"An Illuminating Path", de David LaChapelle. Fotografía cortesía de la exposición

esta exposición recuerda el legado de michael jackson a través de sus retratos

Esta semana, 'Michael Jackson: On The Wall' ha abierto sus puertas al público en la National Portrait Gallery de Londres.

por Michael Cragg
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28 Junio 2018, 3:30pm

"An Illuminating Path", de David LaChapelle. Fotografía cortesía de la exposición

"Soy un gran admirador del arte", le dijo Michael Jackson a Oprah Winfrey en 1993. "Amo a Miguel Ángel. Si tuviera la oportunidad de hablar con él o leer sobre él, me gustaría saber qué le inspiró a convertirse en lo que es: la anatomía de su artesanía". Esta cita es una de las primeras cosas que se pueden ver en la nueva exposición de la National Portrait Gallery, Michael Jackson: On The Wall. Le sigue un destello de ingenuidad de Jackson: "No se trata de con quién salió anoche, o por qué decidió permanecer tanto tiempo al sol...". Mientras que la figura de Jackson aún persiste dentro de gran parte de la cultura pop, desde la obvia imitación de las estrellas pop que le siguieron a los detalles más pequeños (la ondeante camisa de Troye Sivan en el videoclip de My My My, por ejemplo): su perfeccionismo, su ego y esa dicotomía entre entretener a millones y alejarse del ojo público se traducía en una especial conexión con los titanes del mundo del arte.

'The Body Song', de Todd Horowitz

Con obras de 48 artistas contemporáneos, entre ellos David LaChapelle, Keith Haring, Maggi Hambling y Grayson Perry, esta exposición tiene como objetivo hacer que esa relación sea recíproca. No es pura nostalgia; no es un salto cronológico a lo largo de su carrera al estilo del Museo ABBA o el de Prince —con sus atuendos viejos e instalaciones interactivas—. Aquí, en cambio, las identidades multifacéticas de Jackson se refractan a través de varios prismas impresionistas; una sala explora su imagen como afroestadounidense con el fotógrafo Todd Gray oscureciendo e interviniendo sus propias fotos de Jackson y pidiendo a la audiencia que reevalúe cómo perciben los cuerpos negros.

Michael Jackson, de Andy Warhol para 'TIME'

Las serigrafías de Warhol que se usaron para la portada de la revista Time encapsulan a Jackson en su época de Thriller —una de las facetas más reconocidas del mundo—. Como reflejo de cómo nos vemos en el mundo a través de figuras públicas e ídolos, el Autorretrato de Glenn Ligon en Seven Years Old se presenta como un delicado grabado del joven Michael Jackson.

Retrato de Michael Jackson, de Kaws para 'Interview Magazine'

De hecho, el rostro de Jackson —que había pasado de ser el de una estrella infantil de ojos abiertos que escapaba de la pobreza en Indiana a la máscara monstruosa de un hombre que literalmente había construido su propio Neverland para esconderse— se cierne sobre él. Sus ojos dominan, mirando hacia la irrealidad carnavalesca a través de la obra Dangerous, de Mark Ryden (convertida en un enorme marco de puerta que llega hasta el techo), o embrujados y perdidos como en Michael, la pintura de Gary Hume de 2001.

Hay una pieza que incluso tiene sus ojos pintados en una cabecera acolchada. En otros lugares, esa cara criticada y manipulada se diseca más. En el collage fotográfico de Mark Flood, en la amplia sonrisa de Michael and ET, Jackson se extiende hasta reflejar la de su amigo alienígena, tratando así la conexión que sintió el músico con la creación de Spielberg. "[ET] Está en un lugar extraño y quiere ser aceptado", le dijo a Ebony en 1982. "Él da amor y quiere amor a cambio, que soy yo".

Tal vez, la imagen más evocadora es de Hank Willis Thomas, Time Can Be a Villain or a Friend , que se basa en una cita de Ebony de 1984, que imagina qué aspecto tendría Jackson en el año 2000. Es como una imagen idealizada de su imagen antes de cambiar su identidad para escapar de sí mismo.

'Equestrian Portrait of King Philip II (Michael Jackson)', de Kehinde Wiley

La tarjeta de presentación de la exposición, sin embargo, es el Equestrian Portrait of King Philip II (Michael Jackson) de Kehinde Wiley: un retrato del mismo alto que la sala encargado por el propio Jackson poco antes de morir. Inspirado por Rubens, de quien Jackson era un gran admirador, lo representa a caballo con armadura completa, con vistas a una batalla y rodeado de querubines.

Es brillante, casi hilarante, pero quizás dice más sobre el músico que el trabajo de muchos otros artistas. A diferencia de las fotos de LaChapelle, que representan a Jackson en varios escenarios bíblicos, o el pretencioso de Lorraine O'Grady, The First and Last of the Modernists, en el que compara a Jackson con el poeta francés del siglo XIX Charles Baudelaire, la pieza de Wiley es un reflejo de cómo se vio Jackson y, a su vez, cómo quería ser visto y recordado. Como gran parte de la vida y carrera de Jackson, es impresionantemente audaz.

'Michael Jackson: On The Wall' permanecerá abierta en la National Portrait Gallery en Londres hasta el 21 de octubre de 2018. Más información aquí.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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