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el poliamor existe (y tú también puedes practicarlo)

Si somos libres de elegir a quién amar, ¿por qué no podemos elegir amar a varias personas?

por Raquel Zas
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11 Febrero 2016, 11:30am

Fotograma de 'Soñadores'

'Poliamor' es la palabra de moda. Aunque muchos no sepan muy bien lo que significa, multitud de personas abogan por esta filosofía de vida que está experimentando una revolución cada vez más potente. Pero la pregunta es: ¿Somos capaces de amar a dos personas con la misma intensidad? Y lo más importante: ¿Funcionaría esa relación? A puertas de San Valentín, reflexionamos por qué los jóvenes están abandonando el concepto binario que atribuimos a las relaciones sentimentales.

Al contrario de lo que muchos tíos salidos defienden para poder satisfacer su sed sexual sin ningún remordimiento, ser poli es mantener una relación sentimental con dos o más personas. Vamos, que les quieres y les respetas. Nada tiene que ver con los swingers o las relaciones abiertas. Y, por supuesto, no se trata de organizar bacanales sexuales en tu casa día así día también, -otro de los 'argumentos' que las mentes conservadoras intentan defender a toda costa para desacreditar esta opción vital-.  

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Fotograma de 'El sexo de los ángeles'

Hay diferentes formas de relaciones poli: algunas tienen una relación principal y otras secundarias, otras forman un trío o grupo donde todas las personas se aman por igual, y en otras cada persona tiene varias relaciones que nada tiene que ver entre sí. Cada vez se abren más combinaciones posibles que apuntan a que la libertad sexual está aquí para quedarse. 

Lo cierto es que la primera vez que conocí a una persona que mantenía una relación polígama (eran tres y vivían juntos), me pareció un ser extraño y perdido que seguro debía haber tenido una carencia de amor cuando era niño. Pero a medida que me contaba más detalles -mi curiosidad y morbo crecían por momentos- me di cuenta de que la rara de la conversación era yo. 

En cuanto a la dinámica de estas relaciones -para los que estáis deseando saber cómo llevan el tema sexo- eso ya es cosa de cada persona. A diferencia de los monógamos, ellos no tienen patrones a seguir (ni familiares, ni celebrities, ni comedias románticas de Jennifer Aniston), así que, como os podéis imaginar, la libertad es aún mayor. 

Fotograma de 'Ken Park'

"En una relación con varias personas te sientes más querido y hay una confianza total. Eres libre para contar lo que quieras, no tienes las restricciones de las relaciones monógamas donde en casi todas hay cuernos y secretos", me dijo. En ese momento todo ese asunto que tan extraño me parecía empezó a cobrar mucho sentido.

Si te paras a pensar, la filosofía del poliamor elimina la obsesión de encontrar a tu alma gemela (seamos sinceros, algo dolorosamente improbable) y el deseo de ser infiel (o llegar a serlo). Amas de forma no posesiva y honesta y eliminas ese afán de propiedad privada y exclusividad del "yo soy tuya y tu eres mío". ¿Por qué nos parece tan raro que haya personas que consientan que sus parejas se acuesten con otros cuando vemos a diario gente infiel? 

Fotograma de 'Love'

Pero no nos engañemos: las relaciones humanas son demasiado complejas y no todo el mundo puede unirse al club del poliamor, de la misma forma que un vegano no podría entrar en un Mc Donald`s. Tarde o temprano, las inseguridades salen a la luz. Para ser poli tienes que abrir tu mente y aprender a gestionar conflictos que no se dan en relaciones convencionales. Así que si eres de esas personas que asesina con la mirada a cada ser viviente que tontea con tu pareja, simplemente no juegues en esta liga. 

Además, no todo es idilio y amor libre: en las relaciones poliamorosas existen los mismos problemas que en las convencionales, solo que por partida doble (o triple, o múltiple). Y si ya es complicado para algunos encontrar a una persona que ames de verdad, imagínate encontrar a dos (o a tres, o a varias). 

Fotograma de 'On the road'

De todas formas, es frecuente escuchar tonterías tales como: 'Si de verdad estás enamorado de alguien, no deberías sentir nada por nadie más', o 'si sientes atracción por otras personas, significa que algo malo pasa con tu relación'. Es un pensamiento hipócrita que tan sólo se rige por leyes establecidas por la sociedad que no obedecen en absoluto a la naturaleza sexual del ser humano.  

Cada uno tiene su forma de querer al resto del mundo, y todos deberían entenderlo, sin importar el número de personas que duerman en tu cama. El amor no es ilimitado, y en última instancia, no deja de ser una exploración de ti mismo. 

Fotograma de 'Y tu mamá también'.

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Texto Raquel Zas