hipnóticos cuadros de mujeres desnudas bajo el agua

La artista de 27 años Reisha Perlmutter explora la conexión biológica entre el cuerpo y el agua.

por Hannah Ongley
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11 Agosto 2017, 7:34am

Este artículo fue originalmente publicado por i-D US.

Reisha Perlmutter tiene aproximadamente 158.000 seguidores en Instagram. Y resulta obvio por qué cualquiera de sus alucinantes cuadros al óleo de mujeres desnudas sumergidas en aguas esmeraldas moteadas de sol puede fácilmente alcanzar los 6.000 likes. Reisha lleva solo dos años pintando sus series acuáticas.

El punto de inicio de su tesis en la Academia de Arte de Nueva York fueron corazones de vaca abstractos y los capilares de la piel traslúcida y envejecida. Pero sus últimas pinturas, aunque son cautivadoramente bellas, también son un estudio biológico que explora la conexión entre la carne y el agua. Reisha ha viajado desde Montauk hasta Grecia pintando mujeres de todas las formas, tamaños y colores de piel.

"Creo que la gente se sorprende de que no me considere una pintora fotorrealista", dice Reisha cuando le menciono lo diferentes que parecen los cuadros cuando se observan de cerca. "Creo que el shock inicial surge del hecho de que mi obra se comparte principalmente en las redes sociales, donde la imagen se encoge enormemente y se pierden determinados detalles. Conforme la imagen se hace más pequeña, la cualidad gestual y la cualidad física del cuadro suelen perderse".

En la vida real, pueden apreciarse los trazos con el pincel, que desdibujan la luz, el color, la mujer y el agua. El agua convierte en abstractas determinadas partes del cuerpo ―los miembros extendidos, los abdómenes sin inhibiciones y las cicatrices de mastectomías cubiertas con tatuajes― y el cuerpo en su conjunto, separando a la protagonista de sus inseguridades mundanas. "La idea de integridad y de aceptar todos los aspectos del cuerpo relacionados con nuestra biología, nuestra identidad y, lo más importante, con nuestra vida como fuerza", afirma Reisha, "es algo que me fascina".

Mientras se preparaba para la inauguración de su exposición en solitario en East Hampton a finales de julio, hablamos con Reisha sobre la naturaleza empoderadora del agua, la censura en Instagram y cómo debemos recordar que no somos más que tejido y huesos.

¿Cómo convences a las mujeres con complejos acerca de sus cuerpos para que se desnuden por completo y disfruten siendo tus modelos?
Las mujeres que posan para mí llegan hasta mi obra de muy diversas maneras, normalmente son amigas de amigas o personas que conozco en mis viajes y en mi vida diaria, que se sienten más que felices de poder participar. Las sesiones de fotos transcurren de una forma muy natural y orgánica. He visto que, si hablo a esas mujeres acerca de mi obra y les explico mi proceso, soy capaz de diferenciarme de otros fotógrafos que utilizan una mirada crítica, que van en otra dirección y que poseen determinadas expectativas. En lugar de ello, trato de no mostrarme amenazadora o crítica e invito a las mujeres a librarse completamente del peso y las expectativas que se cargan sobre ellas.

¿Por qué resulta tan empoderador sumergirse en el agua?
El agua elimina la idea de la visión crítica. Nos permite sentirnos suspendidas y sujetas. El agua nos aleja de la fijación con determinadas partes de nuestros cuerpos con las que no nos acabamos de sentir cómodas y, en su lugar, nos permite regresar a un sentimiento de plenitud, de conexión y de conciencia de nuestros cuerpos sin complejos mentales. También hay algo increíblemente carnal en nuestra relación con el agua. Como seres biológicos, respondemos al agua de forma básica. Estamos principalmente compuestos de ella, procedemos de ella y la utilizamos para lavarnos. Conectarnos con el agua; sentirla y dejar que nos sostenga nos permite liberarnos de nuestros complejos acerca de lo que deberíamos o no deberíamos ser. Y nos sitúa en un momento en el que nos limitamos a "ser" y podemos reconectar con la sencillez de sentir.

¿Te obliga Instagram a menudo a censurar tu arte por mostrar pezones?
Por desgracia, sí. Instagram censura muchas de mis imágenes. Al principio me resultaba extremadamente frustrante. Sin embargo, esta censura me obligó a evaluar y a empezar a explorar nuestra fijación con nuestros cuerpos como partes individuales y el miedo subyacente que siente nuestra sociedad a ver todos los aspectos de los cuerpos como empoderadores, fuertes, defectuosos y al mismo tiempo perfectos.

Creo que en nuestra cultura hay al mismo tiempo un miedo y una severa presión en torno a la sexualidad, pero no existe equilibrio entre ambos. Considero la sexualidad como un aspecto de la biología, pero no como la máxima fuerza gobernante. En mi opinión, la sexualidad en relación con la biología no debería juzgarse tan duramente, sino que debería considerarse como uno de los muchos aspectos de nuestra humanidad.

¿Crees que el arte puede ayudar a la sociedad a comprender que los cuerpos de las mujeres no son inherentemente sexuales?
Esta es una pregunta realmente compleja en términos de cómo relacionamos por instinto nuestra biología como seres humanos con la sexualidad y cómo interpreta la sociedad este hecho. A un nivel extremadamente básico, realmente creo que los humanos son en última instancia sexuales. Las mujeres en la misma medida que los hombres. Sin embargo, creo que debe producirse un cambio fundamental de poderes en el modo en que los medios perciben el poder asociado con la sexualidad. No creo que las mujeres deban ocultar su sexualidad en un esfuerzo por no ser consideradas inherentemente sexuales. Creo que el empoderamiento puede llegar con la aceptación y la posesión de la propia sexualidad como uno más de los muchos aspectos de quiénes somos. Creo que reconocerlo sin vergüenza nos permitirá poder aceptar otras formas de empoderamiento, de fortaleza y de sociedad, que tan frecuentemente vienen dictaminadas por la percepción o el idealismo masculinos.

Pintas tus cuadros a partir de fotos, pero te resistes al término fotorrealismo. ¿Cómo te aproximas al lienzo entonces?
Siempre empiezo mis cuadros de forma amplia y abierta. Se trata del proceso de empezar con el caos y finalmente llegar a encontrar un sentido de la organización, lo cual es algo que me encanta de la pintura. Yo lo veo como una metáfora de la vida, ya que intentar controlar cada aspecto de la vida, como en un cuadro, es imposible. En lugar de ello, solo podemos intentar manipular el medio en la medida de nuestras posibilidades, mientras nos mostramos abiertos a permitir que dicho medio se mueva, porque está dirigido por la física y la química. Creo que renunciar al poder a la hora de pintar mantiene cada pieza viva para mí.

Tú misma apareces numerosas veces en la serie sobre el agua. ¿Cómo es pintar autorretratos tan íntimos?
Pintar autorretratos me permite disociarme de mi aspecto físico superficial y ser capaz de percibirme como una combinación de células, huesos y tejidos que se conectan de una forma específica que me hace tener el aspecto que tengo. Llevo bastante tiempo pintándome a mí misma y ha sido fascinante a lo largo de los años percibir cambios en mi estructura facial sin juzgarlos o criticarlos. Existe una inteligencia celular dictaminada por el ADN que desbanca la superficialidad asociada con la imagen. Cada vez que me pinto a mí misma, especialmente a partir de un posado en vivo, me observo como fenómeno biológico y no como una mujer de 27 años con imperfecciones. Esto ha resultado ser fundamental para mí como forma de autoterapia.

"Reisha Perlmutter: Immerse" puede verse en el Roman Fine Art de East Hampton desde el 28 de julio hasta el 27 de agosto de 2017.

Credits


Texto Hannah Ongley
Traducción Eva Cañada
Imágenes cortesía de Reisha Perlmutter

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