“es como si una mano presionara contra mi espalda”: este corto explora el trastorno bipolar

Dirigido por Dorothy Allen-Pickard, el cortometraje 'The Mess' captura los altibajos de una forma de enfermedad mental a menudo ignorada.

por Matthew Whitehouse; traducido por Eva Cañada
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14 Diciembre 2017, 4:31pm

Ellice Stevens sufre de trastorno bipolar. Eso significa que hay días en los que se siente realmente bien. Tiene la autoestima muy alta. Se siente normal. Pero después la cosa cambia. “Cuando estoy mal, no paro de cuestionar mi valía", explica. "Me pregunto quién soy, qué estoy haciendo, qué estoy haciendo con mi vida. Me digo que soy una mierda. Una. Puta. Mierda".

Permanece sentada en su habitación durante semanas seguidas, entre montañas de ropa y basura, briks de zumo, mondas de naranja, envoltorios de chocolatinas, botellas de vino y bolsas de patatas. Todavía está tratando de entender cómo se manifiesta su trastorno y admite que realmente no hay ninguna frase hecha que se pueda utilizar para describirlo. Pero, por dios, ¿no es importante hablar sobre ello? Especialmente cuando hay más de 2 millones de personas diagnosticadas con este trastorno tan solo en el Reino Unido.

“Creo que es realmente importante", afirma la cineasta Dorothy Allen-Pickard, que ha recreado la claustrofobia de la habitación de Ellice para su nuevo cortometraje, The Mess, inspirado en un texto de la artista. “Lo que más me interesaba era el reto de intentar encontrar un lenguaje visual que explorara las particularidades del trastorno bipolar como algo que se distingue de la depresión y de otras enfermedades mentales. Existe un gran potencial en emplear el medio cinematográfico para explorar la enfermedad mental, porque puedes crear metáforas visuales e incluir diálogos encima de la música, lo que ayuda a crear la sensación del estado mental de esa persona".

Antoine Marinot

Para esas metáforas visuales, Dorothy empleó la experimentación, rodando partes del film bajo el agua y a cámara súper lenta con el cinematógrafo Ruben Woodin-Dechamps. Eso permitió que Ellice se expresara de una forma que nunca había sido capaz: “Me diagnosticaron depresión y estuve tomando medicación durante cinco años", describe. “Se me daba muy bien hablar sobre ello y dejar que la gente accediera hasta mí. Tenía un lenguaje que me hacía sentir como si me perteneciera. Después descubrí que mi diagnóstico había sido erróneo y de repente sentí que no podía hablar de ello porque no lo comprendía. Este proyecto fue el resultado de que Dorothy y yo aunáramos fuerzas para crear un espacio en el que yo pudiera encontrar un lenguaje y volver a sentir que mi enfermedad me pertenecía”.

¿Qué consejo daría a otras personas jóvenes que se están esforzando por lograr esa sensación de propiedad? “¡Simplemente recuerda que eres normal!”, responde. “Puede que te sientas constantemente enfrentado a personas que utilizan tu edad como forma de ilegitimar lo que estás atravesando. Intenta no escucharles y trata de disfrutar de las cosas buenas. Cuando te sientas realmente mal o realmente bien y sientas que pierdes el control, no olvides que no estás solo. Otras personas están viviendo lo mismo que tú”.

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