Imagen vía Instagram

para esta artista, compartir sus crisis en instagram es la mejor terapia

"Si permanece en mi cabeza, me consume, pero hablar de ello me libera de esa carga".

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may. 29 2018, 9:00am

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Mónica Hernández es una pintora excepcionalmente talentosa. Pinta enormes cuadros de cuerpos femeninos casi desnudos, en su mayoría propios, que utiliza como vehículo para expresar sus inseguridades más profundas. Y, sin embargo, es la forma en que usa Instagram la que tiene más importancia.

Instagram es un país de las maravillas virtual donde todo el mundo está pasando un buen momento y tiene su mejor cara. Pero Mónica utiliza la plataforma para documentar su estado anímico, desde sus breakdowns hasta sus momentos de liberación. "Mi Instagram es como las cosas que compartes con tu mejor amigo, puedes derribarte frente a tu mejor amigo", explica. También puedes compartir con tu mejor amigo ese momento incómodo en el que sin darte cuenta caminabas por la calle con unos vaqueros manchados de la menstruación de otra persona. O, simplemente, cuando estás realmente aburrida y no sabes qué hacer.

Originaria de la República Dominicana, Mónica se trasladó al Bronx a los seis años. Creciendo en un lugar donde su pelo natural y rizado es conocido nacionalmente como 'palo malo' (feo), la pintora de 22 años se ha enfrentado a estándares de belleza poco realistas durante toda su vida. "Empecé a afeitarme las axilas y las piernas cuando tenía 13 años", dice. "Me sentía como una adulta, fue increíble. Pero el vello de mi cuerpo crece bastante rápido y fue algo que se volvió muy difícil de mantener a un nivel práctico. No podía sentirme atractiva o bien conmigo misma a menos que estuviese en este estado de afeitarse literalmente todo desde el cuello hacia abajo".

Hace unos años, el vello corporal no era tan fácil de enseñar como en la actualidad, por lo que cuando Mónica publicó por primera vez el suyo, tuvo que lidiar con una reacción negativa. "La comunidad de las redes sociales no existía como lo hace ahora", explica. "La gente tomaba una captura de pantalla de mis imágenes y las ponía en sus cuentas y hablaba sobre mí. Se volvió muy interesante desde la perspectiva de cómo consumimos imágenes en las redes sociales. Algunas de las mujeres que comentaban sobre las imágenes eran como yo y no se daban cuenta de que había otra opción. Al igual que las prácticas de belleza que se espera que llevemos a cabo, son solo una elección. Ahora a veces me depilo, otras veces no".

Pero Mónica no solo dejó su cuchilla de afeitar, su viaje de autoaceptación implica también el maquillaje. "Estaba trabajando en el sector minorista y tenía que usar mucho maquillaje a diario, muchos productos dañinos que estaban estropeando mi rostro teniendo en cuenta que padezco acné. Un día me levanté y pensé: '¿Qué demonios estoy haciendo¿ ¿Todo esto para qué?' Para mí, el maquillaje nunca fue una cosa autoexpresiva, solo trataba de ocultar mi rostro, pero luego me di cuenta de que en realidad no estoy engañando a nadie".

La transparencia de Mónica va más allá de difuminar los regímenes de belleza. Gracias a las acciones en pro del positivismo del cuerpo y la piel, probablemente hayas visto numerosas imágenes de estrías, celulitis, acné y vello corporal rondar por Instagram, pero ¿alguna vez has visto a alguien publicar un primer plano de sus empastes? "Tengo todas las muelas empastadas y cuando abro la boca se pueden ver", reflexiona. "Entonces, en lugar de que alguien mire y diga '¿qué es eso?', Preferiría simplemente publicarlo. Entonces, todos lo sabemos". Para Mónica, compartir sus inseguridades en línea es como ir a terapia, solo que con más de 20,000 seguidores lo está haciendo a escala global. "Si está en mi cabeza, me consume, pero si lo pongo ahí, puedo olvidarlo y dejarlo ir".

En la primavera del año pasado, la artista canadiense Petra Collins reconoció la autenticidad de Mónica y la invitó a participar en In Search of Us, un espectáculo de tres horas en cuyo objetivo es celebrar la feminidad, presentado en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. "Fue muy enriquecedor", recuerda, "exponer mi obra frente a una gran audiencia en una institución importante que ha excluido constantemente no solo a las personas de color, sino a los creadores de color y las mujeres que crean".

La primera colección femenina de Nike ACG fue otro de los grandes acontecimientos en la carrera de Mónica, pues actuó junto a artistas como Lee Armoogam y Uzumaki Cepeda. Oportunidades como esta solo han sido posibles gracias a Instagram, nos dice. "Es extraño porque mucha gente tiene una visión muy negativa de las redes sociales, pero tengo una relación positiva con ella. Allí conocí a mis mejores amigos y pude ser completamente honesta conmigo misma a través de las redes sociales. Creo que es porque nuestro entorno inmediato no siempre tiene a las personas que necesitamos, que nos entienden y están dispuestos a apoyarnos. Tú puedes publicar algo y quien lo haya recibido se comunicará contigo. Puedes construir una comunidad".

Entonces, ¿qué es lo siguiente para Mónica Hernández? "Simplemente seguir pintando, escribir, pintar y escribir ..." Y, obviamente, continuar luchando por la honestidad y la transparencia.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.