Izquierda: Will Smith en El príncipe de Bel-Air. Derecha: Mark Wahlberg con Kate Moss para Calvin Klein

¿cuándo dejaron de llevar 'crop tops' los hombres hetero?

En los años 80 y 90, hombres hetero de todo tipo —desde Will Smith hasta Mark Wahlberg— aireaban sus vientres con la ayuda del 'crop top'. ¿Qué ha pasado?

por Tom George
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13 Agosto 2019, 6:29am

Izquierda: Will Smith en El príncipe de Bel-Air. Derecha: Mark Wahlberg con Kate Moss para Calvin Klein

Entre todas esas fotos de tus viejos amigos del colegio en la playa o en un barco y un sinfín de 'memes', a veces encontramos cosas realmente interesantes en la página de inicio de Instagram. A lo largo de la temporada del Orgullo, por ejemplo, hemos presenciado un minirenacimiento del 'crop top' impulsado por firmas de 'fast fashion', junto con pantalones muy, muy cortos y mucho "brilli brilli". Un día, aparece en mi pantalla un anuncio de ASOS con un modelo enfundado en un polo verde neón más corto de lo habitual, y mi dedo no puede evitar desplazarse al botón de comentarios. Ya sé de antemano que no quiero leerlos. Sé que me molestarán y que me van a joder el estado de ánimo, pero no puedo evitarlo. "¿Os acordáis de cuando ASOS hacía ropa para tíos heterosexuales?", dice alguien. "Ese momento en el que no hay modelos femeninas disponibles", dice otro. Estos son los más educados. El resto es un pozo negro de misoginia, homofobia y transfobia.

La percepción de que un hombre que lleva un 'crop top' es gay, afeminado o que está en el armario es casi irónica, dado que el nacimiento de esta prenda se atribuye a una de las actividades más hipermasculinas de todos los tiempos: el fútbol americano.

Y aunque suene al comienzo de una película porno gay cutre, los jugadores tendían a rasgarse las camisetas durante los partidos, exponiendo así sus torsos y sus abdominales. Esta exposición accidental dio lugar a una tendencia que surgió principios de los años 80 en la que jugadores se cortaban deliberadamente las camisetas para mostrar sus cuerpos cincelados. Como explica la profesora Vicki Karaminas, de la Escuela de Diseño de la Universidad de Massey en Nueva Zelanda, "el corte por encima del estómago extendía su silueta y mejoraba el tamaño de su torso y sus músculos. Era un gesto o look muy masculino". Los atletas se lo estaban currando y querían que la gente lo supiese. Casi a la vez, la prohibición de hacer ejercicio con el torso desnudo en los gimnasios llevó a los levantadores de pesas a recurrir también a la prenda para poder mostrar su físico. No pasó mucho tiempo antes de que marcas como Nike se dieran cuenta de esto y empezaran a diseñar y comercializar 'crop tops' masculinos con ese mismo propósito.

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Los atletas no eran los únicos que recurrieron a ese look. En la película de 1982 Rocky III, Carl Weathers lleva un 'crop top' ajustado sin mangas en color azul y en el clásico de terror de 1984 Pesadilla en Elm Street, un joven Johnny Depp hizo su debut cinematográfico descansando en la cama con uno de fútbol americano con un número 10. La tendencia continuó incluso en los años 90, con Will Smith presentándonos ocasionalmente 'crop tops' de fútbol holgados durante su reinado de seis años como Príncipe de Bel-Air, mientras que la desafortunada imagen de Adam Sandler con una camiseta recortada del MIT en Cabezas huecas, de 1994, ya se ha chamuscado en mi memoria.

En los 80 y principios de los 90, el 'crop top' estaba muy vinculado al deporte, al atletismo y a la masculinidad. Un despliegue del físico masculino y del duro trabajo que se requiere para lograrlo. Entonces, ¿qué pasó? ¿Qué hizo que los hombres heterosexuales empezaran a rechazar la prenda y a considerarla afeminada e incluso intrínsecamente queer?

Por mucho que quiera atribuirle a Adam Sandler la muerte del hetero amante del 'crop top', lo cierto es que la tendencia desapareció debido a un problema continuo en la sociedad. Un problema que todavía existe hoy y que cuenta con sedes en las ciudades más importantes del mundo: la masculinidad frágil.

A finales de los 80, la imagen del 'crop top' ya había empezado a cambiar. El innovador y andrógino Prince fue uno de los primeros en llevarlo de una forma que no hacía referencia a la ropa deportiva, con uno negro ajustado que mostraba su impecable torso en su actuación en Wembley de 1986. En los años 90, el 'crop top' empezó a tender más hacia la moda y el sexo, cuando los emblemáticos anuncios de Calvin Klein protagonizados por Kate Moss presentaban también a Mark Wahlberg, musculoso y elegante. De la misma forma, marcas de ropa interior como NIKOS comercializaban la prenda de manera sexual y a veces homoerótica, presentando a los modelos como si fuesen dioses griegos.

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Este re-branding fue lo que nos llevó a la desaparición de la tendencia. Cuando los años 90 dieron paso a los "dosmiles", sucesos como el Don't Ask Don't Tell y el brutal asesinato del joven homosexual Matthew Shepard delataron una cultura repleta de identidades encubiertas, homofobia y acoso. En el Reino Unido, Thatcher introdujo la Sección 28, una nueva ley que prohibía la "promoción" de la homosexualidad en las escuelas británicas, dejando a toda una generación de personas LGBTQ sin una educación adecuada en una faceta importante de su identidad. "Después del SIDA, surgió una reacción violenta por parte de hombres heterosexuales que no querían ser percibidos como homosexuales", argumenta el doctor Shaun Cole, profesor asociado de moda en la Escuela de Arte de Winchester. "La moda también ha sido tradicionalmente ridiculizada como frívola y femenina".

El 'crop top', ahora mucho menos asociado el atletismo y más a la moda, el sexo y la androginia, empezó a encarnar todas esas cosas de las que la masculinidad quería distanciarse: el 'camp', lo queer y el amaneramiento. Los heteros, los gais en el armario e incluso los que ya habían salido de él rechazaron la tendencia y, en su lugar, la reemplazaron con pantalones mal ajustados y camisetas de tirantes de dudoso gusto (sí, la década del 2000 fue un momento extraño para todos). Al último famoso que vimos con el vientre al aire durante bastante tiempo fue Ginuwine, que presentó sin camiseta y con una americana extremadamente recortada a los Radio Music Awards del año 2000. Un final algo extraño para un legado tan bellamente cincelado.

A pesar de todo, no todos los hombres rechazaron el 'crop top'. Algunos hombres abiertamente homosexuales, despojados del miedo a parecer afeminados, continuaron exhibiendo el vientre durante toda la década. Como resultado, la popularidad de la prenda ha ido creciendo hasta convertirse en un elemento básico de la temporada del Orgullo.

Sin embargo, en los últimos 10 años parece que algo ha cambiado y los hombres heterosexuales se están empezando a poner al día poco a poco. 20 años después de que su padre lo llevara en El príncipe de Bel-Air, Jaden Smith publicó una foto en Instagram con un 'crop top' negro. Kid Cudi actuó en el Coachella de 2014 enfundado en uno rojo y holgado combinado con unos vaqueros cortados por la rodilla, mientras que el jugador de fútbol americano Ezekiel Elliott decidió rendir homenaje a Prince en el Draft de la NFL de 2016. En su momento, varios periodistas y blogueros de moda se apresuraron a la hora etiquetar esto como la resurrección del 'crop top' masculino, pero ¿es así realmente?

Cuando Kid Cudi salió al escenario de Coachella en 2014 con la barriga al aire, lo hizo en un festival conocido por estar repleto de looks poco convencionales y ligeramente controvertidos. El tributo de Ezekiel Elliott a Prince era más una protesta contra la prohibición de la NCAA de enrollarse la camiseta que un guiño al 'crop top' como prenda en sí. Cuando Zac Efron se puso uno en la película de 2016 Mi abuelo es un peligro y Will Ferrell en SNL en 2011, ambos lo hicieron por su connotación cómica. Puede que haya hombres heterosexuales en el ojo público que hayan empezado a ponerse 'crop tops' de nuevo, pero esta es una práctica que todavía no se ha normalizado. Es algo que se hace para impactar, como burla o para hacer reír. El 'crop top', como muchas otras prendas, todavía lleva una carga de género y sexualidad.

Sin embargo, la profesora Vicki Karaminas todavía mantiene la esperanza. "El género se ha vuelto mucho más fluido a raíz de que la Generación Z y los 'millennials' experimentan cada vez más con el género y la moda, y están empezando a repensar su identidades a través de la ropa", explica. Jaden Smith, con su andrógino sentido de la moda y su fluidez de género, es un ejemplo clave de esto. Un día le ves con un 'crop top', mañana con una sudadera negra y el siguiente con un vestido. Esas prendas no las lleva para hacer una declaración de intenciones. "La ropa ya no es simplemente masculina o femenina", dice Karaminas. "Es mucho más compleja a medida que comienzan a surgir nuevas identidades de género".

Obviamente, la masculinidad tóxica todavía existe; solo tienes que echar un vistazo a las respuestas a la publicación de Instagram de ASOS que hemos adjuntado arriba para comprobarlo. Pero las cosas están cambiando. Ya sea de la mano de todos esos famosos que exploraron las maravillas del 'camp' en la Met Gala de 2019 o del rapero Young Thug —que se enfundó en un vestido de Alessandro Trincone para la portada de su álbum No, My Name is Jeffrey—, existe una nueva generación de hombres heterosexuales que está redescubriendo la moda y que está separando la ropa de los tabúes tradicionales de sexualidad y género que acarrea. Este podría ser el momento del 'crop top 2.0'.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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