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victoria's secret no tiene ni idea de lo que quieren las mujeres ahora

¿Ha cambiado de una vez por todas lo que entendemos por "sexy"?

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ago. 8 2018, 8:08am
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Victoria's Secret, el gigante de la lencería, está sufriendo una declive masivo en sus ventas. Esto es algo que a mucha gente le parece extraño, teniendo en cuenta que, por ejemplo, para muchas adolescentes españolas que viajaban a Estados Unidos era una parada obligatoria y casi religiosa (un hype de los "dosmiles", vamos, como lo de hacerse fotos con los chicos de la entrada de Abercrombie & Fitch). Como si de un cielo rosa y resplandeciente repleto de ositos de satén y sueños de ser como Tyra o Candice se tratase.

Puede que fuese la definición de todo lo que querías cuando tenías 13 años y llevabas UGGs, pero las alas de la firma no revolotean ahora como lo hacían en el pasado. Hace unas semanas, se supo que Victoria’s Secret ha experimentado una caída en ventas de un 25%. Pero no solo eso; un estudio ha desvelado que su popularidad también está en declive, con un 68% de los participantes alegando que Victoria's Secret les gusta menos ahora que en el pasado y con más de la mitad diciendo que la marca se ve "forzada" y "falsa".

"El imaginario de marca se inclina ahora por un look más natural y una belleza con la que puedas identificarte", dice el análisis. "Sin embargo, teniendo en cuenta lo fundamental que es la imagen 'sexy' para la marca Victoria’s Secret, creemos que esto les va a obstaculizar y ponerse al día con las tendencias actuales les va a resultar tarea difícil".

Muchos le atribuyen este declive a su imaginario hipersexualizado en resultado a favor del movimiento #MeToo y el posterior rechazo a "la mirada masculina". "La política y el estilo parecen haber ido siempre por libre, pero cada vez están más interrelacionados en este mundo cada vez más politizado", le contaba Ted Marzilli, director ejecutivo de YouGov, a Forbes en abril.

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Pero esta visión es un poco limitada: las mujeres quieren seguir sintiéndose sexis, solo que según sus propios términos. Tampoco debemos cambiar nuestra forma de vestir para convertirnos en seres invisibles a los ojos de los hombres; son los hombres los que tienen que agarrarse bien los ojos de vez en cuando y sellárselos.

El problema no es que Victoria's Secret sea demasiado "sexy", sino que solo retrata una versión muy reducida de lo "sexy", que solo representa a un espectro muy pequeño de mujeres, y que además ha sido configurada por los hombres. Los ángeles de VS son el ejemplo de la forma idealizada e imposible de feminidad que la sociedad le impone constantemente a las mujeres. La mayoría de ellas son embajadoras de la lucha por la buena alimentación, mordisquean semillas de lino y practican bikram yoga.

Las rutinas de los ángeles antes del desfile son tan intensas que parecen recién sacadas de Esparta: Adriana Lima no bebe agua durante 12 horas antes del desfile para parecer más delgada; hace ejercicio dos veces al día durante varios meses antes y evita la comida sólida —sustituyéndola por batidos de proteínas y zumos— durante nueve días antes del desfile. Esta es una versión delgada e hiperfemenina de la belleza —algo indudablemente atractivo—, pero hay muchos más tipos de belleza que los que muestra Victoria's Secret.

"Las mujeres están deseando ver representaciones más diversas de la belleza. Es hora de que nos demos cuenta de que puedes tener los labios suaves y carnosos y celulitis, y que también puedes tener unos pómulos de escándalo y acné".

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La presión que la marca ejerce en los cuerpos de las mujeres hacia un prototipo muy específico de persona también se ve reflejada en sus tiendas. En 2016, dos mujeres documentaron su experiencia de compra cuando decidieron ir a Victoria's Secret a hacerse con unos sujetadores. Se quejaban de que la ropa interior no abarcaba las dimensiones de los pechos más grandes: "El sujetador me cortaba la espalda y los hombros, pero el dependiente me dijo que me quedaba perfecto. Cuando le dije que me hacía daño, intentó venderme suplementos. Y cuando le pregunté si tenían un sujetador que tal vez fuese más elástico, se alejó del probador y no volvió".

Las mujeres están deseando ver representaciones más diversas de la belleza. Es hora de que nos demos cuenta de que puedes tener los labios suaves y carnosos y celulitis, y que también puedes tener unos pómulos de escándalo y acné. Los "defectos" de nuestro cuerpo, nuestras cicatrices, los labios finos, el vitíligo o las marcas de nacimiento nos hacen bellos; son los detalles de las personas los que nos diferencian de los demás, impidiéndonos convertirnos en una masa indistinguible de cuerpos. ¿De qué sirve que toda la ropa la muestre un mismo modelo de chica tan lejano a la realidad? ¿Cómo sabrá la gente si eso le queda bien a su cuerpo?

Hablé con Mary, de Mary Young: una pequeña marca de ropa interior sostenible con sede en Canadá. Sus campañas se componen de imágenes sin retocar y muestran a las mujeres en escenarios relajados, sonriendo en el baño con toallas húmedas en la cabeza o tiradas en el sofá tomando té: "Cuando se trata del contenido que producimos, queremos que te puedas identificar en todo", dice Mary. "Hacemos esto para mostrar una diversidad más amplia de mujeres e incluso los entornos en los que grabamos son familiares y cotidianos. La lencería, a menudo, se retrata desde una perspectiva muy sexual, cuando en realidad es una parte muy práctica de la vida diaria de quien la usa".


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"Las mujeres están cansadas e indignadas por la mediocridad y, francamente, por la interpretación insulsa de la feminidad que en gran medida se ha promovido hasta la fecha", dice Rachel Jones, de Jonesy, otra pequeña marca de ropa interior con sede en Nueva York. "¿Qué pasa si tienes la copa A como yo? ¿O si tienes mucha celulitis? La buena noticia es que estamos viviendo en un momento en el que los consumidores dicen 'esto ya no está bien', y esto le está poniendo las pilas a las marcas tradicionales, forzándolas a mostrar algo diferente".

Los emblemáticos sujetadores 'push up' de Victoria's Secret, por ejemplo, tampoco están ya en sintonía con lo que las mujeres realmente quieren. Encerrarte las tetas en una especie de prisión acolchada para convertirlas en dos círculos concéntricos perfectos puede resultar algo sofocante. Por su parte, la ropa interior deportiva de algodón se ha convertido en una buena opción para la mayoría de las mujeres, y lo podemos comprobar con los selfies de Kim Kardashian en los que va vestida solo con el catálogo de Calvin Klein. Este hecho resulta interesante: cuanto menos relleno, más diversidad de tetas. Las mujeres ya no se avergüenzan cuando se les transparenta el pezón por debajo de la camiseta, sino que quieren enseñarlo. Como dice Rihanna: "Si llevo top, no uso sujetador. Si llevo sujetador, solo llevo sujetador".

"Personalmente, cada vez veo a más mujeres desafiando todo aquello que se les ha enseñado acerca de la forma en que debe ser su cuerpo, y los sujetadores con relleno ofrecen una forma muy poco realista", dice Mary. "Por no mencionar que los sujetadores con relleno a menudo resultan incómodos y frustrantes".

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"Aunque siempre resulta divertido ver a un ejército de feroces glamazons enfundadas en sujetadores con incrustaciones de cristales Swarovski flirteando con Harry Styles, también es agradable ver a mujeres de tu talla, o con tus mismos problemas de piel, cobrando un montón de pasta por llevar un camisón de plumas de la marca de Rihanna"

Por tanto, no es sorprendente oír que un estudio del NPD Group desveló que la máxima prioridad para las consumidoras de sujetadores en 2016 era la "comodidad", y que el 41% de las millennials con las que hablaron afirmaron que habían llevado sujetador deportivo en los últimos siete días. La marca de lencería Only Hearts también informó de un aumento del 40% en la demanda de sujetadores cómodos en los últimos dos años, y su fundadora, Helena Stuart, se refirió a esto como una "celebración de la silueta femenina natural".

Otro problema al que Victoria's Secret se enfrenta es que su modelo comercial depende en gran medida del centro comercial o del sistema comercial, con gran parte de su atractivo enraizado en la experiencia de la tienda: el extravagante olor de su perfume Eau So Sexy y el 'synth pop' sonando por los altavoces. Pero, como todos sabemos, las tiendas físicas están en declive y mucha gente se inspira desde la comodidad de su sofá, deslizando el dedo pulgar a través de Instagram y sus cientos de imágenes de cuerpos con estrías y curvas.

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Aunque siempre resulta divertido ver a un ejército de feroces glamazons enfundadas en sujetadores con incrustaciones de cristales Swarovski flirteando con Harry Styles, también es agradable ver a mujeres de tu talla, o con tus mismos problemas de piel, cobrando un montón de pasta por llevar un camisón de plumas de la marca de Rihanna. A veces, las chicas queremos juntarnos las tetas para que tengan una sombra negra perfecta en el escote o ponernos un arnés BDSM de látex en color verde lima, pero también nos gusta llevar braguitas de abuelita y saber que eso también puede resultar sexy.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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