christopher kane: "no me gusta el narcisismo, es como una maldición..."

Hablamos con Christopher Kane, el humilde y misterioso diseñador londinense que lleva 10 años revolucionando la industria de la moda.

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15 Julio 2015, 3:40pm

Nos encontramos el primer día de calor del verano en la piscina la Shoreditch House mientras una mujer se pavoneaba frente a una fila de hombres embadurnados en aceite tomando el sol en las hamacas. "¿A qué se dedican estas personas?", pregunta Christopher mientras se ríe echando la mirada atrás con cara de envidia. Solo le han dejado abandonar el estudio durante una hora.

Lleva un suéter azul de cachemira que es una prueba física de su agenda que no le ha permitido, literalmente, darse cuenta de la llegada del verano. Estas son algunas de las consecuencias de ser uno de los diseñadores más respetados del mundo y de tener una tienda en la famosa Mount Street de Londres a su nombre, pero a pesar de eso, Kane no se considera un personaje famoso. 

De hecho, en una industria donde los diseñadores publican selfies a todas horas y posan en las portadas de las revistas, su desinterés por ser el centro de atención parece un acto casi de rebeldía. "Nunca he sido así. No me gusta el narcisismo, es como una maldición. Es más interesante mantener el misterio", asegura.

Han pasado casi diez años desde que Christopher Kane se graduó en Central Saint Martins, donde se han formado algunas de las sagas más exitosas de la moda. Kane ha trabajado para Versace; sus desfiles son de los más elogiados de la moda inglesa y hace unos años vendió su marca a Kering, un gigante del lujo que lleva firmas como McQueen, Gucci y Balenciaga.

Sin embargo, a sus 32 años, el diseñador ha logrado mantenerse como uno de los diseñadores estrella más desconocidos del mundo. Lo poco que sabemos de él es que es escocés; que comparte su negocio con su hermana Tammy y que tiene a más de 52 personas trabajando en su marca. Eso es todo.

"Todo eso de ser EL diseñador... Solo quiero que se fijen en mi trabajo. No quiero que la gente sepa a dónde voy de vacaciones: te vas de vacaciones para relajarte, no para hacerte selfies", confiesa. Fiel a su palabra, el perfil público de Christopher Kane se mantiene profesional mientras sus diseños se ha convertido -comercialmente- en algo a prueba de balas, pero ¿qué pasa entonces con los diseñadores -como Olivier Rousteing en Balmain- que exponen sus vidas en Internet para abrirle las puertas a nuevos públicos? "Creo que Olivier es realmente muy especial y, de hecho, lo hace bien. Ha formado un universo en torno a su figura creando así su propia marca, pero ¿es lo que yo quiero? No. ¿Estoy interesado en eso? No. ¿Tengo tiempo para ello? No", nos cuenta.

Para ser alguien a quien le gusta su privacidad, Kane ha estado muy expuesto al público en el último año. Louise Wilson -su querida profesora y amiga- falleció repentinamente en mayo de 2014 y el diseñador inspiró su colección primavera/verano de 2015 en ella y en febrero de este año -la noche antes de ir a honrar a Wilson en la catedral de Saint Paul-, su madre Christine falleció también en circunstancias similares.

"Estas cosas te hacen más fuerte y más maduras. Ambas formaron parte de mi vida y soy lo que soy por ellas. Sin mi madre no habría diseñado los vestidos con ilustraciones realistas", confiesa haciendo referencia a su colección otoño/invierno de 2015 y añade: "Ella me convirtió en lo que soy y eso es muy agradable. Y Louise en cierta manera también influyó en mi personalidad y mi trabajo". Gracias al estilo al que siempre ha sido fiel, Kane se ha convertido en un líder de la ola neo-feminista que a día de hoy encontramos en la industria.

"Soy muy afortunado de haberme rodeado de mujeres tan poderosas e increíbles: mi madre, Louise Wilson, Donatella, Sarah Mower, Anna Wintour. Crecer alrededor de todas ellas me ha ayudado a darle forma a mi carrera", asegura. Cuando hablamos de 2016 lo primero que se le viene a la cabeza es Hilary Clinton y si le preguntas acerca de la tendencia de los medios por discriminar a las mujeres por su edad, te deja clara su postura : "La gente siempre cree que las mujeres fuertes son unas perras o unas ególatras. Si se tratase de mí dirían: 'es un gran tipo'. ¿Cuándo acabaremos con todo eso? Las personas mejoramos con la edad. En serio", insiste y señala que nunca ha estado obsesionado con la juventud: "No es un obstáculo y si las mujeres mayores quieren llevar mini faldas, el mundo no se va a acabar. ¡Bien por ellas!".

Cuando descubrió que Cher era una gran admiradora de su trabajo, no se lo podía creer: "La vi llevando una de mis biker de chifón que compró en Maxfield y le enviamos la camiseta de Frankenstein porque, no se, ¡es Cher! Lo que me encanta de ella es su misterio: puede que haga comentarios tontos, pero sigue siendo intocable", nos cuenta.

También nos habla de Britney Spears, otra de sus clientas habituales. Puede que no sea la número uno de la lista de famosas deseados por los diseñadores de moda, pero Kane la apoya (después de todo, es el rey de la subversión): "Ella es un icono. Siempre lo será y, aunque para muchos tiene personas tiene mal gusto, ha dejado un legado. Britney es Britney. Es como Madonna y Cher". Esta visión pertenece a una generación de diseñadores londinenses que se enorgullecen de alabar a los fenómenos culturales de su tiempo, incluso si no se les considera cultos. Con su particular visión para los negocios, ha conseguido sobrevivir en una industria muy despiadada que otros de sus compañeros en Londres no han conseguido domar.

"Me resulta frustrante que haya tantos diseñadores talentosos por ahí que no tienen voz. Cuando empecé, solo teníamos que hacer dos colecciones y ahora se exige mucho más. Yo empecé poco a poco haciendo colecciones resort y de pre-temporada. Ahora la gente espera demasiado de los jóvenes: bolsos, zapatos, complementos... Es mucha presión", admite Kane. La decisión de vender la mitad de su empresa a Kering le proporcionó una libertad que le permite volver a la parte del trabajo en la que todos los jóvenes diseñadores desearían poder centrarse en lugar de preocuparse de la construcción del negocio, lidiando con las finanzas y con la necesidad constante de ser comercial. "Es mucho mejor cuando no tienes que hacer todo y puedes centrarte en ser creativo. Eso es lo verdaderamente bueno".

@christopherkane

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Fotografía Alasdair McLellan
Texto Anders Christian Madsen
Estilismo Francesca Burns
Peluquería Duffy de Streeters London para Vidal Sassoon
Maquillaje Frank B de The Wall Group
Asistente de fotografía Lex Kembery, James Robjant, Matthew Healy
Asistente de estilismo Saranne Woodcroft
Asistente de maquillaje Megumi Onishi
Asistente de peluquería Ryan Mitchell
Productor ejecutivo (fuera del estudio) Lucy Johnson
Productor Leone Ioannou de Pony Projects
Asistente de producción Oscar Correcher, Louis Fernandez 
Jefe de localización Chris Geair
Retoque fotográfico Output Ltd
Modelo Anna Ewers @ Storm
Anna lleva vestido Christopher Kane.