icónicos retratos que definieron la estética 'rave' de los 2000

Leeta Harding fue una de esas artistas que definieron la colorida plasticidad de esa era, ahora ha regresado tras dar un giro a su vida.

por Rory Satran; traducido por Laura Castro
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sep. 1 2017, 7:23am

Este artículo apareció originalmente en i-D Australia.

A principios de la década de 2000, Leeta Harding se dedicaba a fotografiar portadas de revistas con Scarlett Johansson y Kathleen Hanna y a entablar vínculos con sus héroes fotográficos, como Juergen Teller y Helmut Newton. Ayudó a definir la identidad visual de determinada época, de un auge creativo del downtown de Nueva York, del mundo de Marc by Marc Jacobs, de Sonic Youth, de la revista Index y de estrellas del arte que todavía vivían en Manhattan. Se encontraba en la cúspide de una brillante carrera, ofreciendo una exposición en solitario en Italia, cuando recibió la llamada: tenía cáncer cervical. Y entonces, sobre la mesa de operaciones, tuvo una experiencia cercana a la muerte en la que vio su cuerpo desde arriba y su vida desde una nueva perspectiva.

"Tuve un momento de ' pero qué cojones'", recuerda hoy. "De acuerdo, tengo que lidiar con esto. Y entonces todo se detuvo. Me volví hacia mi interior".

Scarlett Johansson por Leeta Harding

Incluso más rápido de lo que había comenzado, la ajetreada vida como fotógrafa con la que había soñado se quedó en pausa. Tan solo un puñado de años antes, Leeta había llegado a Nueva York desde Vancouver como refugiada gracias a un programa de la escuela de arte. Corría el año 1996 y la fotografía artística estaba todavía dominada por los hombres. "No había mucho espacio para las mujeres", recuerda. "Quería viajar y realmente quería conocer gente". A Leeta se le da muy bien eso: conocer gente.

En tan solo un año conoció a Wolfgang Tillmans durante una firma de libros en el ya desaparecido Art Market de Grand Street. A través de Tillmans, conoció al artista y fundador de Index Peter Halley. Entregó su catálogo a Peter y unas horas más tarde este la contrató para fotografiar una portada, la primera de muchas que haría para él. Pronto también empezaría a fotografiar para VICE ("La guía VICE para comer coños", por ejemplo) y reportajes de moda para revistas de adolescentes.

Kathleen Hanna para Index por Leeta Harding

Entonces, igual que ahora, su obra se centraba en los retratos, sobre todo de amigos, skaters y chicas adolescentes. Empleaba fondos de colores y películas superexpuestas de tal modo que fue capaz de reflejar la escena rave de los 90, brillante como las ceras de colores y algo infantil.

Pero no fue por casualidad. Salía mucho y escuchaba la música que acababa canalizando en sus fotografías. "Fue muy liberadora para las mujeres jóvenes", dice acerca de aquella época. "Veía a aquellas chicas en las raves, con aspecto de niña pequeña, ¿sabes? ¡Llevaban dos coletas! Me encantaba su estética colorida. Me encantaban los colores brillantes, las luces "gelificadas" que seguían el ritmo de la música. Escuchaba techno ambient y también en aquella época preparaba instalaciones para los clubes, con proyecciones de imágenes".

El colorido universo de las camisetas de Milk Fed y los gráficos de Mike Mills eran familiares para Leeta. Su madre, también fotógrafa, había hecho fotos con la misma paleta primaria décadas atrás. "Crecí mirando las fotos de la familia de mi madre sobre la vida en Norteamérica en las décadas de 1940-1950, [cuando] las mujeres llevaban más lápiz de labios rojo y más tacones altos", recuerda. "Eran los inicios de la película Kodak a color y yo me sentía transportada a otra época. Ella trabajaba para Pendleton Woolen Mills y viajaba por todo Estados Unidos fotografiando con rollos de 120 y grabando con Super 8. Su mundo era mágico para mí cuando era niña y no me di cuenta de hasta qué punto sus fotos proporcionaron el paisaje visual que dio forma a mi manera de ver el mundo hasta que estuve en la escuela de arte".

Las fotos de Leeta son directas y muestran una conexión real con sus modelos. Su primera portada para Index fue un enigmático retrato de la magnífica Elizabeth Peyton. En las fotos, la artista aparece tumbada sobre almohadones de color turquesa y rosa, una fantasía adolescente como las que ella pinta. Leeta recuerda: "Le pedí que se tumbara y me dije a mí misma en voz alta, 'Esto debería ser una portada. Ya es hora de que pongan a una artista femenina en la portada de una revista independiente'. Y, efectivamente, aquello se convirtió en la portada".

Elizabeth Peyton para Index por Leeta Harding

Le gusta estar a solas con sus modelos, una ventaja accidental cuando trabajas para revistas independientes que andan cortas de presupuesto. "Para mí, la clave está en trabajar en solitario con alguien, porque no hay mierdas de por medio", indica. Cuando fotografió a una Scarlett Johansson adolescente para otra portada de Index, solo estaban Leeta y Scarlett. Pasó el día en la casa de campo de Juergen Teller, haciéndole fotos el día del cumpleaños de su hija Lola. No se pone nerviosa estando rodeada de estrellas e ídolos. (Una excepción: Helmut Newton).

Patricia Arquette para Index por Leeta Harding

A veces mantiene el contacto con sus modelos. En la icónica foto que hizo de Kathleen Hanna para Index, en la que llevaba un suéter rojo contra un fondo azul impecable, Leeta también peinó y maquilló a la riot grrrl. Fotografió una y otra vez a la intérprete, también nacida en Vancouver, para Spin y New York. Cuando vio a Hanna de nuevo recientemente en Carolina del Norte, dice que Kathleen le dijo, "Tengo que decirte que aquel gesto que me hiciste poner ―me pediste que pusiera una media sonrisa― se ha convertido en la pose a la que recurro para todo". "Supongo que le ayudé a ver su rostro", dice Leeta con felicidad.

Juergen Teller para Index por Leeta Harding

Fue durante ese período de altos vuelos en el que fotografiaba a los iconos de la época cuando Leeta de repente cayó enferma y se replanteó su vida por completo. Se encontraba en Turín, montando una exposición en solitario en la galería InArco en 2003, cuando su asistente la llamó y le transmitió un desesperanzador mensaje de su ginecólogo. En tan solo un mes le diagnosticaron cáncer cervical. Después de la cirugía y la antes mencionada experiencia cercana a la muerte, abandonó Nueva York y emprendió un viaje por toda Norteamérica con su primera cámara digital.

"Me hizo pensar en lo que estaba haciendo, hacia dónde me dirigía y cuál era la finalidad de mi trabajo", afirma. "Tenía la sensación de que la cultura de las revistas era tremendamente temporal y empecé a pensar en la vida de un modo diferente. Quería echar el freno. Todo iba muy deprisa todo el tiempo. Si volaba a París o a Roma, no podía pasear por sus calles y divertirme. Realmente no podía disfrutar de dar un paseo porque todo estaba estrictamente programado".

De modo que así, sin más, se marchó a vivir una vida nueva y muy poco programada. Quería hacer fotos del paisaje cultural norteamericano que había visto en las fotos de Stephen Shore y William Eggleston. En el proceso, se enamoró y tuvo un hijo mediante maternidad subrogada, se asentó en Carolina del Norte y reformó una vieja casa. La fotografía la perseguía. "Llevaba mi cámara y fotografiaba granjas ruinosas y antiguos salones de belleza", recuerda. "Conforme conducía, parecía que estuviera viendo escenas de una película: una mujer con rulos rosas y una bata de color verde brillante recogiendo su correo a un lado de la carretera, una figura enfundada en un vestido de flores tendiendo la colada bajo el cálido sol del verano..."

Fotografía Leeta Harding

Volvió a tomarse en serio la fotografía otra vez haciendo retratos de mujeres jóvenes de la zona. Para su serie Southern Cultures, Southern Sites -expuesta en una galería conectada con el Museo de Bellas Artes de Virginia- fotografió a mujeres jóvenes de color en enclaves históricos y ruinosos de la Confederación llevando ropas antiguas. Existe un auténtico debate actual sobre quién puede contar historias sobre la comunidad negra, pero Leeta se esforzó para hacer de su proyecto un intercambio, pasando mucho tiempo con sus modelos. Dice: "Era muy consciente de la historia de la fotografía documental en el sur sobre penurias y pobreza, así que creé un papel para cada chica y les dije, 'Tú eres la encarnación de la belleza, la gracia, la dignidad y el empoderamiento femenino'".

Tras muchos años en el sur, Leeta y su familia se mudaron de vuelta a las inmediaciones de Nueva York, cambiando la ciudad por la suburbana Nueva Jersey. Recientemente ha estado en Italia para fotografiar a la familia Missoni y en Nashville para fotografiar a la joven cantante de country Lillie Mae. Esta vez, está siguiendo su corazón.

Hablar con Leeta ahora es un poco como hablar con alguien que fue criogenizado al principio de la década de 2000. Está llena de energía y parece maravillada por la escena fotográfica actual. Adicta a Instagram como todos nosotros, le encantan las nuevas obras que está encontrando online: "Conforme el mundo ha ido creciendo a través de Instagram, hemos visto la aparición de muchísimos fotógrafos increíbles. Creo que una de las mejores fotógrafas jóvenes ahora mismo, que es súper actual y famosa, es Petra Collins". Quiere entrevistar y fotografiar a Petra, quien podría deber más de lo que piensa a la mujer que capturó a las primeras riot grrrls de Nueva York de forma tan colorida.

Leeta en un fotomatón