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Instagram no está haciendo lo suficiente para luchar contra los trastornos alimentarios

A pesar de los esfuerzos de la plataforma por controlar el contenido perjudicial, las cuentas pro-anorexia son fáciles de encontrar. Esto es lo que se puede hacer.

por Lianne Kersten
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17 Enero 2020, 1:17pm

Foto deRobin Worrall vía
Unsplash

Advertencia: este artículo incluye descripciones y experiencias de trastornos alimentarios y anorexia.

Durante aproximadamente un año en la escuela secundaria, llevé un pequeño cuaderno conmigo escondido debajo de mis libros en la parte inferior de mi mochila. Lo guardé conmigo como una biblia, buscando consuelo en medio de sus páginas durante los momentos difíciles. Estos momentos a menudo ocurrían durante la hora del almuerzo, sola en un retrete en algún lugar escondido de la escuela, mientras mi estómago gruñía. En lugar de textos religiosos, la brillante cubierta púrpura estaba llena de imágenes de cuerpos de mujeres flacas. Muslos esbeltos, clavículas que sobresalen, caderas huesudas y costillas visibles, todo meticulosamente categorizado y clasificado en orden.

Poco antes de ese sombrío período, debía tener como trece años, descubrí un sitio web pro-ana [pro-anorexia] por primera vez. "Ana" es la jerga de la anorexia nerviosa, y en los sitios y foros pro-ana, los trastornos alimentarios se consideran todo un estilo de vida. En ellos se dan consejos y se comparten imágenes inquietantes. Es un lugar para encontrar compañeros, para sentirse menos solo con tu enfermedad. No recuerdo cómo terminé en esa página en particular, pero el control inmediato que tenía sobre mí es difícil de olvidar. Pasaron diez años antes de que pudiera deshacerme de la glorificación tóxica de la delgadez que defienden los sitios web pro-ana; darse cuenta de que ser flaco no equivale a ser más exitoso, afortunado o digno como ser humano. Incluso ahora, en los tiempos que corren, tengo que repetirme ese mantra.

Instagram nació durante mi último año de secundaria, y durante mi recuperación, a menudo me preguntaba qué me habría pasado si la plataforma hubiera estado disponible durante esas primeras etapas. Si ese álbum de recortes hubiera sido reemplazado por una fuente interminable de imágenes de mujeres delgadas.

En marzo de 2019, tanto la BBC como The Guardian publicaron una investigación sobre la comunidad pro-ana en Instagram. Su mensaje fue inequívoco: el contenido del trastorno alimentario en la plataforma se estaba descontrolando. Por su parte, Instagram está librando una guerra en curso contra la publicación pro-ana, pero aún quedan dudas sobre la efectividad de sus medidas. En 2012, después de una protesta pública de profesionales médicos y víctimas de trastornos alimentarios, la plataforma comenzó a prohibir los hashtags que aludían a autolesionarse. Términos como #proana y #thighgap ya no muestran ninguna publicación, mientras que otros como #anorexia y #skinny están protegidos con una advertencia y un enlace para obtener ayuda. Pero no pasó mucho tiempo antes de que este tipo de publicaciones encontraran la forma de sortear estas medidas: la ortografía alternativa.

Hoy en día, los hashtags, publicaciones, imágenes y términos de búsqueda que promueven los trastornos alimentarios siguen siendo demasaidos, y los perfiles que hacen referencia explícita al pro-ana en sus identificadores de Instagram son fáciles de encontrar. Si bien el contenido body positive está en auge, una comunidad oculta de usuarios que están a favor de este tipo de trastornos persiste entre bambalinas.

Instagram sigue agregando nuevos términos a la lista de hashtags prohibidos todos los días. Además, como un representante de Instagram me dice por correo electrónico, se han prohibido las recomendaciones de las cuentas que han publicado contenido sobre trastornos alimentarios. Tara Hopkins, Jefa de Política Pública de Instagram EMEA, afirma: "Nunca permitiremos contenido que promueva trastornos alimenticios y lo eliminaremos tan pronto como nos demos cuenta".

Las políticas de la plataforma pueden haber conseguido que este tipo de contenido se oculte pero ¿ha disminuido? Cuando lo probé recientemente, encontré cientos de cuentas con palabras clave pro-ana en sus nombres de usuario. Reconocible por biografías que contienen frases como "advertencia de activación", "no solicitar, en recuperación" o "bloquear, no informar", y jerga como SW (peso inicial), CW (peso actual), GW (peso objetivo) y UGW (peso objetivo final). Traté de llegar a decenas de ellos, pero apenas recibí respuesta alguna. Con un perfil "normal", las solicitudes de seguimiento casi nunca se aceptan. Esto demuestra cuán cerrada está esta comunidad.

Laura *, de 19 años, tiene un perfil privado que sigue a unas cien cuentas similares. Cuando se le pregunta qué le ofrece, escribe: "Apoyo, motivación y personas que me hacen responsable". Como resultado, la naturaleza de la plataforma en sí misma también cambia la forma en que los usuarios interactúan con el contenido sobre trastornos alimenticios. Investigadores de la Dublin City University en 2017 descubrieron que el contenido sobre trastornos alimentarios en Instagram se ha vuelto "más competitivo y especializado", en comparación con el de los foros pro-ana. Piensa en los usuarios que piden a sus seguidores likes o comentarios a cambio de períodos de ayuno, largas sesiones de ejercicio o nombrar tipos de alimentos prohibidos. Algo con lo que Eva*, de 23 años, con quien estaba en el grupo de terapia, también experimentó: "Las personas, por ejemplo, les piden a sus seguidores que les den una nueva meta de peso o que nombren un grupo de alimentos que no pueden comer esa semana".

“A menudo notamos que la brecha entre lo que se discute en la terapia y lo que los pacientes hacen online es demasiado grande. Su uso de las redes sociales debería convertirse en un tema habitual de conversación".

Pero si prohibir los hashtags dañinos es inútil o, lo que es peor, estimula involuntariamente nuevos tipos de compromiso con los trastornos alimentarios, ¿qué se puede hacer en su lugar?

Una cosa con la que los expertos con los que hablé está de acuerdo es que simplemente bloquear más y más contenido podría ser peligroso. "Cuanto más oculta se vuelve la comunidad pro-ana, más complicado es erradicarla", dice Denise Schneider, psicóloga de Human Concern (un centro de tratamiento de trastornos alimentarios con seis sedes en los Países Bajos). "Permite que esta red crezca aún más fuerte. No debes demonizar estos comportamientos, porque estas personas a menudo ya se sienten solas. Además, si eliminas las cuentas, puede ser difícil volver a encontrarlas porque usan nombres de usuario codificados, lo que hace que las personas sea aíslen más”. Nadine Fischer, editora jefe de Proud2Bme (una plataforma holandesa de concienciación sobre el trastorno alimentario que fue lanzado originalmente como un movimiento contrario al pro-ana) está de acuerdo: "No debemos olvidar que estas redes son a menudo su única forma de encontrar apoyo, incluso si ese apoyo es del tipo equivocado".

En cambio, Proud2Bme cree firmemente que es hora de que más centros de tratamiento de trastornos alimentarios comiencen a explorar la relación entre los pacientes y sus redes sociales como parte de la configuración de su terapia. "A menudo notamos que la brecha entre lo que se discute en la terapia y lo que los pacientes hacen online es demasiado grande", continúa Nadine. “Su uso de las redes sociales debería convertirse en un tema habitual de conversación. Ahora hay poco o nada de supervisión”. Algunos expertos ya están cambiando el enfoque. "En este momento, nuestros terapeutas preguntan a los clientes sobre su acercamiento a comunidades pro-ana, pero aún no ha recibido la cantidad de atención que necesita", dice Denise. "Estamos ocupados trabajando en una campaña que se lanzará este año, con la intención de informar a los clientes y sus seres queridos sobre el posible impacto de Instagram. También estamos implementando un plan para preparar mejor a los terapeutas para estas conversaciones".

¿Y qué puede hacer Instagram? La Dra. Ysabel Gerrard, profesora de la Universidad de Sheffield y autora de un estudio sobre la moderación del contenido de Instagram sobre los trastornos alimentarios, sugiere que Instagram debería comenzar empleando moderadores capacitados especializados en la identificación de este tipo de contenidos. Pero la mayoría de los expertos con los que hablé están de acuerdo en que se deben encontrar soluciones fuera de la aplicación, comenzando a incentivar las conversaciones entre Instagram y los especialistas, los terapeutas y sus pacientes, y entre los pacientes y sus familiares.

Por supuesto, desarrollar un trastorno alimentario se debe a muchos más factores que estar sujeto a un ideal de belleza poco saludable o relacionarse con otras personas que padecen estas enfermedades online. Pero las imágenes que consumimos tienen el poder de alimentar esta enfermedad, lo que le permite crecer. Como Instagram se ha convertido en una parte integral de nuestras vidas, parece lógico que también sea una parte integral de la terapia y los programas de concienciación sobre el trastorno alimentario.

* Los nombres han sido cambiados a petición de los individuos.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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