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      opinión Alberto Sisí Sánchez 14 junio 2017

      'master of none', la mejor arma en favor de la diversidad en hollywood

      Analizamos cómo una de las propuestas más mordaces de Netflix está consiguiendo que las nuevas generaciones —que a su vez son incondicionales de las ficciones 'online'— se replanteen problemáticas como el racismo gracias a la sátira y el humor.

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      Fotograma de 'Master of None'

      A Aziz Ansari lo conocimos como Tom Haverford en la serie Parks and Recreation. Una 'sitcom' en la que los orígenes del actor eran fuente de numerosas bromas. Una serie que, a diferencia de su último trabajo Master of None, no llegaba a ahondar en ese racismo latente que impregna la sociedad ahora más que nunca.

      Ansari es la cabeza pensante de la serie de Netflix junto a Alan Yang. Ambos son estadounidenses, pero ninguno posee rasgos caucásicos: los del primero proceden de la India y el segundo tiene padres taiwaneses. No encajan en lo que la mayoría entiende como estadounidense, a pesar de serlo, y eso es precisamente lo que intentan contar desde esta hilarante propuesta, donde Aziz es también el protagonista.

      No encajan porque el racismo y la xenofobia están mucho más instaurados en la sociedad de lo que en un primer momento se podría creer. El auge de una derecha reaccionaria y populista ha vuelto a poner encima de la mesa problemas como la integración de los inmigrantes de segunda, tercera y hasta cuarta generación.

      Una integración que los líderes de esas opciones políticas ponen en duda, pero que personas como Ansari o Yang están dispuestos a rebatir. Eso sí, tirando del humor que ha hecho de Master of None una de las ficciones con mejores calificaciones en portales como Rotten Tomatoes (un 100% de aprobación de las dos temporadas).

      La segunda temporada llegaba a Netflix el pasado el 12 de mayo y mantenía el nivel de la primera. La tercera, según palabras de su creador, está en el aire, pero el mero hecho de que no haya sufrido una cancelación inminente —en un momento en que las ficciones audiovisuales desaparecen de escena tan solo un par de temporadas después de su lanzamiento— ya es todo un logro.

      Hablemos ahora acerca de qué va Master of None. Dev es un actor treintañero indio que intenta abrirse camino en Nueva York. En estas dos temporadas, se reflejan prácticamente todas las razas que uno pueda imaginar en Manhattan y se juega con los problemas del día a día que cada uno tiene, precisamente, con eso. Además, la canción de apertura es de Beach House, por si hacen falta más motivos para disfrutarla (o hacerse a la idea de por dónde van los tiros).

      Uno de los mayores problemas contra el que Dev se enfrenta en su trabajo no es otro que la estereotipación que sufre día a día. Nadie espera que un indio se comporte de una determinada manera, no tenga acento o no lleve un turbante —algo que entenderíamos como un microrracismo—. Sin embargo, Dev se ha criado en Estados Unidos y eso es lo que supone uno de las mayores paradojas a las que se enfrenta.

      Los inmigrantes de segunda o tercera generación se siguen viendo en Estados Unidos, en Londres, en Francia o en España como extraños. Que alguien no blanco y nacido y criado en una ciudad española hable con el acento propio del lugar se sigue viendo como algo extraño y eso, amigos, sigue siendo racismo aunque sea a pequeña escala.

      Así que de racismos a gran o pequeña escala es de lo que, en esencia, va la serie. Bueno, también va de la búsqueda del amor de su protagonista, del no saber dónde meter las manos cuando alguien te pasa a un bebé o de la frustración que supone no tener ni idea de cómo se va a pagar el alquiler cuando tu trabajo —ese que has escogido por vocación— no da ni para comprar una barra de pan.

      Fotograma de 'Master of None'

      Dejando a un lado esta serie que es (en cierto modo) autobiográfica, Aziz Ansari se ha erigido en muy poco tiempo como una voz que pelea por la igualdad de las minorías en Hollywood basándose en sus desagradables propias experiencias. En 2015, el actor utilizó una tribuna en The New York Times para acusar a los grandes estudios de solo escoger a actores blancos y heterosexuales para los papeles principales. Ni en televisión ni en el cine hay una presencia más allá de la anécdota de indios y la problemática es incluso peor que con los actores afroamericanos.

      Ahí también describe una de las experiencias más vergonzantes de su carrera: en una de sus primeras audiciones le pidieron que representara a un indio con acento de India. Eso es algo que también aparece en forma de sketch en la serie, pero que lamentablemente no deja de ser un reflejo fiel de la realidad.
      Evidentemente, el declinar una oferta para un actor que busca abrirse camino puede ser un drama, pero en la serie Dev lo enfrenta con el humor que le caracteriza.

      Más allá del conflicto racial, la serie también trata temas peliagudos en estos días en la industria del entretenimiento. Uno de los episodios reflexiona acerca de por qué las mujeres no dejan de ser meros floreros en una inmensa mayoría de las ficciones y su protagonista se declara abiertamente feminista. En otro, emitido en pleno escándalo sexual de Casey Affleck, uno de los personajes secundarios abandona el rodaje de una película por haber sido acosada por sus compañeros.

      Si los actores y actrices negros alzaron la voz y consiguieron que los Oscar reconocieran su trabajo, en su última edición la polémica vino porque solo Dev Patel representaba a los indios. No había ningún nominado asiático, ni mucho menos un latino. Por ello, lo que hace Master of None es digno de aplauso.

      La serie se lanzó al mundo en 2015, cuando nadie sospechaba (bueno, se veía venir) que el mundo se iba a instalar en una de las épocas más convulsas que a los nacidos después de los 80 nos ha tocado vivir. La islamofobia, el racismo, la xenofobia, el machismo, el clasismo y la cultura del miedo son algo con lo que convivimos día a día, que hemos interiorizado casi como si fuera normal. La serie de Ansari y Yang sirve como espejo para darse cuenta de cómo todo eso se ha metido en nuestro día a día sin que pudiéramos hacer nada. Desde el humor, la mejor de las herramientas, la propuesta de Netflix sirve como una ayuda para construir una mirada crítica. Quizá lo más necesario en este siglo en el que ha tocado vivir.

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      Texto Alberto Sisí

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      Temas:cultura, master of none, series, netflix, opinión

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