maría riot o cómo acabar con el estigma del trabajo sexual

Hablamos con la joven argentina sobre feminismo, pornografía y prostitución.

por Mirena Ossorno
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15 Diciembre 2016, 11:35am

Imagen cortesía de Smashing Films

Cada vez son más los profesionales del sexo que se animan a compartir públicamente sus experiencias, más allá de algunas populares estrellas del porno. Esto es algo tremendamente necesario para todos. No solo para conseguir mejores condiciones vitales para las trabajadoras que ejerzan el oficio más antiguo del mundo, sino porque de ese modo vamos sanando poco a poco todos los traumas que la sociedad sigue teniendo con la sexualidad. No debemos de olvidar que el trabajo sexual es un trabajo como cualquier otro; hay gente que lo ejerce por gusto o por propia decisión, hay quien lo hace por simple necesidad o, en el peor de los casos, por obligación. Por eso es muy importante que vivamos en coherencia con nosotros mismos, con nuestras emociones y pensamientos.

Para aprender a entender y respetar a las trabajadoras sexuales, no hay nada como escuchar a personas como María Riot: una argentina que parece salida de una película de Jess Franco —ya que guarda cierto parecido físico con la musa y compañera del director, Lina Romay— y que tiene lo que hay que tener para, como ella bien dice "cambiar de paradigma". Se define a sí misma como "puta y feminista", aunque cualquier etiqueta se le queda corta. Ha trabajado también en el mundo del porno, ha tocado en varias bandas y es defensora por los derechos de los animales. Hablamos con ella sobre sus múltiples facetas y sus proyectos personales.

Imagen cortesía de Smashing Films

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere empezar a ejercer la prostitución?
Siempre aconsejo que se acerquen a trabajadoras sexuales, a alguna organización que esté trabajando en su país y ciudad, que hablen con nosotras, que nos pregunten sus dudas y que sepan que, como cualquier otro trabajo, tiene sus cosas buenas y malas. Cada persona es distinta, por lo que cada experiencia tiene que tomarse como una vivencia individual. 

Cuando yo empecé, me acuerdo de haber escrito y haberme acercado a Colectivo Hetaira y a algunas trabajadoras sexuales españolas que me ayudaron con detalles básicos de los que no tenía idea. En Argentina, en ese momento no pude encontrar a nadie con quién hablar hasta que, tras pasar unos meses, conocí a AMMAR (el Sindicato de Trabajadoras Sexuales de Argentina). Ahora hay cada vez más trabajadores sexuales que hablan públicamente de su experiencia y leerlas puede ayudar a despejar algunas dudas que se puedan tener. También aconsejo leer mucho e informarse. Hay muchos libros y blogs con información muy útil que son imprescindibles para mí.

En una entrevista comentabas que la recepción de tus amigos y familiares al enterarse de que eras trabajadora sexual te sorprendió positivamente. ¿Puede que quizá el estigma y el prejuicio en relación al sexo empiece en nosotros?
Yo misma tenía prejuicios en cuanto al trabajo sexual, ya sea en la prostitución como en el porno. Sin embargo, siempre viví todo lo relacionado a lo sexual con bastante naturalidad. Desde muy pequeña, recuerdo tener la mente abierta a muchas cuestiones que pueden catalogarse como "controvertidas", pero todo lo que uno escucha en los medios, en el entorno o en la escuela se mete en nosotros mismos y nos ayuda a crear prejuicios o ideas sobre temas de los que tal vez no sabemos tanto. 

Se nos habla de la culpabilidad del sexo y los miedos hasta con vergüenza. Recuerdo que, cuando teníamos clase sobre educación sexual a los quince años, cuando la profesora hablaba, mis compañeros se reían y burlaban. Lo que nos enseñaban trataba sobre enfermedades e infecciones, pero desde una postura de miedo y advertencia; algo que no me parece que esté bien. Nunca se nos habló del placer, de las prácticas, de diversas formas de tener sexo o de relacionarse, de cuestiones de género... Tuve que aprenderlo yo sola. Así que, por supuesto, darme cuenta de que quería ser trabajadora sexual tuvo cierto impacto en mí misma; tenía un estigma hacia mis propias decisiones que también tuve que "desaprender".

Fotografía Já Ant

Cuando se relaciona mujer y prostitución, se suele dar por hecho que es ella la que ofrece el servicio y no la que lo recibe. ¿Qué hay de la mujer como clienta? ¿Alguna vez has pagado por sexo?
Puedo decir muy felizmente que tengo clientas mujeres y que cada vez me escriben más. Creo que nos encontramos en un momento crucial, donde cada vez nos estamos volviendo más dueñas de nuestras decisiones y de nuestro placer sexual, y eso también se ve reflejado en poder decir "sí, tengo ganas de tener sexo, de conocer a esta persona y, ¿por qué no?, de pagarle". 

Lamentablemente, el feminismo que más se ha dado a conocer confunde el ser libres sexualmente con la "cosificación", y creo que nos ha hecho retroceder muchísimo, por mal que le pese a muchas lo que estoy diciendo. Décadas atrás, se luchó para que cada una haga lo que quiera con su cuerpo y con sus genitales. Luego, el abolicionismo aliado con la Iglesia llenó la academia, los medios y el activismo con un discurso que no quiere dejar empoderarse a quién quiera haciendo uso de su sensualidad, o de sus ganas de cobrar o pagar por sexo. Ahora, por suerte, muchas lo estamos revirtiendo.

Yo nunca he pagado por sexo todavía, pero no descarto hacerlo. Sé que, algún día, seguramente lo haga y me encantaría que todos pudiéramos vivir nuestra sexualidad con más naturalidad y sin tantos complejos. Poder decidir el hecho de pagar o no también tiene que ver con eso.

A la palabra "puta" la envuelve siempre mucha controversia. Sin embargo, hay algunas mujeres que la utilizan de otro modo; para darle la vuelta a su significado y empoderarse. ¿Qué significado tiene para ti esta palabra?
La palabra "puta" se usa para denigrarnos como mujeres, pero si pensamos un poco, nos damos cuenta de que si este estigma no existiera, no tendría ningún sentido que ser puta signifique un insulto. Es por eso que, al igual que la comunidad LGTBIQ se apropió de palabras como "faggot" o los activistas que reivindican de los cuerpos gordos lo hicieron con la palabra "gordo", nosotras nos apropiamos de la palabra "puta" para quitarle el peso negativo y demostrar que no hay nada de malo en ella. 

El estigma hacia el trabajo sexual está inmerso en nuestro vocabulario y ni siquiera nos damos cuenta de lo que estamos diciendo. Darle vuelta al significado es eso mismo: pensar en lo que estamos diciendo y por qué. ¿Una mujer que decide libremente tener sexo con quien le da la gana y vestirse como quiera es una puta? Si es eso, entonces no hay razón por la que se pueda considerar como algo malo. A mí me encanta ser puta, y lo digo con orgullo porque significa hacer lo que quiero con mi vida, más allá de lo que otra persona y su moral pueda pensar de mí.

Feminismo es otra palabra polémica, ya que a veces parece que todas las que se definan como tal tengan que pensar igual. Además, hay sectores del feminismo que no parecen llevarse bien con el sexo. ¿Cómo lo vives tú que militas en ambos lados?
Hay una noción equívoca que cree que el feminismo es algo homogéneo y que hay una idea universal sobre cómo tiene que ser una feminista. Como decía antes, el feminismo que más se ha difundido siempre es el que ve lo s

exual con ciertos límites o el uso del cuerpo y la sensualidad como "cosificación". Esto hace que muchos se confundan y desconcierten al escuchar que hay personas que se denominan como "putas feministas". 

Sin embargo, pensar eso es desconocer realmente el feminismo, su historia, sus diferentes teorías, las sex wars y los diversos debates que se han dado y se siguen dando hasta hoy. No sé si algún día nos llegaremos a poner de acuerdo porque nos separa una cuestión ideológica muy fuerte. El feminismo abolicionista, en general, repite un discurso muy fuerte que confunde la prostitución con la violencia, sin prestar atención al consenso y poniendo a las mujeres siempre en el lugar de víctimas que necesitan ser rescatadas. 

El feminismo, para mí, es poder decidir qué queremos hacer con nuestras vidas y con nuestros cuerpos. Si una mujer decide ser trabajadora sexual, perfecto. Si no, también. Que cada una decida qué quiere para su vida y que cada vez haya más posibilidad de elección. A eso tenemos que aspirar, no a que las demás hagan solo aquellas cosas que nosotras haríamos o desearíamos para nuestras vidas. Todas somos distintas y entender eso es fundamental si nos consideramos feministas.

Imagen vía @riot.maria.x

La prostitución muchas veces se relaciona con algo secreto o clandestino. ¿Cómo te ha afectado a tu trabajo el ser alguien conocido y que habla tan claro?
No es fácil salir y decir "soy prostituta" teniendo en cuenta que muchísima gente tiene una visión moral sobre la sexualidad y sobre la prostitución en sí. Es uno de esos pocos temas donde la mayoría tiene una opinión ya formada y, muchas veces, ni siquiera se permiten escuchar lo que una tiene para decir. 

Se puede volver un poco estresante porque una se expone y dedica muchas horas, ya sea en responder entrevistas, viajar a algún encuentro o charlar dejando las cosas personales de lado. Como hace mi compañera Georgina Orellano, que puede estar en tres ciudades distintas en una semana presentando proyectos o reuniéndose con diputados y legisladores para presentarles las propuestas de AMMAR y las problemáticas de las trabajadoras. 

Sin embargo, saber que estás luchando por tus derechos y por los derechos de muchísimas otras personas de todo el mundo es algo que apasiona. Las trabajadoras sexuales hemos sido un sector discriminado, estigmatizado y vulnerable a la violencia por las condiciones a las que nos enfrentamos y algunas personas decidimos actuar políticamente contra eso, más allá de si pueda afectarnos o no en nuestras vidas personales o a la hora de trabajar porque es lo que creemos que es correcto.

Eres activista en AMMAR, el sindicato de prostitutas en Argentina. ¿Qué tipo de actividades y propuestas tenéis para mejorar las condiciones de las trabajadoras sexuales?
AMMAR está presente en Argentina desde el año 1995 y comenzó como respuesta a buscar una solución al abuso policial que sufrían las compañeras en las calles. Hoy por hoy, lamentablemente eso sigue sucediendo, pero se han logrado muchas cosas. Tenemos un Proyecto de Ley de Trabajo Sexual Autonómo; nos estamos organizando cada vez más; estamos logrando un cambio de paradigma y abriendo el debate en cada vez más lugares. 

Damos charlas en universidades y en centros culturales, talleres de autodefensa y de asesoramiento para saber cómo manejarnos frente a la violencia institucional y talleres de formación para diversas problemáticas que nos atraviesan como trabajadoras. Mis compañeras formaron parte del Encuentro Nacional de Mujeres y también hemos estado presentes en la Marcha del Orgullo LGTBIQ por tercer año consecutivo. 

Seguimos creando alianzas y lugares donde se escuchen nuestras voces. Estamos creciendo cada vez más y, aunque queda mucho trabajo por hacer, sé que estamos en la dirección correcta para poder lograr nuestras metas y conseguir que el trabajo sexual deje de ser criminalizado, estigmatizado y perseguido, tanto por el Estado y por la policía como por la sociedad.

Fotografía Dino DK

En tu faceta como actriz porno, has trabajado con Abby Winters, Émilie Jouvet, Zure Room, Erika Lust... ¿Con quién te gustaría trabajar o qué te gustaría hacer que aún no hayas hecho?
Me gustaría poder trabajar con directores y productoras como CrashPad Series, Jiz Lee, Tee Vee Dinner, Shine Louise Houston, Chelsea Poe, Morgana Muses, Gala Vanting y Michelle Flynn. También me encantaría actuar junto a Amarna Miller, a quien adoro y admiro. Encontrar su blog fue uno de los motivos por los que empecé a interesarme en el porno viéndolo desde otro lugar. 

También me encantaría trabajar con Courney Trouble, Silvia Rubí, Lina Bembe, Anneke Nekro, Kay Garnellen, Jasko Fide, Owen Grey y April Flores por nombrar a algunos. A muchos les conozco, pero no he rodado con ellos y es algo que tengo pendiente. Hay personas con las que ya he trabajado, pero que me gustaría volver a trabajar como Vex Ashley y Four Chambers, que ha sido mi mejor experiencia hasta ahora junto con la de Erika Lust y Ersties (dirigido por Paulita Pappel).

¿Cómo ha influido el tener experiencia como prostituta en tu trabajo en el mundo del porno?
Mucha gente tiene una visión totalmente separada de la prostitución y la pornografía y piensa que son dos cosas hasta opuestas. Me he encontrado con actores porno que están en contra de la prostitución porque "denigran" su trabajo, queriendo mostrar que el porno es algo con fines "artísticos" y "profesional" y que la prostitución es solo "sexo y dinero", y que por ello hay que diferenciarlo. 

Pero la verdad es que ambos, más allá de sus diferencias, son trabajo sexual. Ese estigma que hay sobre la prostitución, me hizo dudar mucho de sí contarlo o solo decir que era actriz porno y ya, hasta que al poco tiempo me di cuenta de que era una tontería sin sentido y que yo misma alimentaba ese estigma si lo ocultaba. 

No sé si me ha influido tanto en la pornografía el hecho de trabajar anteriormente como prostituta más que conocerme un poco más y tener ciertas habilidades que he mejorado trabajando en webcams o con clientes. Sin embargo, sí me ha influido al ejercer como trabajadora sexual, ya que mucha gente me contacta por vídeos que ha visto.

¿En qué proyectos te vamos a ver en los próximos meses?
Ahora mismo me encuentro en Buenos Aires, que es donde pasaré el verano. Quiero vivir siempre en un clima cálido y con calor, así que intento viajar cuando puedo y alejarme del frío. He llegado y ya tengo muchas actividades de militancia en AMMAR, que es, principalmente, lo que voy a estar haciendo estos meses. 

Además, estoy terminando mi página web y pensando en un libro que creo me llevará muchos años, en comprar una cámara para empezar a grabar mis propios vídeos y ver qué haré el año próximo. Tengo muchas ganas de recorrer Estados Unidos y poder grabar con productoras ahí, pero la verdad es que no lo sé muy bien. Voy viendo qué proyectos y cosas van surgiendo, y lo que más ganas tengo de hacer, lo hago. No es muy cómodo vivir con una valija por todos lados y muchas veces me encuentro muy desorganizada y sin nada de dinero, pero por ahora prefiero vivir así. 

mariariot.com

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Texto Mirena Ossorno
Imagen cortesía de Smashing Films

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