javier de la blanca, musa de galliano, nos habla sobre su nueva vida en berlín

Tras abandonar su Madrid natal, el joven creativo que ha inspirado la colección o/i '19 de Maison Margiela se embarca en una aventura en la capital alemana.

por Álvaro Piñero; fotografías de Maximilian Semlinger
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12 Noviembre 2019, 1:48pm

Madrid es un hervidero de multitud de cosas; un irreverente pero acogedor lugar donde conviven todo tipo de ideologías, pero que, a veces, puede parecer arraigado a valores un tanto arcaicos. A ese doble rasero es al que se ha tenido que enfrentar durante años Javier de la Blanca, un joven creativo de las afueras que se ha colado en la escena de la ciudad gracias a su desafiante percepción de la moda y el género en Instagram.

Salir del armario en su adolescencia le ayudó a dejar de vivir a través de sus amigas para tomar las riendas de su propia narrativa. Un día, experimentó un cambio radical de mentalidad y, tras acabar el instituto, decidió estudiar moda. Fue a raíz de ahí cuando empezó a abrazar los códigos de vestimenta que le convertirían en lo que es hoy. "Me gustaba esa ropa. Soy muy delgadito y, por tanto, la ropa que me queda mejor es la clasificada como femenina, pero empecé a hacerlo sin ser nada consciente de lo que significaba", asegura.

A medida que iba pasando el tiempo, empezó a experimentar la reacción de confusión, expectación y, en ocasiones, rechazo que su imagen causaba en las personas. Cuando empiezan a confundirle con una mujer, Javier no duda en cuestionárselo todo y toma del todo consciencia sobre su cuerpo. "La gente, o no sabe qué soy o me atribuyen el ser mujer. Me han llegado hasta a preguntar si soy trans. Yo alucinaba", confiesa. Sin embargo, y a pesar de todo, él nunca ha dejado de dar rienda suelta a su autoexpresión. Alentado siempre por sus amigos y con Instagram como canal principal, la gran carga teatral que contienen sus imágenes le han llevado a trabajar como estilista, modelo y, recientemente, a inspirar la colección o/i '19 de Maison Margiela.

Hace unos meses, Javier se mudó a la capital alemana para cambiar de aires y explorar sus inquietudes creativas y, en i-D Spain, hemos querido recorrer con él las calles de Kreuzberg, su nuevo barrio, para conocerle mejor, saber cómo fue su encuentro con Galliano y descubrir qué le parece la vida en Berlín a un recién llegado.

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¿Cómo definirías lo que haces para alguien que no te conoce?
Gran pregunta [risas]. Es complicado, porque vivo en una evolución constante. He tocado varios palos, pero ahora estoy con el vídeo 'performativo'. [En Madrid] Yo me creaba looks y me ponía en la calle con un acting, que tiene un significado determinado. Lo que más me interesa es la reacción de la gente y ver cómo muchos se introducen en ella [la performance]. Es como un miniteatro.

La moda es lo que me gusta y en lo que vivo actualmente, pero si la moda no tiene un concepto o una historia, no tiene ningún significado. Me pareció muy interesante trabajar dos años para Chromosome; eso me abrió muchas puertas mentales. Fue importante para, con el tiempo, darme cuenta de que así es como yo veo la moda. Mi visión de lo que hago es mi equilibrio perfecto entre moda y arte.

A diferencia de otros perfiles con una presencia digital notoria, eres una persona que colabora poco con firmas. ¿Cómo surgió tu relación con Maison Margiela?
El estilista de Margiela —Alexis Roche— y yo nos seguíamos [en Instagram] desde hace tiempo. Un día, me escribió y me dijo que el equipo de la firma estaba interesado en contactar contigo, y lo hicieron por email. Yo pensaba que se trataba un casting para desfilar, como muchos que se hacen por Instagram. Entonces, la sorpresa llega cuando, al llegar a París, me invitan al edificio de Margiela. Allí descubro que no querían que formase parte del casting de la marca; me llevaron porque John Galliano quería conocerme. Resulta que yo había sido una inspiración principal de la colección o/i '19. Estuve hablando un buen rato con él; luego me probó toda la colección y pasé allí varias horas... Fue maravilloso. Para una persona como yo, de Madrid, fue un momento único. Margiela siempre ha sido mi marca favorita y la que más ligada está a mi concepción de belleza y de moda.

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¿Cómo ha cambiado tu perfil profesional desde entonces?
No de una forma muy bestia; hay muchas formas de tomarte este tipo de cosas. Cuando volví a Madrid, decidí que quería hacer un máster de estilismo y dirección de arte. No quería quedarme en esa ilusión mental porque sé cómo funciona la moda; yo quería seguir formándome y trabajar mi mente y mi creatividad. Esto que he vivido es muy guay, pero tampoco soy la única persona en el mundo que ha vivido algo así.

¿Por qué decidiste mudarte a Berlín?
Mucha gente pensará que es por mi novio (porque es berlinés), pero el pobre no tiene nada que ver; fui yo el que tomé la decisión de hacerlo. Antes de empezar el máster, ya tenía claro que no podía seguir en Madrid. No he vivido nunca fuera; nunca he experimentado otra cosa. Además, tengo la sensación de que en Madrid ya lo he hecho todo, que he conseguido todas las metas que tenía que conseguir dentro de mi perfil. Es así de sencillo. Las personas tienen que saber en qué momento levantarse e irse, y, a veces, una ida es una victoria.

Ya había venido aquí unas cuantas veces con mi chico, pero hasta que no me he asentado, no he sabido lo que es. Berlín no es solamente Berghain. Berlín es una barbaridad. Todas las personas que estoy conociendo, de alguna forma, hacen algo artístico en su vida.

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¿Y qué tiene Berlín que no tenga Madrid? ¿Dirías que es realmente un paraíso creativo?
Sin duda alguna. Comparando con Madrid, como ciudad es más barata y los artistas gozan de muchos más espacios y visibilidad. Es otro mundo; uno en el que la gente no es tan adicta a las redes sociales. Aquí la gente tiene otras formas de comunicar el arte. Otra cosa muy interesante de Berlín es que rompe con el concepto de "vip" que tiene Madrid. Si ves algo y te interesa, puedes ir sin problema y, al llegar, nadie te va a ver como un outsider. Eso es algo que, hasta que no he llegado aquí, no lo he entendido. Si quieres dedicarte a algo creativo, venir aquí es algo que le aconsejaría a todo el mundo.

¿Qué esperas conseguir en esta nueva etapa en la ciudad? ¿Qué metas tienes?
Lo que quiero es descubrirme artísticamente porque necesitaba experimentar. Me gustaría tocar más palos en la industria de la moda para decir: "esto es lo mío, lo que a mí me gusta". Aquí vive gente de todo el mundo, y quizás pueda llegar a entrar o a conectar [con la industria] de alguna forma. Lo que me gustaría es relajarme un poco, aprender alemán, ir conociendo a gente e ir absorbiendo la identidad de Berlín, que me está aportando muchísimo y me está rompiendo barreras que yo me había vuelto a construir en Madrid. Y ya se verá.

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Créditos


Texto Álvaro Piñero
Fotografía Maximilian Semlinger

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