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mans o: la promesa española en el sónar

Con motivo de su directo en la próxima edición del Sónar, en i-D hemos entrevistado Mans O, el productor musical barcelonés de 20 años.

por i-D Staff
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16 Junio 2015, 9:25am

Román Daniel (o Mans O) es de Barcelona, tiene 20 años, escucha hip-hop desde pequeño y es aficionado a la danza. Con el paso del tiempo dejó atrás las zapatillas para encerrarse en su habitación entre aparatos y sintetizadores para crear sus propios beats, que a menudo se inspiran en momentos de su relación amorosa. Subraya que la naturaleza es una de sus principales fuentes de inspiración.

Desde su debut con el EP Macaya con el sello catalán Disboot, Mans O no ha parado y le han llovido directos y todo tipo de colaboraciones que han hecho que su nombre se abra paso en el panorama de la música electrónica nacional.  Román no para, y es que además de su trabajo en solitario, continúa creando sonidos como componente de Wesphere, al mismo tiempo que estudia diseño gráfico en la universidad y trabaja en un proyecto editorial con su novia, Vitamin Books. ¿Le queda tiempo para algo más? Román es de la generación del Don't stop, y sus inquietudes le hacen mantenerse ocupado 24/7.

¿De dónde viene Mans O?
Viene de un mote que me ponían. Me llamo Román y me llamaban "Romanso" y también "Manso"; me gusta su connotación y cómo encaja con mi música. Me gusta hacer música que emocione y también que amanse un poco. Antes de ponerme este nombre estaba en el grupo Wesphere, el nombre también gira alrededor del círculo y la esfera y el grafismo del grupo lo llevaba yo. Con Mans O quise poner un granito de arena de Wesphere en el nombre y de ahí la separación de Mans O.

¿Cómo pasas de ser bailarín a beatmaker?
El paso fue un poco progresivo: se juntaron las dos cosas, la danza y la música. Estaba bailando diferentes estilos de artes urbanas y al mismo tiempo tenía muchas inquietudes y acababa por buscar sonidos nuevos y otras cosas que en el baile me faltaban un poco. Mi interés por la música aumentó y empecé a dedicarle más tiempo, aunque seguía metido en la danza contemporánea para no perder la afición. La danza era más un hobbie.

¿Ya has aparcado las zapas por el trabajo en estudio?
Actualmente sí, porque estoy también en la universidad estudiando diseño gráfico, con otros proyectos y la música. Todo no puede ser.

¿De qué forma ha influido esta faceta de bailarín en tu música?
Max, componente de Wesphere, siempre dice que suelo aportar algo en términos rítmicos, que soy más exigente con el tema y lo achaca a esta faceta. Puede que tenga razón.

He leído que tienes influencia del hip-hop, ¿algún nombre de los que escuchabas hace años?
Con Gang Starr y el disco de Jazzmataz de Guru fue cuando empecé a oír otro rollo del hip-hop de finales de los 90 que después me hizo descubrir a J Dila y a su grupo Slum Village. Le sigo un poco la pista a MadLib, que trabajó con J Dilla, y no para de sacar trabajos nuevos.

¿Cuál fue el primer CD que compraste?
Mi primer CD lo compré con ahorros de pagas -recuerdo que lo compré en pesetas - y fue A Funk Odyssey de Jamiroquai. No llegué a comprar muchos: mi hermano tenía muchos de hip-hop y escuchaba los suyos. Ahora sí que compro mucha música en vinillo y el resto la descargo de Internet.

¿En qué momento entra la electrónica en tu playlist?
A partir de estar oyendo a J Dilla, entre otros, llegué a Flying Lotus, que es el capo del sello Brainfeeder y sacaba trabajo con WARP. Ambos sellos me abrieron un espectro que me dejó bastante tocado. A partir de ahí tuve bastante por dónde empezar y con el tiempo empecé a indagar y descubrir cosas nuevas.

¿Cómo surge trabajar con un sello como Disboot?
Básicamente nos presentaron y me pidieron que les pasara mi trabajo y les gustó. Trabajar con ellos ha sido muy guay, fueron todos muy cercanos, y gracias a ellos estoy tocando en sitios que no me hubiera imaginado o haciendo cosas como esta entrevista.

¿Qué historia se esconde detras de tu EP Macaya?
En Macaya no hay una historia muy cerrada pero sí estados o una oda a mi habitación que es donde han surgido todos estos temas. Técnicamente los temas son una primera evolución del sonido que he ido sacando y con el que me siento más cómodo con todos los elementos que tengo en la habitación: los sintetizadores y los instrumentos son más tocados y no están tan sampleados. Era algo más personal, y he acabado por conseguir un sonido propio, al contrario que con mis temas anteriores que no se parecían entre sí. Con Macaya encontré una pequeña línea o metodología.

¿De qué tratan tus temas?
Tratan de absurdidades a las que me gusta darles sentido o factores del amor o de mi relación amorosa. Lo que pretendo es darle peso a las melodías y que emocionen. Al oír el EP, con algunos temas me transporto a una floresta verde. 

¿Tienes alguna relación especial con la naturaleza?
Sí, es una de mis inspiraciones principales y para mí es un valor infinito que se tiene que empezar a a cuidar más por parte de todos. Sobre todo con el primer tema quise transmitir un paisaje más orgánico y me alegra que te haya llegado. Tal vez otros temas sean más artificiales porque buscaba ese contraste sonoro.

Estás que no paras con directos, ¿lo tomas como warm-ups previos al Sónar?
Justo el fin de semana anterior al Sónar tocaré en directo en el Festival Embassa't en Sabadell y ésta sí será la última prueba de fuego pre-Sónar.

¿Cómo te tomas tocar en el Sónar con 20 años?
Para mí es un honor. Desde hace cinco años voy religiosamente. Para mí es de lo mejor que hay a nivel europeo y casi a nivel internacional porque tiene mucho valor cultural añadido al festival. Es una cosa que puedo tachar de mi lista de cosas que conseguir en la vida. No esperaba llegar tan rápido.

¿En qué andas metido ahora?
Ahora estoy trabajando en mi próximo trabajo con Disboot, aunque aún no tiene fecha. Preparando el directo del SONAR y sigo con el proyecto editorial que tengo con mi novia, Vitamin Books. En Souncloud voy subiendo trabajos nuevos, y sigo trabajando con Wesphere, con los que me reuniré en Julio. 

@mans_o

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Texto Álvaro Dols
Fotografía Pablo de Pastors