taylor Swift, la estrella de pop por excelencia de la generación Z. En una página web, incluso llegaron a publicar un brutal artículo con el titular When Did You First Realize Taylor Swift Was Lying To You? [¿Cuándo fue la primera vez que te diste cuenta de que Taylor Swift te estaba mintiendo?]. 

Casualmente, la estrella del pop por excelencia de la generación anterior, Britney Spears, lanzó su nuevo single Make Me... justo cuando #KimExposesTaylor se convirtió en 'trending topic'. Está claro que hay muchas cosas que separan a Taylor Swift y Britney Spears —tanto en lo profesional como en lo personal—, pero nuestra relación con la última, aunque más afianzada, es mucho menos compleja. 

En realidad, nadie tiene la necesidad de analizar lo que piensa de Britney Spears. Algunos sienten indiferencia y otros un pelín de desprecio, pero muchos de nosotros hemos seguido siendo sus fans en la transición de la infancia a la adolescencia y, después, a la edad adulta. Por mucho que pasen los años, sus verdaderos seguidores todavía tenemos la esperanza de que cada nuevo single que saque se convertirá en un bombazo de la talla de Toxic o I'm a Slave 4 U.

Esta relación que tenemos con Britney Spears se debe a que ella apareció en una era mucho menos compleja. Cuando su single de debut ...Baby One More Time salió en 1998, Twitter, Instagram y Facebook ni siquiera estaban en la mente de Mark Zuckerberg y su particular pandilla. Es cierto que podíamos buscar fotos de Britney en Internet, pero por entonces solo navegábamos por la red durante una hora o dos al día a través de una conexión de acceso telefónico bastante lamentable.

Lo de tener un flujo constante de noticias e información sobre nuestras celebrities favoritas todavía estaba por llegar. Cuando el mundo se empezó a obsesionar con Britney Spears, solo teníamos un acceso limitado hacia ella. Para nosotros era un personaje de la MTV; alguien cuyo riguroso programa de trabajo no incluía tener que mantener una cuenta de Snapchat personal.

Por supuesto, desde entonces Britney se ha ido construyendo una presencia significativa en Internet —con 46 millones de seguidores en Twitter y 11 millones en Instagram—, pero esto nunca ha sido una parte integral de su atractivo. No esperamos que sea ingeniosa o profunda en las redes sociales; nos basta con que publique de vez en cuando un meme absurdo, porque es su dulce inocencia una de las cosas que más nos atrae de ella. Puede que el equipo de Britney nos haya mentido a lo largo de los años —en especial durante la crisis en que se rapó la cabeza en 2007—, pero la propia Britney nunca lo ha hecho.

Imagen vía @britneyspears

En ese momento, ese colapso fue algo realmente penoso de ver, pero casi una década después, cuando Britney volvía a parecer estar cómoda en su propio cuerpo, el incidente pasó a convertirse en una leyenda clave de la cultura pop. Hay unas tazas en las que te puedes tomar el primer café de la mañana que dicen: "Si Britney Spears sobrevivió a 2007, tú puedes superar este día". Antes de 2007, Britney Spears no era más que una dulce adolescente de Luisiana que se hizo superfamosa gracias a un montón de ambición, trabajo duro y un verdadero talento para ofrecer unos espectáculos pop alucinantes.

La gente podía acusarla de ser repetitiva, pero al ser menos cínica y artificial que otras estrellas del pop, pudo salir adelante y plantarse con una serpiente alrededor del cuello en los VMA de 2001. Sin embargo, después de 2007 consiguió ganar algo más. Se ganó un afecto especial y también la dignidad que asociamos a cualquiera que consideramos un superviviente. Además, el hecho de que durante ese período Britney lanzara el impresionante Blackout en 2008 —su mejor disco hasta la fecha— solo mejora su historia.

Este afecto colectivo no solo significa que queremos que tenga un éxito rotundo, sino que también nos permite pasar por alto sus errores. Unirse a la versión estadounidense de The X Factor en 2012 probablemente fue beneficioso para su cuenta bancaria, pero no fue muy significativo para su carrera, ya que Britney parecía un poco aterrorizada cada vez que tenía que exteriorizar sus emociones ante las cámaras. 

Con el paso de los años, la cantante ha ido metiendo la pata varias veces, como cuando dijo que sus fans gays son "algo así como chicas" en una entrevista de 2013 con Pride Source. Otras estrellas del pop se habrían visto en serios problemas al decir algo como eso, pero en el caso de Britney no tuvo mayor importancia. Sabíamos que no se supo expresar bien y que no tenía ninguna intención de mostrarse cruel o deliberadamente insensible.

Es cierto que Britney nunca ha sido lo que diríamos una chica "cool", pero sí que puede gustarle a la gente que la sociedad considera "cool". Sky Ferreira y Tinashe, por ejemplo, son grandes fans; Lady Gaga la llamó "la artista más provocativa de nuestros tiempos" y Charli XCX agradeció a Britney en las notas de su álbum Sucker por "hacer que se diera cuenta de que quería dedicarse a la música".

Britney no tiene la voz de Christina Aguilera o el talento para componer de Justin Timberlake, pero tiene unos temazos increíbles (que es mucho mejor). Además, la cantante también merece un reconocimiento por haber cambiado nuestra idea de lo que es un espectáculo en Las Vegas con su actuación Piece of Me, que se lleva realizando con gran éxito en el Planet Hollywood Resort & Casino desde diciembre de 2013. 

Antes de que llegara Britney, Las Vegas no era más que un lugar para que los artistas veteranos pudieran completar los fondos de su pensión; ahora representa una maniobra brillante para cualquier intérprete con suficiente éxito para atraer a una multitud. J.Lo y Mariah Carey, por ejemplo, ya están siguiendo su ejemplo.

Curiosamente, la travesía de Britney a veces parece reflejar nuestra propia travesía. Ella nos dijo "I'm not that innocent" en un momento en que muchos de nosotros estábamos descubriendo que tampoco éramos tan inocentes. Una década más tarde, se las arregló para salir adelante después de una mala racha que no le desearías ni a tu peor enemigo. 

Ahora, publica imágenes positivas de sí misma en Instagram porque está contenta de volver a estar en forma tanto física como emocionalmente. Este pasado domingo, la artista se presentó en la última edición de los VMA más radiante que nunca y, aunque muchos sintieron pena por ella —ya que le tocó actuar después de Beyoncé—, nos deslumbró a todos con su sonrisa, sus clásicos pasos de baile y su particular look, que bebe claramente de su etapa en Las Vegas. Con Glory, Britney vuelve a intentarlo una vez más, pero aunque no capte a las generaciones venideras, siempre nos tendrá a nosotros y al amor incondicional que sentimos por ella.

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Texto Nick Levine
Fotograma de Toxic

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