retratos hiperrealistas sobre la vida de los jóvenes negros de los ángeles

Antes de inaugurar su primera exposición en solitario, Delfin Finley nos habló sobre su recorrido en el arte del retrato.

por Emily Manning
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01 Agosto 2017, 8:20am

Este artículo fue publicado originalmente en i-D US. 

Cuando Fucking Awesome añade un skater a su lista de profesionales, la marca lanza una tabla con su foto de anuario. Tyler, the Creator actualmente monta sobre una tabla con la foto de clase de Sean Pablo Murphy. Los entusiastas de la moda probablemente habrán visto la de Chloë Sevigny en sus feeds de Instagram. El modelo más codiciado pertenece al tristemente fallecido Dylan Rieder. La tienda que tiene Supreme en Los Angeles creó un conmovedor homenaje con sus tablas de color negro azabache. Pero la imagen de Rieder de bebé ―mostrando su particular sonrisa diabólica enfundado en una mini cazadora de cuero― no es una foto de anuario. Es un cuadro increíblemente realista de Delfin Finley.

Con solo 23 años de edad, Finley posee un don excepcional para los retratos. Todo lo que pinta (vaqueros desgastados, arrugas en unos dockers, la suela con el particular diseño de Converse) lo reproduce con asombroso detalle. El grado de realismo de Finley, que se aprecia en su retrato de Rieder, puede hacer que resulte difícil distinguir entre un cuadro y una fotografía. Aun así, la habilidad técnica de las obras no ensombrece su impacto emocional. Los modelos de Finley incluyen a Tyler, Earl Sweatshirt y el skater Na-Kel Smith: gente que casi siempre vemos llena de energía, en movimiento. Sobre un escenario o sobre una tabla de skate, riendo, avanzando, haciendo cosas. Pero Finley captura otra faceta de sus modelos. En sus resplandecientes pinturas al óleo, se muestran contemplativos y sosegados.

Estos retratos conforman la primera exposición en solitario de Finley, que se inauguró el pasado 22 de julio en su Los Angeles natal. Este conjunto de obras, titulado Some Things Never Change, reflexiona sobre el racismo generalizado y sus múltiples repercusiones en la gente de color. En varios de sus cuadros, Finley enfatiza la historia norteamericana de violencia contra los negros. En otros, el insoportable peso de este legado se hace visible en los modelos mismos. En cada una de sus obras ―ya sean creadas para un lienzo de 2 metros y medio de altura o para una tabla de skate― Finley reivindica la belleza por encima de todo, representando a sus modelos con reverencia y gran cuidado. Antes de la inauguración de su exposición, nos reunimos con él para saber cómo desarrolló tanta sensibilidad y maestría.

¿De dónde eres y qué cosas te interesaban cuando eras pequeño?
Mis padres eran ambos diseñadores de moda y nos criaron a mis hermanos y a mí en el estudio que tenían en un loft de Los Angeles. La creatividad y la individualidad eran muy celebradas en nuestro hogar, de modo que mi decisión de convertirme en artista fue muy bienvenida y fuertemente apoyada por mis padres. Desde muy pequeño mostré interés por el fútbol americano y el baloncesto, pero en lugar de unirme a un equipo, dibujé a todos mis jugadores favoritos. Mis primeros diarios eran más historias visuales que ensayos. Para mí todo giraba en torno a descubrir cosas nuevas. Nunca me centré realmente en crear una "obra acabada". Siempre he sido un artista en primer lugar, por encima de todo.

Háblame de alguna obra o algún artista con los que conectaras desde una edad temprana.
Como crecí teniendo un estudio de diseño como mi espacio de juegos, siempre acababa decantándome por el lápiz y el papel. Todo lo que hacía giraba en torno a expresarme a través de los dibujos. Mi padre me presentó a algunos de los muralistas más innovadores y prolíficos de Los Angeles cuando era muy pequeño, así que tengo fantásticos recuerdos de estar sentado en la acera observando cómo avanzaban los murales en el lateral de los edificios comerciales y en los muros de cemento. Grandes artistas como Retna y El Mac siguen siendo mentores increíbles y héroes locales cuyo arte se ha vuelto internacional. Mi barrio, situado en South Central, L.A., ha continuado siendo una inspiración para mí en muchos sentidos.

¿Siempre has trabajado principalmente con los óleos? ¿Siempre te has dedicado a los retratos?
Llevo toda la vida dibujando, pero no me lo tomé realmente en serio hasta que fui a la universidad. En el instituto me molaba mucho el grafiti, dedicaba la mayor parte de mi tiempo a escabullirme por la noche y pintar la ciudad. De modo que cuando me gradué en el instituto no sabía realmente qué hacer. Al mismo tiempo, uno de mis dos hermanos mayores se estaba graduando en la escuela de arte y pude ver lo mucho que el centro le había ayudado a progresar como artista. Pensé que no me haría daño probar a apuntarme a una clase de pintura en una escuela preparatoria. Inmediatamente me enamoré de aquello. Me sentía idiota por no haber probado a pintar antes. Todas mis obras han sido siempre figurativas. Las personas siempre me han interesado más que cualquier otra cosa.

Tu estilo es increíblemente realista. ¿Cómo lo desarrollaste?
En realidad no tenía pensado ser un "pintor realista", pero tengo inclinación a ser fiel a lo que ven mis ojos, así que pinto lo que tengo delante: matices de colores, sombras, pliegues... La esencia está en los detalles.

Has pintado retratos increíbles de Tyler, Na-Kel y Earl. Háblame sobre tu relación con ellos y cómo querías representarlos en tu obra.
Para mí estos tíos son lo más en sus respectivos campos. Son todos amigos míos y una fuente de energía creativa. Estudié primaria con Earl, así que llevamos casi la vida entera siendo amigos. Como él se ha forjado un lugar en la música y yo en el mundo del arte, siempre hemos encontrado el modo de apoyarnos el uno al otro. Conozco a Tyler desde secundaria. Es una locura pensar que ya han pasado casi diez años. Siempre hemos compartido muchos intereses y eso nos ayuda a permanecer conectados. Es alucinante ver cuánto ha crecido desde entonces y es increíble ver el impacto que provoca en la vida de tanta gente. Conocí a Na-Kel en el barrio, pasando el tiempo con los colegas. Siempre he admirado su forma de practicar el skate y es fantástico ver cómo ha conseguido labrarse un puesto de honor en ese campo.

Hasta que no vi en persona la tabla de FA con la imagen de Dylan Rieder no me di cuenta de que era una pintura y no una foto. ¿Cómo surgió esa obra?
Conecté con Fucking Awesome a través de mi amigo Sage Elsesser, que también es skater para Fucking Awesome. Me encargaron que pintara a Dylan para una nueva tabla y yo me mostré más que dispuesto a participar en el proyecto. No conocí a Dylan personalmente, pero provocó un impacto enorme en muchas personas, yo incluido. Me alegro de haber podido celebrar su vida a través de esta pieza.

¿Qué parte de tus modelos tratas de mostrar y qué deseas comunicar en tus retratos?
[Cuando estoy pintando a alguien], normalmente empiezo por describir lo que hay en mi mente y eso normalmente desemboca en una conversación bastante profunda que me ayuda a crear el estado de ánimo adecuado para el cuadro. Es un enfoque muy orgánico e improvisado, que consiste en conseguir inspirar a la persona que estoy pintando para que comparta sus sentimientos a través de sus expresiones.

Hablemos de Some Things Never Change. ¿Cuáles son las ideas o las motivaciones que le han dado forma?
Aparte de uno de los cuadros, todas son obras completamente nuevas que pinté exclusivamente para esta exposición. Todos los retratos son de personas de color. Cada uno de ellos tiene sus propios problemas personales, sin embargo tenemos algo que nos unirá para siempre. Estamos vinculados por los momentos en que sentimos que no teníamos el control de nuestro presente y mucho menos de nuestro futuro. Se nos juzga por el color de nuestra piel y somos víctimas de la brutalidad y el odio. Eso limita nuestro espíritu y con demasiada frecuencia acaba prematuramente con nuestras vidas. Pinté a cada una de esas personas teniendo ese pensamiento muy presente.

El primer cuadro que pinté captura la esencia de lo que me impulsó a crear esta colección. Mi padre representa a todos los hombres de color que, mediante su mera existencia, provocan una reacción de enorme odio y violencia hacia ellos. Sostiene una pala en la mano, en lo que parece ser un gesto de fatalidad y desesperanza. El título [de la obra], It's Only a Matter of Time (Solo es cuestión de tiempo), habla sobre el peligro al que, como hombres negros, nos enfrentamos todos los días. ¿Cojo una pala y ayudo a la sociedad a cavar mi tumba, o la levanto con ademán desafiante?

¿Qué efecto esperas provocar en la gente que visite la exposición?
Espero que la gente cuestione el statu quo. Espero que surjan todavía más preguntas y que exijan respuestas. Y, sobre todo, espero que les haga replantearse sus propios prejuicios. Podemos elegir cómo reaccionar ante las injusticias que vemos a nuestro alrededor. Despertemos y exijamos cambios allá donde se necesitan cambios desesperadamente. Todos tenemos el poder de marcar la diferencia. Cuando vemos y reconocemos lo que está sucediendo en realidad, ya no podemos hacernos los locos y mirar para otro lado.


'Some Things Never Change' puede visitarse en la Lora Schlesinger Gallery desde el 22 de julio hasta el 26 de agosto de 2017. Más información aquí

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Texto Emily Manning
Imágenes de los cuadros cortesía de Delfin Finley
Retrato Kohshin Finley
Traducción Eva Cañada

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