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​10 películas imprescindibles de la berlinale 2016

Aunque numerosas estrellas caminan por la alfombra roja durante la Berlinale, el festival de invierno es decididamente diferente de sus homólogos en Cannes y Venecia en el sentido de que las películas tienen prioridad sobre cualquier paso en falso de...

por Michael-Oliver Harding
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26 Febrero 2016, 11:05am

Las Plantas
Lo más destacado de lo que fue una excelente muestra de películas chilenas en el festival, fue el atrevido debut de Roberto Doveris que mezcla las corrientes subterráneas de la adolescencia con los cambios de estado de conciencia.

Cuenta la historia de Flor (interpretada por la cantante argentina Violeta Castillo), una adolescente de 17 años de carácter reservado que, cuando sus padres marchan lejos por un tiempo indefinido, adopta el papel de cuidadora temporal de su hermano que se encuentra en estado de coma, teniendo que cambiar sus pañales y leyéndole Las Plantas; un cómic sobre el alma de plantas que se apoderan de cuerpos humanos durante la luna llena.

Flor también vive momentos de lujuria con hombres seductores que van desde la web hasta su puerta y luego les ordena que se bajen los pantalones. La dinámica de poder toma un cambio refrescante en este relato adolescente contado a través de la mirada femenina, yendo sin esfuerzo más allá de la corporeidad y la fantasía y hasta los sueños.

Curumim
Tras asumir el cargo en otoño de 2014, el presidente indonesio Joko Widodo ha ignorado toda presión internacional para salvar a los muchos ciudadanos extranjeros condenados a muerte por tráfico de drogas en su país.

Este documental desgarrador nos ayuda a entender mejor cómo uno de esos prisioneros selló su propio destino, el brasileño Marco "Curumim" Archer, que fue detenido con 13,5 kilos de cocaína en el aeropuerto internacional de Yakarta en 2004. Antes de ser ejecutado el año pasado, Curumim se acercó al director Marcos Prado para compartir la historia de su vida y asegurarse de que otros no repitan sus errores.

Combinando conversaciones telefónicas, cartas escritas a mano, material filmado a escondidas por Curumim dentro de su cárcel de máxima seguridad y entrevistas con amigos, abogados y ex-traficantes, se crea una visión convincente y, a menudo, exasperante. Curumim, aunque no siempre es el tipo más simpático, se lamentó claramente por sus decisiones y creía que obtendría una segunda oportunidad para empezar de nuevo.

Avant les rues / Before The Streets
Una muestra de primera clase de la demasiado reducida filmografía de First Nations de Canadá. Se trata del debut de Chloé Leriche, una fábula onírica y oscura acerca de un adolescente solitario que busca la redención espiritual después de haber matado por accidente a un hombre durante un robo que salió mal.

Es la primera película filmada en el idioma de los Atikamekw, cuenta con un reparto de actores mayormente no profesionales y con la música de los clásicos del powowow, A Tribe Called Red y Northern Voice. Before The Streets es un homenaje a las nociones de justicia restaurativa y la sabiduría de los ancianos de la comunidad.

Las impresionantes panorámicas de la selva sagrada que vemos en la película, con sus círculos de intercambio y tambores, ofrecen un poderoso contrapunto a las representaciones normalmente nefastas de la cultura nativa.

Kate Plays Christine
En la edición de Sundance de este año, hubo dos películas que abordaron la misma tragedia de la historia de la radio, la de una reportera de Florida deprimida y despechada llamada Christine Chubbuck, que se suicidó en el aire en 1974, después de advertirle a los espectadores que se prepararan para "lo último en sangre y entrañas".

Este brillante híbrido de documental y ficción sigue a la actriz de voz suave Kate Lyn Sheil (House of Cards) mientras viaja a la ciudad donde se desarrolla todo, con la esperanza de sumergirse en la historia de Christine. Pero los límites entre la artista y la protagonista se van desdibujando, por decirlo suavemente.

Las preocupaciones de Kate sobre la explotación de la muerte de Christine y su impulso "poco saludable" para actuar se mezclan con segmentos de ficción melodramática donde aparece con una peluca de D-movie y lentillas marrones. Al final, no sé qué era más fascinante, ver a Kate convertirse en Christine, buscar alguna pista sobre Christine o la interpretación de una actriz indie sensible que se hace pasar por Christine. Me quedo con ésta última.

Don't Call Me Son
En este drama inteligente de la última ganadora del premio Berlinale, Anna Muylaert (The Second Mother), el mundo de Pierre, un adolescente de los suburbios, se desmorona tras hacerse una prueba de ADN que revela que su madre lo secuestró cuando era un recién nacido.

Cuando se ve obligado a mudarse con sus padres y hermano biológicos de clase acomodada (que lo llaman por su nombre de nacimiento, Felipe) Pierre debe enfrentarse a muchas preguntas sin respuesta acerca de su propia identidad.

Contada casi exclusivamente desde la perspectiva de Pierre/Felipe, esta maravilla brasileña explora con un ritmo fresco cómo un adolescente que se pinta las uñas y lleva ligueros podría estar más interesado por temas relacionados con la fluidez de género que por descubrir quiénes son realmente sus verdaderos padres. Basada en un caso real que conmocionó a Brasil, la película también cuenta con un reparto brillante, donde la misma actriz interpreta a ambas madres.

Chi-Raq
Puede que los habitantes de Chicago se encuentren divididos según su opinión sobre el hecho de que Spike Lee use un término bélico para llamar la atención sobre la violencia sin solución de las pandillas de su ciudad, pero el cineasta nos trae una verdad cruda y dura: 7.356 homicidios (en su mayoría hombres negros que matan a otros hombres negros) llevados a cabo entre 2001 y 2015.

Dejando de lado las alarmantes estadísticas, Lee nos ofrece su cine más desenfrenado, lascivo y aleccionador de los últimos años, una adaptación moderna de la comedia griega Lysistrata y su premisa satírica donde las mujeres utilizan el cinturón de castidad para evitar el sexo y obligar a sus hombres del South Side a una especie de alto el fuego.

Está escrita sobre todo en versos con rima, donde los troyanos naranja se enfrentan contra los espartanos púrpura, y presenta a un apropiado Dave Chappelle lamentando: "La situación está fuera de control porque estoy frente a una barra de estriptis vacía", este es el Spike apasionado que llevamos echando de menos desde When the Levees Broke.

Kiki
La exuberante escena de baile de Nueva York ha recorrido un largo camino desde el legendario Paris is Burning en 1990. En el animado documental de la directora sueca Sara Jordenö, las organizaciones por el bienestar social de la juventud queer organizan fiestas Kiki de empoderamiento para sus miembros LGBTQ frecuentemente marginados.

En una era posterior a la igualdad del matrimonio en la que, como dice un personaje Kiki, los "homosexuales blancos de clase media alta están viviendo en Chelsea", la escena de baile no solo ofrece espectáculo, sino también activismo social y político eficaz para la juventud negra y latina con menores ingresos.

Los colectivos de LaBeija y Xtravaganza han dado paso a Juicy Couture y Unbothered Cartier, pero el compromiso de acabar con la heteronormatividad, la transfobia y el SIDA sigue tan feroz como siempre. También descubrirás voces inspiradoras del movimiento #BlackLivesMatter.

P.S. Jerusalem
En un festival donde los temas sobre fronteras y emigración están presentes en todos los programas y plataformas, el íntimo documental P.S. Jerusalem transmite de manera elocuente la aparente estupidez de las divisiones geográficas, lingüísticas y religiosas cuando eres un chico de Brooklyn recién instalado en Jerusalén.

Tras volver a su lugar de nacimiento con sus dos hijos y su pareja, Philippe, la cineasta Danae Elon pasó los primeros 3 años documentando las luchas de su familia para adaptarse a un lugar donde los asentamientos, los refugios antiaéreos y las máscaras de gas forman parte de la vida cotidiana.

La escena más desgarradora muestra a sus dos inteligentes hijos y a su compañero de clase palestino deambulando por los barrios, hablando alternativamente en hebreo y árabe dependiendo de su paradero. Elon, cada vez con más conflictos, nos hace preguntarnos si algún padre querría que sus hijos fueran expuestos a una amenaza de peligro tan ineludible.

Being Seventeen
Una visión cinematográfica del cruce entre la adolescencia y la atracción por mismo sexo, en la que personajes adolescentes exploran el despertar de sus deseos homosexuales, puede sonar algo demasiado corriente para el 2016. Solo alguien como el cineasta francés André Téchiné (Wild Reeds), y la coguionista Céline Sciamma (Girlhood), podría ofrecer una versión diferente de este torbellino emocional.

Aunque los compañeros de clase Damien y Thomas expresan en un primer momento sus diferencias de una forma sorprendentemente violenta en lo alto de las montañas de los Pirineos, sus miradas persistentes y creciente nivel de desprecio sugieren algo completamente distinto.

Los jóvenes actores hacen un trabajo fenomenal, la historia avanza a un ritmo muy natural y se desarrolla durante los tres semestres de su último año escolar, mientras las montañas del suroeste de Francia (y los chicos) experimentan un deshielo poco corriente, abrumador y posiblemente irresistible.

Hotel Dallas
Para un joven que creció sujeto a la escasez de alimentos y a la corrupción endémica en la Rumania comunista de 1980, la serie emitida en horario de máxima audiencia, Dallas (el único programa de televisión estadounidense permitido en el momento), le proporcionó no solo una forma de escapar de su realidad sino también la inspiración que una mujer joven necesita para emigrar a América.

En esta muestra nostálgica de documental de ficción creada por el matrimonio residente en Nueva York, Sherng-Lee Huang y Livia Ungur, el poder liberador del arte y la zona gris entre el cuento y la realidad se exploran con gran entusiasmo y con un abandono salvaje (es decir, incluso aparece la ex-estrella de Dallas, Patrick Duffy).

Sin embargo, la guinda del pastel viene con la réplica de la mansión de Dallas, construida en los años noventa en el sureste de Rumania por un gobernante que seguía el estilo del implacable magnate de petróleo del programa. Poco ortodoxa y fascinante a la vez

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Texto Michael-Oliver Harding