Fotografía Myles Loftin

fotos de activistas queer besándose en protesta contra los crímenes de odio

En un intento de atraer la atención de Norteamérica hacia las represivas leyes LGTB en otros países, miembros de Voices4 y RUSA LGBT se besaron en la puerta del Consulado de Uzbekistán.

por André-Naquian Wheeler; traducido por Eva Cañada
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14 Febrero 2018, 9:11am

Fotografía Myles Loftin

Como hombre queer, a veces me siento inundado de cierta sofocante timidez cuando ofrezco muestras públicas de afecto, a pesar de que llevo muchos años fuera del armario, soy muy abierto acerca de mi sexualidad y vivo en Nueva York, una de las ciudades más liberales y tolerantes del mundo. Así que imagina el miedo que deben de sentir los adolescentes queer que viven en países tan represivos como Uzbekistán, Azerbaiyán o Tayikistán. Para ellos, un simple beso puede provocar mucho más que mariposas en el estómago. También puede incitar a la violencia.

Voices4, en colaboración con RUSA LGBT, protestó el pasado 12 de febrero contra esta desoladora realidad llevando a cabo una concentración que resultó tan subversiva como esperanzadora. Liderados por Adam Eli, ferviente defensor de los derechos de las personas queer de todo el mundo, miembros de estos grupos no violentos de acción directa se besaron apasionadamente en el exterior del Consulado de Uzbekistán en Manhattan.

“Los besos llevan décadas siendo utilizados en todo el mundo como táctica durante las protestas queer", dijo a i-D Vinny Amendolare, director de investigación de Voices4. “Desde que ACT UP los empleara en los 80 y los 90 para combatir el estigma y la desinformación que rodeaban la trasmisión del VIH hasta las manifestaciones en Moscú sobre la ley de "propaganda gay" en 2013. Los besos públicos entre personas queer son una declaración política radical, cuando nuestro amor hacia nosotros mismos y hacia los demás se ve reprimido de forma activa. Nuestra protesta mediante besos podría habernos valido un encarcelamiento de varios años en otros países, por no mencionar la extorsión, las torturas e incluso la muerte”.

El evento fue un espectáculo hipnotizante. Parejas LGBT abrazándose y besándose con intensidad. Estaban combatiendo el odio con el arma más poderosa del mundo: el amor. Entonces, como en una escena de película, empezó a llover. Allí, en las puertas del consulado de un país con algunas de las leyes LGTB más opresivas del mundo, jóvenes activistas se besaban con el cabello húmedo, los labios resbaladizos y una gran sonrisa en el rostro. "La atmósfera estaba repleta de amor y orgullo", afirmó Ricardo Santana, director de logística en Voices4.

Vinny espera que el evento, que ha tenido lugar tan solo unos días antes de San Valentín, permita que los norteamericanos presten más atención a los derechos de las personas LGBT de todo el mundo. "Los medios estadounidenses han prestado muy poca atención a las atrocidades cometidas en Uzbekistán, Azerbaiyán y Tayikistán", indica. "Ya hemos visto cómo la violencia contra las personas LGBTQ+ se han extendido por toda Asia Central y, si estos países persiguen a sus ciudadanos queer con impunidad y sin que exista ningún tipo de presión internacional, nos arriesgamos a que esa violencia se extienda todavía más”.

Este artículo apareció originalmente en i-D US.

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