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esto es lo que pensamos de los minibolsos-pulsera de louis vuitton

El imperante reinado del microbolso sigue más vivo que nunca.

por Mahoro Seward
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05 Noviembre 2019, 9:34am

¿A quién no le gusta un buen bolso? Seamos sinceros; hay pocas cosas en el mundo que te puedan salvar mejor un look que un 'it-bag' colgándote del brazo. Piensa en todas esas señoras del barrio de Salamanca que, a pesar de su aspecto tremendamente aburrido, consiguen que giremos la cabeza para analizar sus Birkins de Hermès o las múltiples versiones del 2.55 de Chanel que llevan. Sin embargo, si bien antes "cuanto más grande, mejor", en los últimos años hemos vivido un importante auge de la tendencia del minibolso.

"¿Otro artículo sobre microbolsos?", imaginamos que estarás pensando. "¡BASTA YA!". Queridos lectores, creednos cuando os decimos que nos encantaría parar, ¡pero es que no paran de llegar! La última en subirse a la "minibolsoneta", siguiendo los pasos de firmas como Jacquemus y Telfar, es Louis Vuitton, que acaba de anunciar la incorporación de dos bolsos a modo de pulsera para la primeravera/verano de 2020: una riñonera con el monograma y una versión mini del modelo de mochila Palm Springs.

Atadas a la muñeca del cliente, estas curiosas versiones se presentan básicamente como la traducción de lujo de esas llamativas carteras que llevan algunas personas cuando van a nadar, pero no se te ocurra meter estas en la piscina. ¿Por qué? Bueno, pues porque se estima que rondarán los 750 dólares (que se calcula que ascenderán a 500 euros en Europa).

Entonces, ¿qué te podría hacer querer comprarte un bolso donde ni siquiera te cabe la factura que has recibido al adquirirlo? ¡Muchas cosas! En primer lugar, todo el mundo sabe ya que invertir el dinero en bolsos de lujo es una apuesta mucho más segura que el oro. Aunque si tienes ese dinero a mano y lo primero que se te ocurre es gastarlo en un bolso-pulsera, lo más probable es que no seas de los que piense demasiado cuán astutas son sus inversiones. Dicho esto, si tenemos en cuenta que la pieza va atada al cuerpo, las probabilidades de que pierdas tu preciada inversión —a diferencia del tipo aquel que se dejó un violín de 300 años de antigüedad en un tren en dirección a Orpington— son mínimas.

Pero, ¿qué significa realmente esta tendencia? ¿Qué nos quiere decir? Quizás, en este mundo post-Marie Kondo, nos hemos dado cuenta de que las pocas cosas que realmente nos despiertan alegría se pueden meter en un recipiente en el que apenas cabe una tarjeta de crédito. O que, tal vez, las cargas de la vida cotidiana son tan engorrosas que la exquisita ligereza del ser solo se puede lograr tirándolo todo al aire, a excepción de nuestros pequeños y costosos bolsos y la ropa que llevamos a la espalda.

O tal vez es algo más profundo todavía. ¿Alguna vez jugasteis con trenes teledirigidos cuando erais pequeños? ¿O con una casa de muñecas? ¿Os sentíais emancipados cuando os dabais cuenta de que por fin teníais control sobre algo? Puede que, en un mundo que parece que ni el poder más supremo puede dominarlo, haya algo reconfortante en el hecho de poseer un precioso y diminuto objeto que te recuerda que hay algo que en tus manos está a salvo. O, bueno, quizás la única gracia de todo esto sea parecer un gigante en Instagram, no sé...

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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