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grindr tiene una nueva 'app' para combatir los abusos en el mundo gay

La última actualización de Grindr, que lleva el nombre de "Kindr" [amable], dice que "es hora de jugar bien", ¿pero puede una aplicación resolver la epidemia de discriminación latente en la comunidad gay?

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ago. 27 2018, 7:22am

Hace unas semanas, Grindr —la famosa aplicación para ligar— hizo lo que un montón de personas queer de color llevaban años pidiéndole a la plataforma: anunció un plan para abordar todos los problemas de racismo y discriminación que sufren a diario todos aquellos usuarios que no son blancos o cisgénero cuando abren la aplicación.

Impulsada en parte por la serie de evidencias que la activista y modelo trans Munroe Bergdorf publicó en sus redes sociales para denunciar el abuso racista y transfóbico que recibe de algunos de sus usuarios, Grindr anunció que va a lanzar una nueva aplicación, Kindr, este septiembre. Los detalles de si es parte de un rediseño de la marca o de si se trata de una nueva aplicación todavía no han sido revelados, pero la publicación compartida en la cuenta oficial de Instagram de Grindr con una voz en off que detalla el racismo al que se ha tenido que enfrentar en la 'app' seguida del eslogan "It's time to play nice" [es hora de jugar bien] sugiere que hay cambios drásticos en camino.

Como usuario de la aplicación durante años y persona queer de color, sé de buena mano que en Grindr se permite un ambiente de discriminación sexual y racial sin control. He perdido la cuenta de la cantidad de veces que un hombre blanco cisgénero me han soltado un insulto racista o un "eres un terrorista", pero porque le he parado los pies. O la de veces que me han dicho que me vuelva a mi país —que, de hecho, es Inglaterra, porque nací en el Greenwich Hospital, al sureste de Londres— simplemente porque les he dejado en evidencia tras preguntar la clásica "pero, realmente, ¿de dónde eres?".

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Lo que quiero decir es que, aunque es alentador ver que se están haciendo intentos de abordar el racismo y la discriminación en Grindr, lo que no se está destacando en este debate es que la conciencia de este tipo de abuso e ignorancia no se limita al funcionamiento interno de una aplicación, donde los usuarios todavía buscan follar con perfiles en blanco o torsos sin cabeza. A día de hoy, el racismo y la transfobia todavía plagan nuestras discotecas, los medios de comunicación y los supuestos "safe spaces" públicos frecuentados por personas de nuestra propia comunidad. Lo que pasa es que Grindr (y otras aplicaciones similares) se ha convertido en el lugar perfecto para que los hombres homosexuales blancos y racistas puedan expresar libremente sus prejuicios escondiéndolos en una simple preferencia sexual inofensiva.

"Grindr (y otras aplicaciones similares) se ha convertido en el lugar perfecto para que los hombres homosexuales blancos y racistas puedan expresar libremente sus prejuicios escondiéndolos en una simple preferencia sexual inofensiva"

Pongamos como ejemplo el de Jeremy Joseph, dueño y fundador de la institución de la noche londinense G-A-Y. A pesar de su especial aportación a la vida nocturna de la comunidad gay, desafortunadamente, en 2017 dijo en su página de Facebook que los somalíes, junto con los "camellos" y las "pandillas de escoria", eran la razón del aumento de los índices de delincuencia en el Soho.

Se comprometió a "devolvernos el Soho" e instó a otros a hacer lo mismo en una especie de llamada a la nación. Tras su cruzada, el dueño del famoso club recibió críticas generalizadas (y merecidas), borró rápidamente el estado y publicó una disculpa. Sin embargo, y sin pensárselo por un momento, un ejército de hombres blancos gays decidieron defender a Joseph y ofrecerle su apoyo, admitiendo sin ningún tipo de reparo que ellos sentían exactamente lo mismo. El incidente en sí dice mucho sobre los prejuicios los prejuicios que albergan, en este caso, muchos gays de Londres.

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Tampoco es que ayude demasiado que el exdirector ejecutivo de Grindr, Joel Simkhai, ignorase el problema de la fetichización de los hombres negros en la app. En una entrevista para Broadly en 2016, dijo: "Decir 'solo me van los chicos negros', ¿es malo? Creo que deberíamos permitir que se digan esas cosas porque esa es tu preferencia".

Para cualquier persona queer de color, estos ejemplos que demuestran lo arraigado que sigue el racismo en la comunidad LGBTQ no son especialmente nuevos o chocantes. Somos muy conscientes de que nuestro lugar en la comunidad queer más mainstream se encuentra precisamente al margen. Somos meros invitados que, supuestamente, deberíamos estar agradecidos de que se nos permita entrar en estos lugares, tanto en el mundo físico como en el 'online'. Esta es precisamente la razón por la que eventos como el Black Pride británico y las fiestas como Saathi Night [una fiesta gay asiática] en Birmingham existen y siguen prosperando.

Esa es la razón también por la que, si realmente Kindr tiene la oportunidad de convertirse en una fuerza que propicie el cambio y un verdadero jarro de agua fría para nuestra comunidad, tiene que analizar la discriminación que se vive en el mundo queer en una escala diferente, yendo mucho más allá de la forma en la que nos hablamos entre nosotros en Internet. Pensar que esto sale de la nada es, como mínimo, una idea bastante ingenua.

También tiene que darse cuenta de que la discriminación adopta muchas formas, sea con la feminofobia de los gays "Masc4Masc" que quieren que "los hombres sean hombres", con los musulmanes queer que son despreciados por vivir sus vidas y practicar su fe o con el interminable número de hombres gays a los que se les humilla por su estado de salud sexual. Y que quede claro también que este tipo de conductas no son solo exclusivas de Grindr. Scruff, Tinder, Hornet y Jack’d son igual de malas cuando hablamos de la normalización del racismo sexual; algo que nos dice que este el problema viene de las personas que utilizan estas 'apps' y que no es solo un problema del producto que ofrecen las mismas en sí.

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He pasado muchas más horas de las que me gustaría admitir explicándole a los hombres gay blancos el porqué llamarse a sí mismos "curry queens" [un homosexual que se siente atraído por los homosexuales del este de India] o empezar una conversación con un "hola, me van los asiáticos" no son cumplidos. Y, siendo sinceros, estoy cansado ya. Año tras año, se escriben y publican artículos de opinión verdaderamente honestos por todo Internet diciéndole al mundo que existe un racismo desenfrenado dentro de la comunidad queer. Hay un período (casi obligatorio) de indignación moral que gira en torno a lo que está sucediendo, pero luego las cosas no cambian.

Si la aplicación de citas gays más conocida del mundo quiere arrojar un poco de luz en la mente de sus usuarios y hacer que se den cuenta de que sus "preferencias" no son más que prejuicios raciales, entonces tanto Grindr como Kindr deberían ser conscientes de que las denuncias por racismo, transfobia y feminofobia —entre otras— en su propia plataforma son solo el comienzo. No solo eso, sino que las personas del equipo de Kindr deberán integrar en su entorno de trabajo a la gente de las comunidades que pretenden apoyar. No deberían volver a repetirse cosas como el irrisorio evento "Out to Brunch", en el que un amplio catálogo de hombres gays blancos de la industria del cine y la música se reunieron para hablar sobre homofobia, sin contar siquiera con una persona de color.

Lo que Grindr promete es grandioso, y realmente quiero que Kindr se convierta en un factor que propicie el cambio. Solo espero que esté respaldado con soluciones realistas y proactivas que aborden un problema mucho más amplio: la comunidad LGBTQ tiene un problema gravísimo de racismo y discriminación, y Kindr no debería entenderse como una solución que vale un poco para todo.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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