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      opinión i-D Staff 5 octubre 2015

      he descubierto que soy demisexual

      Sí, existe (aunque no sepas qué es).

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      El día que descubrí la demisexualidad fue toda una sorpresa para mí. Tenía 22 años; estaba pasando el rato en Internet y leyendo sobre orientaciones sexuales y entonces descubrí la wikipedia de AVEN: la Red para la Educación y la Visibilidad Asexual (AVEN por sus siglas en inglés). Aunque lo que verdaderamente quería era convertirme en una aliada LGBT muy ilustrada, siempre pensé que no era más que la típica mujer heterosexual y nunca creí que encontraría un término que me definiría mejor.

      En el instituto tuve algunos flechazos, pero nunca con celebrities; me gustaba el sexo, pero nunca encontré a nadie con el que me habría gustado practicarlo; había algunos chicos que me parecían bastante decentes, pero ¿que estuvieran realmente buenos? Nunca. En definitiva, conseguí atar muchos cabos sueltos en referencia a mis preferencias sexuales cuando descubrí la demisexualidad.

      Imagen vía @letstalkaboutmovies_

      Conocía la asexualidad, es decir, la orientación sexual de los que no encuentran a nadie que les resulte sexualmente atractivo. Pero a la mayoría de los asexuales no les importa el sexo, y a mí sí que me interesaba, aunque podía contar con los dedos de una mano las personas que encontraba sexualmente atractivas. La demisexualidad, vista como una de las diferentes identidades que se esconde bajo el abanico de la asexualidad, era un término que me ofrecía un lugar donde situar mi orientación.

      La demisexualidad es una orientación sexual en la que alguien se siente sexualmente atraído únicamente por gente con la que mantiene un fuerte vínculo emocional. No es una preferencia, porque los demisexuales necesitan tener ese vínculo para sentir atracción sexual, pero, incluso cuando existe ese vínculo, no siempre implica una atracción sexual. El vínculo simplemente tiene que estar ahí para que pueda dar pie a la atracción sexual.

      La primera vez que se utilizó el término demisexual fue en el 2006 en un hilo de los foros de AVEN, donde los usuarios lo acuñaron y lo pusieron de moda. El conocimiento del término ha aumentado junto con la sensibilización por la asexualidad en general, aunque todavía hay mucha gente que nunca ha oído hablar de él.

      Al confesar que lo eres, es difícil tener la satisfacción de que a la otra persona le resulte familiar el término. La mayoría de los demisexuales con los que he hablado todavía sienten que al confesar su orientación tienen que dar todo tipo de explicaciones, además de intentar evitar preguntas invasivas sobre su vida sexual.

      Los demisexuales presentan una amplia variedad de visiones sobre el sexo. Según el censo de la comunidad AVEN de 2014, el 16% de los demisexuales sienten repulsión por el sexo, lo que significa que experimentan algún grado aversión hacia el sexo, y esto puede incluir no solo el acto físico sino también referencias a él. Otro 30% se muestra más favorable hacia el sexo y cerca de la mitad sienten indiferencia, lo que significa que pueden tomarlo o dejarlo.

      También puede ser que una persona tenga sentimientos contradictorios hacia el sexo. De forma similar, los demisexuales tienen preferencias personales hacia otras actividades sexuales, como la masturbación, el sadomasoquismo y el porno. Al igual que la gente con otras orientaciones sexuales, los demisexuales pueden tener gustos diversos dentro de su sexualidad personal.

      Salir con alguien puede ser difícil para un demisexual, e incluso abrumador, a causa de las expectativas sexuales que se crean y el ritmo acelerado. Para un demisexual, puede llegar a ser casi imposible encontrar una pareja a través de los métodos para ligar que todos conocemos.

      Imagen vía @raven__smith

      Puede llevarle mucho tiempo desarrollar sentimientos de atracción sexual por una persona, si es que llegan a aparecer, y, llegados a ese punto, la otra persona puede haber perdido su interés. Algunos demisexuales encuentran que es más fructífero intentar desarrollar una relación a partir de una amistad.

      Incluso dentro de una relación, pueden aparecer conflictos. Mientras que algunas relaciones con gente no asexual pueden funcionar, otras no. Un demisexual con una menor libido o deseo por el sexo puede encontrar que es sexualmente incompatible con su pareja, o puede verse forzado a practicar sexo para satisfacer a su pareja. Otros evitan confesar su condición a su pareja, por temor a sentirse invalidados por esa persona con la que esperaban confiar más que nadie en el mundo.

      Una de las formas en que la gente invalida la demisexualidad es diciendo que eso es como la gente es "normalmente", pero la diferencia entre la demisexualidad y la sexualidad "normal" está en la diferencia entre la atracción y el comportamiento. Mucha gente elige no acostarse con gente que no conoce bien, pero aun así siente una atracción sexual al principio, incluso si no conoce o no confía en esa persona.

      Los demisexuales, por el contrario, no pueden sentir esa atracción sexual antes de haber establecido un vínculo emocional, pero al igual que cualquier otra persona, pueden decidir si quieren practicar sexo o no.

      Hay gente que piensa que la demisexualidad es una "cuestión hormonal" —o que se puede clasificar como patología de algún otro modo— mientras que otros lo confunden con una forma de parecer "especial". A la gente joven sobre todo, se le dice que todavía no han madurado o que son demasiado jóvenes para definirse. Lo que la gente no considera, es que aplicarse una etiqueta puede ser reconfortante para alguien que se siente diferente de la gente que tiene alrededor.

      Para algunos demisexuales, su identidad se pude ver complicada por otras identidades que mantienen. Muchas chicas demisexuales encuentran que su identidad no se tiene en cuenta porque se considera que tienen una sexualidad femenina "normal". Otros demisexuales encuentran que su orientación se considera una consecuencia de su raza o religión, lo que se puede percibir como "falso pudor". Esos demisexuales, al igual como los demisexuales con discapacidades o los demisexuales que han sufrido un abuso sexual, pueden tener dificultades para adoptar una identidad que parece dar pie a un estereotipo.

      Los activistas todavía tienen mucho trabajo por hacer. Por una parte, la asexualidad solo se conoce realmente en el mundo occidental; muchos otros países todavía no han tomado consciencia, pero en los tres años que han pasado desde que descubrí el término, muchas cosas han cambiado.

      Veo que la demisexualidad aparece con más frecuencia en las noticias y las redes sociales, también he creado el Centro de recursos para la demisexualidad para aumentar la sensibilización, es la única web que existe actualmente centrada en la demisexualidad (y no en la asexualidad en general). Tengo la esperanza de que a medida que más gente aprende sobre la demisexualidad, habrá más gente que descubra que no están solos y que no tienen nada estropeado dentro de ellos.

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      Texto Arf Gray
      Fotografía Sascha Kohlmann vía Flickr

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      Temas:opinión, sexo, demisexualidad, arf gray, amor

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