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5 películas coreanas de terror que debes ver ya (si te atreves)

Corea del Sur ha producido algunas de las películas de terror más estremecedoras de todos los tiempos.

por Amandas Ong; traducido por Laura Castro
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sep. 5 2018, 5:18pm

'Train To Busan'

Aquí va una leyenda urbana coreana que volverá para aterrarte cada noche: Había una vez una chica consumida por la vanidad que estaba ansiosa por probar cualquier tratamiento de belleza que pudiera mejorar su apariencia. Una vez escuchó a alguien decir que al sentarse en una bañerra llena de agua y semillas de ajonjolí había mejorado notablemente la calidad de su piel, así que decidió probar dicho tratamiento. Después de varias horas, no salía del baño y su madre comenzó a preocuparse. Cuando su madre forzó la puerta para entrar, el horror superó todas sus expectativas. Las semillas de ajonjolí habían echado raíces en cada poro de la piel de la joven, y ella trataba frenéticamente de quitarlas de su cuerpo con un cepillo de dientes.

'Cinderella', 2006

El cuento es siniestro y perfecto para la creación moderna de mitos. Fue adaptado para uno de los episodios de la serie coreana de horror Hometown Legends en 2008, y es representativo de las ansiedades profundamente arraigadas que afectan a una sociedad obsesionada con la imagen y la apariencia física. En una línea similar, los personajes principales de las películas Cinderella (2006) y Wig (2005) son castigados por perseguir un ideal de belleza inalcanzable. Cuanto mayor es su vanidad, más repugnante es su deterioro moral. Ninguna otra variante del género de terror se acerca a la violencia y la perversión del cine de terror coreano, y la forma en que se basa en siglos de folklore para subvertir los valores sociales modernos en forma de parábola.

'Wig', 2005

Esta cualidad alegórica que sustenta al cine de terror coreano se remonta al tema tradicional del gwonseon jingak, una expresión coreana inspirada en las nociones confucianas de la justicia poética. El gwonseon jingak está presente en varias fábulas coreanas: haz el bien y serás recompensado, haz algo malo y no sólo tú, sino también tu familia sufrirán. Este concepto de retribución permea dos motivos recurrentes en el cine de terror coreano: la venganza y la reparación de las ofensas. Las debilidades humanas como la lujuria y la envidia pueden verse condenadas en los primeros clásicos del horror coreano, como en The Housemaid (1960), pero el razonamiento moral detrás del gwonseon jingak ha sido cuestionado duramente en ejemplos más recientes del género.

The Housemaid, 1960

Las películas de Park Chan Wook y Kim Ki-duk dejan claro que no todos los que actúan mal son iguales, algunos se ven forzados a hacer algo malo por las circunstancias, causadas típicamente por las intensas presiones de apegarse a un orden social que exige un respeto inquebrantable hacia la autoridad. Esta tensión entre la represión y la rebelión también se hace vívidamente visible a través de lo más cutre de Seúl, usado predominantemente como telón de fondo para la mayoría de las películas de terror coreanas.

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Destruida casi por completo durante la guerra en la década de 1950, Seúl existe en el universo del horror coreano como un inframundo espiritual donde los baños de sangre son comunes, e impresionan por sus llamativos estallidos de luz neón en medio de lo que de otra forma sería sólo un fondo gris. Colegialas asesinas, policías armados con cuchillos y familias disfuncionales encabezadas por padres malvados son puntos de partida muy familiares para los fanáticos del terror, pero los directores coreanos en particular transforman estos clichés a través de una mezcla culturalmente específica de melodrama y tragedia.

Desde películas gore hasta melodramas sobrenaturales y thrillers de zombies, te aseguramos que estas cinco películas de terror coreanas te quitarán el sueño.

1. The Wailing, 2016
Un estudio atmosférico y visualmente exuberante de cómo el mal toma forma dentro de una comunidad, transformándola en un atolladero de paranoia y violencia. Lo sorprendente de The Wailing no es sólo la forma en que el director Na Hong-jin (conocido también por su debut aclamado por la crítica The Chaser) reproduce hábil y lentamente un pavor que se queda adherido a ti mucho después de que la escena final ha concluido; también es una mezcla de otros elementos: la confusión, la ira y el cansancio del personaje principal, el sargento de la policía Jong-Goo, mientras intenta descifrar el misterio de los asesinatos en serie de su pueblo, cometidos por aquellos que de repente muestran síntomas similares a los de los zombies; secuencias frenéticas que retratan rituales chamánicos coreanos tradicionales; e interacciones cómicas y surrealistas entre el sargento y su colega.

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El terror alcanza su máxima expresión cuando la joven hija de Jong-Goo se ve afectada por esta maldición. La primera hora avanza lentamente, pero sigue mirando y obtendrás recompensa. The Wailing tiene ecos de The Crucible de Arthur Miller en su descripción bíblica del pánico moral y en cómo desafía la firmeza del carácter humano; pero tal vez lo que hace a esta película más aterradora es que al final sugiere que no hay redención ni siquiera para aquellos que oponen resistencia al mal hasta el amargo final.

Si te gustó puedes ver también: A Tale of Two Sisters, 2003, The Quiet Family, 1998.

2. Phone, 2002
Ahn Byeong-ki a menudo es aclamado como uno de los cineastas que más ha aportado al canon del terror coreano, y una vez dijo que "el lenguaje universal del miedo tiene el enorme potencial de cruzar las fronteras nacionales". Su película Phone (2002) fue filmada en la década dorada del cine de horror coreano. La película ofrece un giro edípico en la figura del wonhon (espíritu vengativo) que ha definido el género desde sus inicios.

La trama gira en torno a Ji-won, una periodista que ha estado recibiendo llamadas amenazantes desde que escribió un artículo en el que denuncia a un pedófilo. Al mudarse a una casa propiedad de su amiga Ho-jung, se ve envuelta en un drama familiar cada vez más inquietante: después de que la joven hija de Ho-jung responde una llamada que era para Ji-won, comienza a mostrar de repente atracción sexual hacia su padre y odio hacia su madre. Una cosa es segura: el uso de "Moonlight Sonata" de Beethoven en esta película te arruinará esa canción para siempre.

Si te gustó puedes ver también: The Housemaid, 1960, Bunshinsaba, 2004.

3. The Vengeance Trilogy, 2002 – 2005
¿Se puede hacer una compilación de las mejores películas coreanas de terror sin incluir la trilogía de venganza del legendario Park Chan Wook? En particular, Sympathy for Lady Vengeance ha alcanzado el estatus de icónica por cuestionar las normas patriarcales que continúan definiendo a la sociedad coreana. La actriz Lee Young-ae, que interpreta a Lady Vengeance, hasta antes de esta película había sido famosa por interpretar papeles de mujeres integras. Por esta razón su cambio al interpretar a una madre malvada empeñada en cobrar venganza asombró a muchos y sacudió su imagen hasta la médula.

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Oldboy, que sigue la historia del desgraciado Oh Dae-su, confinado en una habitación similar a la de un hotel por más de una década sin conocer el motivo ni la identidad de su captor, sigue siendo una película transgresora sin importar cuántas veces la veas (evita ver el espantoso remake de Hollywood). Sympathy for Mr Vengeance (2002) es un filme a menudo olvidado a pesar de que probablemente sea el que mejor transmita el mensaje de Park sobre la fealdad de la venganza en sí misma: los personajes se corrompen por la ira y reaccionan, la violenta búsqueda de venganza subsiguiente deja una mancha que no sólo no puede borrarse, sino que se transmite de una persona a otra.

Si te gustó puedes ver también: I Saw the Devil, 2010, Mother, 2009.

4. Hide and Seek, 2013
Hide and Seek abre con un tenso preámbulo donde una joven mujer regresa a su casa en un edificio en ruinas, mirando furtivamente a su alrededor para comprobar que su atemorizante vecino (que siempre usa un casco de motociclista que oscurece su rostro) no la está siguiendo. Sobra decir que ella tiene un final espeluznante, y la historia luego se enfoca en Sung-soo, el acaudalado propietario de un café en Seúl que, para el mundo exterior, parece tener la vida ideal: una esposa amorosa, un apartamento ostentoso y dos niños adorables. Cuando descubre que su hermano se encuentra perdido, va a buscarlo, sólo para darse cuenta de que su última dirección es el edificio de departamentos antes mencionado, ocupado principalmente por aquellos de una clase social muy inferior a la de Sung-soo.

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La película emplea el horror para crear conciencia acerca de la discordante desigualdad que divide a la sociedad coreana. Se burla de cómo la riqueza se malgasta en la construcción de jaulas doradas, desde las que los ricos miran a aquellos cuyo trabajo explotan. A pesar de todos los momentos en que nos hace estremecernos y todas sus secuencias de persecución de alto octanaje, el momento más memorable de la película es ése en que la demonización de los pobres se vuelve dolorosamente clara. Cuando una mujer invita a Sung-soo y su familia a tomar té en su hogar, y la hija de Sung-soo se niega a permitir que la hija de la mujer toque un juguete que ella lleva consigo. "Está sucia", grita, y la expresión de dolor en la cara de la mujer es suficiente para provocarte una mueca de dolor.

Si te gustó puedes ver también: Office, 2015), Forbidden Floor, 2006.

5. Train to Busan, 2016
Posiblemente la mejor película de zombies de los últimos años, Train to Busan se lleva a cabo en el tren de alta velocidad que va de Seúl a Busan y presenta una colorida variedad de personajes: hay un empresario distraído que lleva a su hija a visitar a su esposa de la cual está separado, una mujer mayor esnob, una fumeta y su novio atleta, un hosco constructor y su esposa embarazada y un ejecutivo cobarde. A medida que un virus desconocido se propaga por las ciudades por las que el tren pasa rápidamente, resulta obvio que los pasajeros no sólo deben protegerse de las multitudes de zombis babeantes, sedientos de sangre y con ojos lechosos que los amenazan; sino que también deben defenderse unos de otros.

Train to Busan se burla crudamente de la vacía fijación nacional con los marcadores estereotípicos del éxito. En una escena un vagabundo se tropieza gritando frenéticamente que "todos están muertos”, y a la hija del empresario alguien le dice de manera completamente burlona: "Si no estudias duro, terminarás como él". Pero no todo es sangre y violencia, la película también se esfuerza por enfatizar los actos aleatorios de bondad desinteresada que en última instancia subyacen en la lógica de cualquier buena película de supervivencia: estamos mejor juntos que separados.

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Si te gustó puedes ver también: The Host, 2006, Wishing Stairs, 2003.

Este artículo fue publicado originalmente en i-D UK.

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